El m arco referencial ineludible para abordar este aspecto del desarrollo lo f tiiicontramos en la teoría psicoanalítíca1. Intentaremos presentar sus postulados (»Añicos acerca del desarrollo afectivo sexual en el contexto de una interacción y «iiKirgia conceptual con aportes provenientes de otros ám bitos evolutivos, en un ■•fuerzo que no siempre se realiza en textos de P E. Asim ism o pondrem os en illAlogo conceptualizaciones de distintos autores/as provenientes del psicoanálisis ... . fácilmente conciliables entre sí. Esencialmente el psicoanálisis es una Ipuila del psiquismo que revolucionó y revoluciona la ciencia desde fines del siglo XIX de la mano de su fundador S. Freud. Atraviesa toda la cultura del siglo XX pro duciendo innovaciones contundentes en todos sus ámbitos. Es también un método dn Indagación e investigación del psiquismo profundo, y un m étodo terapéutico por n«i ciencia, a partir del cual se han desarrollado infinidad de técnicas terapéuticas dn diversa índole. Nosotros nos vamos a manejar con este modelo psicoanalitíco en iiunnto al desarrollo afectivo sexual.
En su condición de metodología de investigación el psicoanálisis se provee ■ ir Insumos provenientes del análisis de adultos/as inscriptos en todos los ámbitos ' emprendidos en el amplio espectro de la psicopatología dinámica y clínica; de la observación directa en especial de bebés y niños/as y también de jóvenes y adultos/ ■ iv del análisis de distintos cuadros de psicosis que habilitan el contacto con niveles masivos de regresión o fijación del yo y el mantenimiento o re-instalación de funciones arcaicas; estudios de estados producidos por intoxicación o agotamiento, etc.
Tomando los conceptos psicoanalitícos como herramientas evolutivas (que es al camino que debe seguir la P E) diremos que, para definir el desarrollo afectivo Mtxual debemos desglosar el concepto en sus dos componentes- AFECTIVIDAD- SE XUALIDAD.
Lo afectivo remite a la resonancia subjetiva de una experiencia, y se define como la expresión cualitativa de la cantidad de energía pulsional o su traducción subjetiva. Este aspecto pauta la relación de objeto y la relación del sujeto consigo mismo/a. Paso a citar en extenso planteos formulados en un trabajo anterior para
icjregar elementos a este respecto:
Tal como postula el propio Freud, el psicoanálisis ns tanto una teoría del psiquismo y del psi- qulsmo profundo en particular, un método de investigación do estos aspectos y una técnica terapéutica.
“La especificidad de la investigación clinica en psicoanálisis es absoluta mente sui gèneris dada la triple implicación señalada más arriba: ética-técnica- afecto.
La paradoja -frente a los métodos de investigación aplicados en otros cam pos del saber- consiste en que la adecuada aplicación de la técnica dependa del despliegue afectivo entre los participantes.
La clínica psicoanalltica es, en si misma, una metodologia de indagación con derecho propio. Nadie duda de que Freud fue ante todo un investigador, y que la producción de conocimientos por él emprendida emerge ineludiblemento del campo práctico. A su vez, esta práctica consistía y consiste en el 'arte' do curar, o por lo menos mitigar el sufrimiento de aquel que asi lo requiere.
La interpelación que el trabajo clínico con los pacientes ejerce sobre las teorías de referencia, impactando en los puntos ciegos y en las contradicciones conceptuales, es ineludible, y a la vez fértil insumo para nuevos desarrollos, De ahí el planteo de que el costado investigativo que tiene el dispositivo psi coterapèutico analitico toma como objeto (que más que 'objeto' es en realidad un complejo sistema abierto al intercambio con otras estructuras) al mundo afectivo intra, inter y transubjetivo; en tanto que (...) el esclarecimiento de lo teoría de la afectividad será un paso hacia la teoria de la técnica y la terapéutica psicoanalítícas. Hasta podría preguntarse si es siquiera concebible una teoría metapsicológica de la técnica y la terapéutica antes de que se haya aclarado ni 'status' metapsicológico de las emociones, que ocupan una posición central #n los procesos de la terapéutica>” (D. Rapaport. 1953).
Las conceptualizaciones acerca de la afectividad aún hoy adolecen de fali.i de claridad y consenso entre los autores (hay líneas de pensamiento dentro d<>l psicoanálisis que prescinden casi por completo de la cuestión). Por otra part" in situ, el centro de la sesión analítica lo constituye la problemática afectiva dni paciente, y la resonancia emocional del analista frente a la misma.
Un rastreo del tema en la obra de Freud (como vimos en el capítulo preceden te) muestra que, en esencia, no nos legó precisamente una teoría acabada da! afecto, y que la complejidad del tema es tal, que sus seguidores por momento» se han perdido en el intento de explicar esta dimensión de lo humano que e l quizás su componente esencial, <el afecto, incluso abordado desde el punto dt| vista de la conciencia, continúa siendo un perturbador enigma que se extiend* más allá de los psicoanalistas, a los filósofos, los psicólogos, en los que no- encontramos mucha más unanimidad, más bien menos> (A. Green. 1999).
Los postulados freudianos forjados en el marco de su investigación en al' campo de la clínica psicoanalítica, nunca abandonaron del todo la inicial impronto biologista. Los modelos aportados por el autor tienen reminiscencias propia-, do las ciencias naturales y simulan dispositivos mecánicos que refieren a flujos dn energía canalizados, desviados, concentrados, etc. Freud puso el énfasis cu la condición interna de los afectos, roflrióndolos al interjuego dinámico do lii» distintas instancias intrapsiquicas
Actualmente, una primera
afectiva de la subjetividad precisam . de nuestro organismo (que
dimensión afectiva.
No en vano Winnicolt (1949,
d ia de la <(. - ■) elaboración imaginativa de las partes, senumie y
somáticas>.
Asi planteada la cuestión, los afectos se forjan en un crisol sometido a la tensión de dos fuerzas a menudo contrapuestas: naturaleza y cultura.
' " > El cúmulo de investigaciones
Z Z £ ¡ £ £ 5 Z e X o . Las interacciones precoces son de un orden
de complejidad muy superior al que se creía hasta ahora. Las primitivas reacciones emocionaies del intente
mente, serian una mezcla de respues simbolización psico-afectiva