Los resultados permiten concluir que existe una correlación negativa entre la actividad del vuelo del pulgón y la precipitación. En la época más húmeda se capturó menor número de pulgones. La temperatura fue estable durante todo el desarrollo del cultivo, no afectando al comportamiento de los insectos. Es importante resaltar que las primeras apariciones de los pulgones, con baja población, se presentaron a finales del mes de diciembre, en plena floración e inicio de formación de cápsulas. La presencia de poblaciones altas de los ala-dos, si ocurren en las primeras semanas de desarrollo de las plantas, podrían ser potencialmente más peligrosas para la transmisión de las enfermedades virales al cultivo, porque dispersan el virus de un culltivo a otro y llegan en un
momento del crecimiento en que el cultivo se encuentra más sensible a las enfermedades.
La drástica desaparición de los pulgones en el mes de marzo coincide con la falta de alimentos por la maduracion de las hojas. Los alados se dispersan bus-cando mejores condiciones alimenticias, migran del hospedero primario al se-cundario. Si en el invierno las temperaturas no son muy bajas y ocurren pocas precipitaciones, sobrevive un gran número de individuos, de modo que en pri-mavera la aparición de los alados se presenta muy temprano, permitiendo el desplazamiento y la diseminación del virus en el hospedero primario.
5. Referencias bibliográficas
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Tercer capítulo
MANEJO DE LAS ENFERMEDADES VIRÓSICAS EN SÉSAMO
Prof. Ing. Agr. M. Sc. Luís R. González Segnana 1
Ing. Agr. M. Sc. Diego Dionisio González Espínola 2
Ing. Agr. M. Sc. María Bernarda Ramírez de López 3
Ing. Agr. M. Sc. Osmar René Arias Ruíz Díaz 4
1 Docente investigador. Director del Departamento de Biología. FCA/UNA. - [email protected]
2 Docente investigador. Departamento de Biología. FCA/UNA.
3 Docente investigador a tiempo completo con dedicación exclusiva FCA/UNA.
Los áfidos y las enfermedades virósicas
Los áfidos son insectos considerados como plaga agrícola importante por cau-sar pérdidas económicas significativas. Estos insectos pueden caucau-sar daños de manera directa a través de la succión del contenido celular e indirecta median-te la transmisión de las enfermedades virósicas.
A los pulgones y otros insectos que transportan y transmiten las enfermedades virósicas se los conoce como vectores. El papel de éstos como portadores y transmisores de los virus de plantas a menudo es motivo de mucha preocupa-ción por las pérdidas económicas que pueden ocasionar las enfermedades. A pesar de que muchos animales invertebrados son capaces de transmitir enfer-medades virósicas, los áfidos son el grupo más importante de vectores de virus de plantas.
¿Cómo ocurre la transmisión del virus por los áfidos?
Los áfidos capaces de transmitir enfermedades virósicas en plantas se dividen en tres grupos, dependiendo de la relación entre el virus y el vector: Persisten-tes, no persistentes y semipersistentes.
Los virus no persistentes son transmitidos por varias especies de áfidos des-pués de realizar pruebas de corta duración (segundos o minuto) en la planta enferma donde adquieren el virus, teniendo la capacidad de transmitirlo inme-diatamente; sin embargo, pierden muy rápidamente su capacidad de retenerlo (minutos) después de su alimentación en las plantas sanas.
La transmisión de manera persistente se realiza por pocas especies de áfidos que se alimentan de las plantas, colonizan los cultivos, adquieren el virus por la succión de savia y son capaces de retenerlo por días o semanas, pudiendo transmitir la enfermedad solamente después de un largo periodo de alimenta-ción (24 a 48 horas).
MANEJO DE LAS ENFERMEDADES VIRÓSICAS EN SÉSAMO
Prof. Ing. Agr. M. Sc. Luís R. González Segnana Ing. Agr. M. Sc. Diego Dionisio González Espínola Ing. Agr. M. Sc. María Bernarda Ramírez de López Ing. Agr. M. Sc. Osmar René Arias Ruíz Díaz
La transmisión semipersistente posee algunas características de la no persisten-te y otras de la transmisión persispersisten-tenpersisten-te; pero típicamenpersisten-te, los áfidos pueden ad-quirir y transmitir el virus a las plantas después de un periodo de alimentación de minutos a horas, teniendo una retención en el cuerpo por horas.
Importancia de la transmisión de virus por áfidos
Aproximadamente la mitad de los 600 virus que son capaces de infectar plantas son transmitidos por áfidos y de estos, unos 290 son virus transmitidos de ma-nera no persistente. Las enfermedades transmitidas de mama-nera no persistente (VNP) son las de mayor importancia económica en muchos cultivos anuales alrededor del mundo.
¿Por qué los insecticidas no pueden controlar las
enfermeda-des virósicas transmitidas de manera no persistente?
Los insecticidas son usados regularmente para controlar los áfidos vectores, pero en el caso de las enfermedades transmitidas de manera no persistente son ineficientes, e incluso, contribuyen a la diseminación de la enfermedad debido a que aumentan el movimiento de los áfidos en el cultivo. Debido a su rápida transmisión, los áfidos son capaces de transmitir el virus antes que los insecti-cidas los puedan eliminar. En algunos casos, los insectiinsecti-cidas pueden aumentar la transmisión del virus por afectar a los enemigos naturales de los áfidos. Ade-más, debido a los altos costos de los productos, los insecticidas generalmente no están al alcance de los productores de escasos recursos y tampoco son com-patibles con un sistema de manejo orgánico.
IMPLEMENTACIÓN DEL CULTIVO BARRERA PARA EL
CONTROL DEL VIRUS DEL SÉSAMO
¿Qué es un cultivo barrera?
El cultivo barrera es un cultivo secundario que se instala como estrategia de control de las enfermedades, siendo de particular interés y aplicación en el caso de las enfermedades virósicas transmitidas de manera no persistente por áfi-dos vectores.
¿Por qué las enfermedades virósicas transmitidas de manera
no persistente pueden ser controladas mediante el uso de
cul-tivo barrera?
Existen varios aspectos en la biología del áfido que tornan factible el control de las enfermedades virósicas mediante el uso de cultivos barrera.
1) Durante el vuelo de los áfidos, éstos responden muy fuertemente al estímulo visual, localizando a las planta por el contraste entre el suelo y la vegetación de color verde, ubicando a la primera planta en generar el contraste.
2) Las primeras infestaciones usualmente comienzan en los bordes de los culti-vos, porque los áfidos se posan primero en las plantas localizadas en los bordes; por tanto, si el cultivo barrera está instalado en el borde del cultivo principal, los áfidos vectores se posan sobre el cultivo barrera primero y lo prueban (limpian el estilete portador del virus), perdiendo su capacidad de transmitir el virus; pu-diendo posteriormente volar en dirección al cultivo principal, pero sin el virus. 3) Los áfidos no pueden distinguir entre una planta hospedera y no hospedera hasta que se posan sobre la planta. Estos caminan y realizan pruebas con su aparato bucal, de modo que si existiera alguna partícula viral en el estilete del insecto, ésta será depositada en el cultivo barrera.
4) El comportamiento de los áfidos probando la superficie foliar de una plan-ta barrera no hospedera tiene imporplan-tantes implicaciones como estrategia de control en las enfermedades transmitidas por áfidos de manera no persistente. Durante la prueba de la planta barrera el áfido gasta mucho tiempo y energía hasta reconocer a la planta “perdiendo” el virus en el intento (Figura 1).
El cultivo barrera en el marco de un sistema de control
inte-grado de plagas y enfermedades en sésamo
El cultivo barrera y el cultivo intercalado son sistemas que resultarían benefi-ciosos desde la propia diversidad de cultivos y el control diferencial de plagas y enfermedades y que, realizados conjuntamente con otras prácticas agrícolas, redundarán en la disminución de la incidencia de las enfermedades propician-do en consecuencia el aumento de la producción por superficie.
Selección del cultivo barrera a utilizar
Es importante seleccionar adecuadamente la especie a utilizar como barrera para el control de las enfermedades virósicas. Los criterios a tener en cuenta son los siguientes:
a) que la especie barrera a utilizar no sea hospedera del virus a controlar; no ser hospedera significa que el virus no sea capaz de invadir, replicarse e infectar los tejidos de la planta barrera a utilizar.
b) ser fácil de incorporar como cultivo alternativo por los productores y que éste se integre adecuadamente como sistema de manejo de cultivo asociado. c) que el cultivo barrera también genere algún tipo de ingreso al productor conjuntamente con el cultivo principal, ya sea por medio de la venta de su pro-ducción o para el consumo propio en finca.
Experiencias del cultivo barrera en plantaciones de sésamo en
el Paraguay
En la región de San Pedro se instalaron parcelas experimentales conjuntamen-te con la empresa Shirosawa Co., exportadora de esta oleaginosa, duranconjuntamen-te los periodos agrícolas 2010-2011 y 2011-2012.
El cultivo barrera seleccionado fue el maíz por ser un cultivo ampliamente co-nocido por los productores y por su utilidad como grano de extenso uso en las fincas ya sea en la alimentación humana o animal; además, el maíz no es hospedero del virus del sésamo, sirviendo de cultivo de protección ya sea como borde o como cultivo intercalado.
a b
c
Planta hospedera infectada
Cultivo barrera
Cultivo de sésamo Figura 1. Mecanismo de acción del cultivo barrera. a. el pulgón, al introducir su
estilete en la planta hospedera infectada, tiene la capacidad de adquirir tem-poralmente el virus (virulífero) b. el pulgón virulífero, al volar en búsqueda de otras plantas, se posa en el cultivo barrera y al insertar su estilete lo “limpia”, dejando al virus en el tejido epidérmico de la planta del cultivo barrera. c. cuan-do finalmente llega al cultivo de sésamo, el pulgón ya no transporta al virus por lo tanto no transmite la enfermedad.
Planta hospedera infectada 5 m 5 m a b c
Borde con dos hileras de maíz
Figura 2. Cultivo de sésamo con barrera de maíz. a. El pulgón llega a una planta
hospedera infectada con el virus. b. el pulgón portando el virus (virulífero) se posa en el cultivo barrera. c. el pulgón pasa al cultivo de sésamo sin el virus (avirulífero). d. Resulta conveniente dejar por lo menos un espacio de 5 metros libre de malezas u otro cultivo de modo a generar el contraste de color para que los afidos se posen primero en el maíz. Todas las prácticas agrícolas se rea-lizaron en simultáneo, desde la siembra hasta los tratos culturales propios de ambos cultivos.
Figura 3. Cultivo intercalado de sésamo y maíz: Con el cultivo intercalado se
puede conseguir una reducción de las enfermedades virósicas así como una disminución de otras plagas y enfermedades.
Figura 4. Avance de la enfermedad en el cultivo en función
del tiempo. a. en el caso del monocultivo, hay una mayor cantidad de focos iniciales y la dispersión del virus ocurre de manera rápida y progresiva. b. con el cultivo barrera, los bordes logran reducir en número de focos iniciales y re-tardar la aparición de plantas infectadas en la parcela, por tanto, la incidencia de la enfermedad es menor. c. con culti-vo barrera y el culticulti-vo intercalado, no sólo se logra reducir y retardar la aparición de focos iniciales sino que se limita la dispersión del virus y otras enfermedades gracias a que las hileras de maíz constituyen una barrera adicional.
Foto 1: Parcela de sésamo con borde de maíz en Barrio San Pedro.
Resultados de la aplicación del cultivo barrera de
maíz/sésa-mo en Barrio San Pedro, Dpto. de San Pedro
En el cuadro 1 se aprecian los resultados obtenidos en una de las parcelas ex-perimentales localizadas en el Barrio San Pedro, donde se puede observar un rendimiento superior de 210 kg/ha en las parcelas de sésamo con barrera de maíz como consecuencia de una disminución de la incidencia de la enfermedad y de otras ventajas de la asociación de sésamo con maíz. En las repeticiones realizadas en otras localidades de San Pedro también se obtuvieron resultados similares, arrojando rendimientos superiores desde 150 a 210 kg/ha en compa-ración con el monocultivo de sésamo.
Cuadro 1 : Epidemiología y control del virus del sésamo
Tratamiento Superficie (m
2) Peso (kg) Rendimiento (kg/ha)
Parcela con maíz 2.500 167,38 669,52
Parcela sin maíz 2.500 114,85 459,4
Conclusiones
Con el cultivo asociado de sésamo y maíz se puede conseguir una reducción importante de las enfermedades, sobre todo virósicas, obteniéndose rendi-mientos superiores en comparación al monocultivo (sólo sésamo). Se estima que esta asociación sería fácil de implementar por los productores de sésamo y con ello se podría incrementar el rendimiento del cultivo, particularmente en aquellas parcelas donde la enfermedad se presenta cada año (Figura 4).
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