Según Díaz. (2010) el realismo social:
Se caracteriza por rehuir lo político y optar por la crítica social, con el obrero y la sociedad industrial. Temas centrales: el mundo rural y urbano, las clases populares, los ambientes familiares y las escenas laborales. Se desacralizan los temas religiosos y se denuncian las condiciones de marginación, miseria y pobreza en que vivían las clases más bajas (p. 30)
El realismo social es un movimiento literario cuya finalidad es dar tranquilidad frente a los actos, hechos y sucesos trascendentales que aparecen en el Tremendismo (forma particular de describir la realidad bajo la óptica de la exageración). El realismo social tiene sus inicios en una España agobiada por la guerra civil.
En el Ecuador el realismo social marca sus inicios a entre el siglo XIX y XX, con la novela A la Costa de unos de los grandes escritores Luis A Martines, cuya trama nos
habla de un muchacho que luego de la muerte de su padre, busca incesante trabajo en una hacienda, contempla triste la desintegración de su familia, situación a la que Freire 2008 expresa ―que la novela A la costa está considerada como la precursora del
realismo social en el Ecuador‖ (p.120).
El realismo social es una representación objetiva de la realidad su nacimiento se enmarca en un proceso de transición económico y social; económico porque las relaciones de producción estaban cambiando de Sr. latifundista−esclavo a una nueva clase de burguesía y a una nueva clase de producción de obrero, es decir que se da un periodo de transición que va desde finales de la esclavitud a principios del precapitalismo. Desde el punto de vista social se describen las injusticias y las discriminaciones hacia los indios en el Ecuador. Se explica que esta opresión viene desde hace varios siglos y que no ha parado desde ahí.
Roble (2011) expresa que este movimiento literario del realismo social ―aparece en la segunda mitad del siglo XIX, como consecuencia de las circunstancias sociales de la
época: la consolidación de la burguesía como la clase dominante, la industrialización, el crecimiento urbano y la aparición del proletariado‖ (p. 5).
El realismo social en Ecuador se afianza por los años 30 del siglo XX, cuando aparece en el país un libro notable titulado: “Los que se van” y lleva como significativo subtitulo Cuentos del cholo y del montubio. Este libro llega a ser como el manifiesto de la
generación y el punto de partida de lo que ocurriría en el país -literariamente hablando- una nueva constante literaria, que abordaría temas sociales escrito por un grupo de escritores guayaquileños muy jóvenes, apenas adolecentes, cinco hombres que serían representantes de este nuevo movimiento, entre ellos están: José de la Cuadra, Demetrio Aguilera Malta, Enrique Gil Gilbert, Joaquín Gallegos Lara, Alfredo Pareja Diezcanseco; desde lejos les acompañan Jorge Icaza en Quito y Ángel Felicísimo Rojas en Loja.
Este grupo de autores realista perdura hasta los años 60, época en la que aparece otro grupo de autores que intenta terminar con esta gran generación de autores. Las características del relato de esta generación son el realismo social, el indigenismo ortodoxo y la presencia de estereotipos.
Jorge Icaza forma parte de la generación del 30; este grupo literario se crea justo cuando existe una pugna de diferencias ideologías en el Ecuador como el realismo social que critican la sociedad de esa época. Los autores que conforman el grupo empiezan a escribir obras en las que se demuestra la crítica, las injusticias y las miserias de la sociedad. Es por esto que Huasipungo pertenece al movimiento del
La narrativa ecuatoriana de esta generación, muestra una gran visión sobre la vida cotidiana y costumbres de los indígenas y montubios de nuestros pueblos; las novelas tratan de las supersticiones, creencias y problemas sociales de las personas de los sectores rurales- marginales de nuestro país y que mediante el realismo los escritores de esa época expresaban los diferentes problemas que aquejaban a las regiones de la costa y la sierra. La total riqueza de la narrativa ecuatoriana, logra consolidar a la literatura latinoamericana en el ámbito cultural mundial, convirtiéndose en novelas realistas y de gran contenido social; que buscaban dar a conocer esa realidad cruda, las peripecias, el maltrato y la explotación de las personas más pobres de nuestro país.
El realismo social en Huasipungo deja al descubierto el modo de vida, las costumbres,
trabajo, religión, lengua valores y la relación binomial entre el hombre y la naturaleza de los pueblos indígenas; la narrativa de estas novelas prende de lo realista y social en lo que respecta a la relación laboral de los indios y sus patronos, del latifundio, de la esclavitud y la explotación. Esta riqueza literaria se ve reflejada en cada uno de los escritos llenos de creatividad de sus autores que lograron plasmar temas sociales de los pueblos.
El realismo social es un movimiento que da a conocer las realidades sociales de la época, como la explotación de los trabajadores por parte del empleador, el terrateniente, clero y autoridades quienes se consolidaban como dominantes de las masas menos desposeída, que eran gente muy humilde pero a su vez muy trabajadora, responsable y muy noble. También dentro de esta etapa literaria se ve el crecimiento de
las ciudades debido a la migración del campo a la ciudad, además se puede observar un avance exitoso en lo que se refiere a la industrialización dentro del país.
Muchos de los autores pertenecientes a esta generación son personas que han vivido grandes necesidades en su infancia y en la extrema pobreza que lo aquejaba a muchos de ellos, antes de convertirse en grandes escritores. Además muchos ellos plasman su propia vida llena de angustia y dolor, nos plantean escenarios que son propios de ellos, tal es el caso de nuestro autor Jorge Icaza que al quedar huérfano fue a vivir en una hacienda de su tío, viviendo de cerca las escenas reales de los indígenas en manos de los terratenientes.
La novela en el realismo social expresan las realidades de la zona rural marginal donde se narran historia de la vida cotidiana como: su valentía, sus errores, sus problemas de alcohol, sus penurias de pobreza, sus humillaciones, machismo, violencias, léxico propio del lugar con dialectos propios de la pronunciación indígena de los pueblos.
El realismo social tiene como prioridad fundamental dar a conocer incesantemente el maltrato de los cuales eran objetos los indígenas de las zonas rurales del país, por parte de los poderosos económicamente llamados en esa época terratenientes, patrón o amo, y además, que la sociedad conozcan un poco más sobre su forma de vida, costumbres y tradiciones; los escritores del realismo social buscaban en todo momento dar voz a las personas más desposeídas y maltratadas laboral y económicamente.