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CAPÍTULO 7. DISCUSIÓN DE RESULTADOS

7.1 Correcciones radiométricas de las imágenes AHS Y CASI 1500

7.1.5 Consideraciones sobre verificación de las imágenes corregidas

En la mayoría de casos se observa que la FEP se ajusta adecuadamente a la forma de la FER de la cobertura en particular. Solo en algunos casos se dan excepciones debido a la mezcla de píxeles. Normalmente estos valores mezclados son dependientes del tipo de cobertura, ya que en el ajuste realizado sobre los píxeles de vegetación identificados como “olivo”, “viñedo” y “coscoja”, han sido los menos eficientes de toda la serie, así como también los píxeles obtenidos para la referencia “piscina”.

La resolución espacial de las imágenes AHS no permite realizar distinciones, en los píxeles, entre el elemento detectado en la FER y otros materiales alrededor del mismo. Siempre y cuando sean de dimensiones menores a 2 m, tal como sucede con la vegetación y el suelo visible entre las plantas, o como el agua y las paredes del tanque. Por esta razón, se generan píxeles mezclados que al ser comprobados con las FER de propiedades exclusivas de un material, no se ajustan las curvas. Esto también explica

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que existan leves diferencias en los ajustes que si se realizan de forma adecuada y que ningún píxel se ajuste de forma exacta a las FER.

En líneas generales, los métodos de corrección atmosférica calculan valores de reflectividad que son superiores a los valores de las FER obtenidas en campo. El método FLAASH suele hacer más sobreestimaciones que el método QUAC, tal como se visualiza en los gráficos de las figuras anteriores, aunque la forma de las FEP se ajusta mejor con el primer método, como lo describen los coeficientes de correlación de Pearson calculados.

En la zona del EEM visible e infrarrojo cercano, los ajustes son más precisos que en otras zonas del infrarrojo. La región del infrarrojo es una zona del EEM propenso a manifestar muchas alteraciones en las imágenes, porque las ventanas atmosféricas9 de esta zona

del EEM son más restrictivas. Lo que a su vez afecta a las radiaciones recibidas por los sensores. Las correcciones atmosféricas realizadas sobre esta región presentan menos uniformidad, a causa de los datos de origen, además de que los procedimientos de corrección automáticos no eliminan por completo las interferencias externas captadas por los sensores, ya que la zona del infrarrojo es más sensible a compuestos atmosféricos como el vapor de agua y otros gases (O2, CO2, O3).

Las correcciones en esta región requieren de datos más específicos para realizar un ajuste más adecuado, lo que se escapa del alcance de los algoritmos automatizados en algunas herramientas informáticas. A pesar que algunos píxeles presentan datos irregulares entre 2200 – 2400 nm, el ajuste realizado en esta zona es satisfactorio con ambos métodos de corrección atmosférica. Este comportamiento registrado en las imágenes AHS, posiblemente también esté influenciado por una saturación en el sensor en algunas bandas de esta zona del EEM, donde la acción de alguno de los componentes atmosféricos señalados cause interferencia.

En esta investigación se decidió utilizar las imágenes que fueron corregidas con el método FLAASH, en vista de que realiza correcciones adecuadas, tal como manifiestan

9 Zonas del espectro electromagnético donde el efecto de la atmósfera es nulo o el menor posible. En

los valores de los indicadores y emplea datos de la imagen al momento de adquisición de esta.

Aparte de las correcciones radiométricas, otros factores influyen para seleccionar las imágenes que sean más apropiadas en la investigación y entre ellos destacan la resolución espacial y espectral (ver apartado 3.1). En comparación con las imágenes AHS, las CASI1500i poseen una mejor resolución espacial (0,5 y 1,5 m), a pesar de que incrementa considerablemente el volumen de datos a procesar y el tiempo de procesamiento.

Las imágenes CASI poseen una mayor resolución espectral, lo que permite diferenciar mejor los píxeles asociados a una cobertura en específico, sobre todo aquellos relacionados a la vegetación y puntos en específico (piscinas y zonas conocidas de emisión). Además la discriminación de bandas es más alta, por lo que se genera una cantidad mayor de bandas espectrales. No obstante la zona del EEM cubierta es menor y solo abarca el visible y el infrarrojo cercano (400 hasta 1100 nm), y por el lado contrario, esta mayor cantidad de bandas origina un volumen de datos considerablemente elevado y costoso en tiempo y recursos para su procesamiento.

Las imágenes AHS de vuelo bajo poseen una resolución espacial equivalente a 2 m por píxel. Estas dimensiones resultaron efectivas para el estudio, porque discriminan adecuadamente diferentes coberturas terrestres. Al mismo tiempo mantienen requerimientos para el procesamiento informático de las imágenes más accesibles en recursos y tiempo. La resolución espectral de las imágenes AHS, que abarcan la zona del visible, infrarrojo cercano y medio (400 hasta 2600 nm), ofrecieron posibilidades adecuadas para el estudio de diferenciar las características de las coberturas, sin tener que procesar demasiadas bandas espectrales.

Las imágenes AHS se eligieron para aplicar las propuestas metodológicas, ya que en estas se visualizan los análogos naturales conocidos, debido al tamaño de píxel de 2 m. Además por otra de sus propiedades destacables, la amplia resolución espectral, que se expresa en las más de 30 bandas espectrales que abarcan desde el visible hasta el infrarrojo medio. Esto facilitó la discriminación de las diferentes coberturas que conforman las emisiones de fugas (suelos, vegetación y humedad) conocidas.

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7.2. Propuesta A: Análisis de todas las bandas espectrales y aplicación del