or transnational elites appropriate the planet: questions without answers now
4. CONSECUENCIAS DEL PODER DEL PRINCIPIO MINORITARIO EN LOS TIEMPOS DE LA GLOBALIZACIÓN
Las contradicciones en las que se han incurrido a partir de nuevo capi- talismo tardío globalizado, ha dado lugar a unos análisis sociológicos, po- litológicos o teóricos que buscan señalar las paradojas en las que estamos inmersos en los comienzos del nuevo milenio. La denominación de la so- ciedad en la que nos estamos adentrando, se expresa de muy diferentes formas, para unos autores se trata de una sociedad informacional, para otros de la sociedad postmoderna, otros la sociedad disonante o la socie-
dad neocapitalista globalizada.23 En general, se coincide en una reciente etapa en la que las profundas contradicciones reflejan la incoherencia y las paradojas del sistema económico, social y cultural en el que vivimos.
22 BOURDIEU, P. (1988). La Distinción. Criterios y bases sociales del gusto. Madrid, Taurus.
Para delimitar las contradicciones actuales hay que situar como eje cen- tral el funcionamiento del principio minoritario que define y representa al resto de fenómenos de la Globalización. A partir de la consolidación de ese capitalismo ruin al que se refería Max Weber, se puede hablar de un mosaico de procesos que como si fuera un rompecabezas, se ha converti- do en esas disonancias contradictorias de nuestra época. Entre estas contra- dicciones vinculadas a un poder cada vez menos legitimado por la racio- nalidad sino por la incoherencia, la confusión y la estupidez. En este sen- tido, Peter Bachrach en la «Crítica de la teoría elitista de la democracia» se hacía una serie de preguntas que todavía siguen vigentes.
«Si la responsabilidad por la supervivencia de la democracia descansa en las élites y no en la masa del pueblo, como afirma Key, ¿cuáles son exactamente los requisitos que debe satisfacer una élite para cumplir con esa responsabilidad? ¿Bastará con que adhiera a las reglas del juego en la lucha por promover su propio interés? ¿O debe trascender tales intereses egoístas y ejercer vigilancia sobre el sistema junto con otras élites? En sín- tesis: ¿deben combinar las élites responsableas “autonomía con coopera- ción”, conflicto con consenso? El profesor Key sortea en general este pro- blema, pero acota al pasar: “En el estrato superior de activistas debe impe- rar consenso acerca de las reglas técnicas por las que se rige el funciona- miento del sistema”. Un creciente número de científicos sociales han prestado atención, sin embargo, al problema de la necesidad y de la facti- bilidad del consenso de las élites en una democracia».24
En este texto se va a resumir el problema principal de nuestro tiempo: la relación entre minorías y mayorías en las sociedades globalizadas. Este problema sacude a las sociedades del Primer Mundo, pero también a las del Segundo y Tercer Mundo. No es un asunto menor esta cuestión, ya que muchos de los conflictos de la Globalización se derivan en gran medida de este tema. El vacío de legitimación legal-racional refleja dramáticamente el rumbo emprendido por la ilegalidad que conduce a la arbitrariedad y al abuso. En estas condiciones, la concentración del poder en muy pocos sectores económicos y políticos ha degenerado en una centralización de los mecanismos institucionales y corporativos de dominación de las socie- dades. Es indicativo el análisis de Herbert Schiller para quien la economía
24 BACHRACH, P. (1973). Crítica de la teoría elitista de la democracia. Buenos Aires, Amorrortu.
y la tecnología funcionan al unísono en los procesos de crisis. En «Aviso
para navegantes»25 la condensación del poder que está produciendo el uso de las nuevas tecnologías sirve para dar a las jerarquías económicas políti- cas y culturales un barniz de autoridad y legitimidad. De nuevo, los simu- lacros imitativos crean unas ficciones sobre los gestores del poder colectivo que ocultan la impostura con la que se finge una inexistente dignidad. La propaganda política26 será, por tanto, el velo y la nube de confusión que oculta la degradación de la democracia que están sufriendo las sociedades contemporáneas.
Para explicar las consecuencias que están ejerciendo las alteraciones del principio de legitimidad en la actualidad, será necesario un repaso so- bre los efectos que se producen en diferentes ámbitos de la vida social. A continuación se hará un repaso de las repercusiones colectivas que la de- mocracia débil ejerce en muy variados y heterogéneos conflictos y proble- mas de nuestros días. En este sentido se analizarán las cuestiones más rele- vantes que caracterizan la complejidad de una Globalización centrada, principalmente, sobre un modelo económico en el que prevalece el domi- nio minoritario sobre la economía en detrimento de la colectividad y de los grupos más desprotegidos en un sistema, en el que los todopoderosos con- glomerados industriales, mercantiles y comunicativos se han hecho con el poder del planeta. De esta forma, se podría parafrasear a André Gunder Frank27 cuando hablaba del desarrollo del subdesarrollo, como un modelo de economía derivada del tipo de mecanismos y estrategias bursátiles y económicas definidas por sus intereses en evitar que las naciones proleta- rias, como las definían los autores de las teorías de la Dependencia, no pudieran salir de las condiciones sociales de un atraso planificado de ma- nera puntual y calculado.
Pues bien, los efectos más notorios de la alteración de los principios legales y racionales de la legitimidad fundada sobre fundamentos de justi- cia y bien común, no pueden dejar de ser más que la desintegración y
25 SCHILLER, H. (1996). Aviso para navegantes. Barcelona, Icaria.
26 MUÑOZ-ALONSO, A., y ROSPIR, J. L. (1995). Comunicación política. Madrid, Edito- rial Universitas, también: WOLF, M. (1994). Los efectos sociales de los Media. Barcelo- na, Paidós.
27 GUNDER FRANK, A., et ali. (1969). La formación del Subdesarrollo. Barcelona, A. Redondo editor.
envilecimiento de las sociedades y de los ciudadanos. El aumento de la
anomia social se hace evidente entre la población que es sometida de for-
ma exagerada a los conflictos y dificultades de la crisis y los desequilibrios del neocapitalismo de la Globalización. Y entre algunos de estas contradic- ciones no pueden dejarse de subrayar los siguientes: incremento al alza del paro en la ciudadanía, intensificación de unas emigraciones que más bien son expatriaciones de grandes zonas geográficas debidas a la pobreza y a la total ausencia de condiciones de vida digna, intensificación de la margi- nalidad y las más variadas formas de delincuencia, supresión de sistemas de protección social como sanidad, educación o seguros de derecho a la jubilación y vejez, extensión del analfabetismo en grandes sectores de ha- bitantes y zonas geográficas, renacer de nuevas desigualdades que se creían superadas como la mayor discriminación a las mujeres, y ello unido al incremento de la crueldad y violencia hacia los débiles como niños o ancianos, la degradación de mujeres, de la infancia indefensa hace apare- cer unas recientes formas de prostitución y trata de personas que entran en redes de corrupción y alienación personal y social…; en definitiva, el uni- verso de Mefistófeles se convierte en el mundo del envilecimiento y de la degradación. Pero la gran paradoja surge cuando detrás de casi todas estas injusticias y humillaciones aparecen lucrativos negocios y beneficios sus- tanciales. La especulación monetaria, el tráfico de personas, la movilidad de poblaciones ya sean para trabajar en condiciones vergonzosas o para comerciar en negocios de prostitución, trapicheo y cambalache que mue- ven cientos de miles de millones por redes económicas invisibles o tecno- lógicas Todo un tráfico que conforma los retículos de una red planetaria de cierta urdimbre y tejido empresarial, y que es gestionada de la misma for- ma que se tramitan y negocian las diligencias y expedientes de un negocio, de idéntico modo como hacían los negreros del siglo xix mientras estipula-
ban sus ganancias y operaciones mercantiles a partir de la esclavitud y de la crueldad. Un planeta al servicio del mundo del dinero como si se tratase de una plantación o de una finca de unos amos que son dueños y terrate- nientes que se reparten la tierra y sus cultivos. Pero estos nuevos patronos y propietarios de la Globalización tienen inéditas características, y entre ellas y una de las más significativas está su sensación de que nunca tienen bastantes, de que sus riquezas no son suficientes y que necesitan más. La ansiedad y la avidez les hacen vivir en un estado de incertidumbre y de angustia. Angustia que les exige existir atrincherados, en un permanente estado de temor: el miedo a los otros, el pánico de Mefistófeles al bien, a la bondad, a la verdad y a la belleza.