Nos estamos preparando para aprobar un concurso-oposición y optar a tra- bajar como funcionarios de la administración educativa, y hay que tener algo muy presente: “unas oposiciones no son lo mismo que unos exámenes de asignatura o curso donde sólo basta con sacar un 5 para aprobar”. Se trata de competir con otros opositores para unas determinadas plazas a las cuales sólo optarán las me- jores “notas”.
Por todo esto el factor y la preparación psicológica son fundamentales, y nadie puede hacerlo por nosotros. Haciendo uso de la frase “el que algo quiere algo le cuesta”, hemos de plantearnos seriamente: ¿hasta dónde estamos dispuestos a llegar?, ¿qué estamos dispuestos a hacer para prepararnos?, ¿con qué grado de compromiso, disponibilidad?
Hemos de poner toda nuestra voluntad en el deseo de opositar y en preparar- nos muy bien para ello, usando todos los medios necesarios.
Es fundamental una buena motivación y un adecuado enfoque, bien interio- rizados y asimilados desde el propio convencimiento, ya que así encontraremos y mantendremos en el tiempo la necesaria “energía” y la suficiente voluntad para orientarnos y llegar a nuestra meta de conseguir una preparación óptima que nos ofrezca el máximo de posibilidades para superar las oposiciones. Hemos de tener claro que no basta con estudiar; el objetivo es saber, dominar, ser un experto, estar entre los mejores...
Esta tarea nos exige mucho “estudio”, un gran esfuerzo y sacrificio en el cual nos implicaremos mejor y más activamente y podremos facilitar si, además de elevar el autoconcepto y la voluntad, adoptamos algunas estrategias, hábitos, téc- nicas... que mejoren el rendimiento y animen al esfuerzo, tales como:
• Crear hábitos de estudio.
Trabajar todos los días, aproximadamente el mismo tiempo y a las mismas ho- ras, en el mismo sitio o habitación (lo cual no ha de impedir aprovechar otros ratos u otros sitios), con el suficiente material y con el trabajo programado con anterioridad y las ideas claras.
• Trabajar sobre objetivos concretos.
No sólo sobre el gran objetivo de aprobar las oposiciones, sino otros más cortos y concretos como conseguir esquematizar algunos temas en un tiempo
predeterminado, saber elaborar organigramas, mapas conceptuales de los temas, saber resolver supuestos prácticos, dominar las materias, hacer exposi- ciones orales, etc.
• Otorgarse premios o satisfacciones una vez alcanzados esos objetivos concretos.
• Programar y controlar el tiempo.
Hemos de disponer con antelación el tiempo necesario para evitar lagunas o temas sin saber, etc. Es preciso planificar, programar por escrito, de manera realista, equilibrada, flexible, personal..., este tiempo a largo plazo, distribu- yéndolo y concretándolo en planes a corto plazo (semanales, quincenales...) y en estos tiempos a corto plazo organizar, priorizar las tareas y los objetivos más concretos, de manera secuenciada, lógica y estratégica, concretándolos, por último, en la programación diaria.
Esto nos permitirá afianzar los hábitos de estudio y de trabajo intelectual, con- trolar y readaptar la preparación, racionalizar el tiempo y la energía y evitar pérdidas.
Un tiempo diario apropiado sería de ocho a diez horas distribuidas en cuatro sesiones de dos horas a dos horas y media (por aquello de la curva del ren- dimiento), con pequeños descansos entre ellas, salvo comidas. En cuanto a si por la mañana, por la tarde, por la noche..., cada opositor tiene sus hábitos y su experiencia, lo cual le indicará los momentos más oportunos.
Nunca levantarse de una sesión de trabajo sin recapitular lo que se ha hecho, organizarlo y dejar muy claro y bien previsto por dónde seguiremos en la si- guiente sesión. Esto nos evitará pérdidas de tiempo innecesarias y sobre todo desorientaciones.
Hacernos de unos buenos temarios, fundamentales para centrar el estudio, elaborarlos o reelaborarlos nosotros mismos y utilizar documentación e infor- maciones auxiliares (libros de especialidad, libros especializados, diccionarios, normativas, revistas y publicaciones, cuestiones, supuestos prácticos resueltos, comentarios de texto, propuestas didácticas, etc.).
• Dominar y emplear técnicas “activas” de estudio o trabajo.
– Subrayado de palabras clave, ideas principales, secundarias... (utilizando diversos colores, haciendo anotaciones al margen...).
– Esquematización (esquemas de llaves, numéricos...). Organigramas, ma- pas conceptuales...
– Gráficos, diagramas y dibujos. – Resúmenes.
GUÍA PARA LA PREPARACIÓN DE LAS OPOSICIONES AL CUERPO DE mAEStROS
– Grabación en audio de los temas, audición posterior... – Hacer exposiciones orales propias, grabarlas, volverlas a oír...
– Plantearse y resolver cuestiones, problemáticas, propuestas didácticas... Cada cual tiene sus truquillos, sus propias técnicas de estudio y trabajo, pero éstas han de ser mejoradas, rentables y activas.
• Evitar distracciones o elementos que alteren la atención-concentración. Necesitamos una habitación o espacio aislado de interferencias, ruidos, con- versaciones, T.V., radio, teléfono... Si disponemos de ordenador, ¡ojo con los juegos y las pérdidas de tiempo con la máquina!
De ser posible, reunirnos con otras personas que se estén preparando para intercambiar ideas, experiencias...
• Realizar “aprendizajes significativos” y de memorización comprensiva. La memorización repetitiva no es válida para grandes cantidades de informa- ciones, datos... y además perdura poco en el tiempo. Hemos de entender y comprender bien los conceptos, ideas, informaciones..., dándoles una estruc- tura lógica, diferenciando las ideas principales de las secundarias, relacionan- do y asociando los nuevos conocimientos con los que ya teníamos, buscándo- les utilidad práctica para nuestro trabajo en los centros, etc.
• Realizar ejercicios de “recuerdo”, repaso, exposición, recitado... que combatan el olvido.
Buscar la funcionalidad de estos aprendizajes, teniendo como meta no el “es- tudiar” sino el “saber”. Esto evitará en buena medida el azar, la suerte. Cuanto más sepamos mejores y más rápidos aprendizajes nuevos adquiriremos, más y mejores “herramientas y recursos” tendremos; y no sólo para aprobar las oposi- ciones sino también para el posterior desempeño de trabajo y de labor educati- va; e incluso, aunque no superemos las oposiciones esta vez, el saber quedará para otras ocasiones y situaciones y, sobre todo, para nosotros mismos.
Hacer prácticas reales sobre los temas, pruebas, tiempos... para lo cual nos ayudará bastante conocer las pruebas de años anteriores, hablar con personas que las pasaron, etc.