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3. INTERMODALIDAD: COORDINACIÓN DEL TRANSPORTE

3.1. Las infraestructuras

3.1.5. Constataciones finales

De la información presentada y comentada, se desprende que hay una serie de elementos clave sobre los que es necesario reflexionar.

Transporte ferroviario

 Mientras la tendencia general apunta a un aumento de movilidad y de uso del tren, en el área de Lleida pasa todo lo contrario. Este fenómeno se podría explicar por la baja calidad de servicio, el peor de Cataluña.

 Por esto, el salto cualitativo que significará el TAV será más importante en Lleida que en el conjunto de ciudades de la red. ¿En qué términos?: una mejora importante en tiempo y número de servicios. Por este motivo, el aumento de número de usuarios del transporte colectivo puede ser importante.

 Es también una oportunidad para relanzar la imagen de la ciudad. Tengamos en cuenta que se consolidará la posición del área de Lleida en el eje del Ebro, que por primera vez quedará conectada directamente con el del Mediterráneo. Así lo ha entendido CIMALSA, que construye el segundo Centro Integral de Mercancías y Actividades Logísticas en Lleida, después del que ya funciona en el “Vallés”.

 Pero de acuerdo con el proyecto de un servicio regional en alta velocidad en Cataluña, Lleida corre el peligro de ser final de trayecto y, por tanto, de gozar de buena comunicación sólo con el resto de Cataluña. Así se desaprovecharía su privilegiada posición en relación con los dos mayores ejes de desarrollo en España.

 El número de viajeros se ha demostrado que es muy sensible al precio del billete. Es importante contar, ya el 2002, con una oferta de tarifas adaptada a los diferentes perfiles de usuario para promocionar el uso del

tren. La inmensa mayoría de los habitantes de la demarcación no lo utilizan nunca. Por tanto, hay mucha clientela potencial a recuperar y a ganar.

 En este sentido, hay que tener en cuenta que el servicio de transporte se liberaliza el 2003 en todo el territorio de la Comunidad Europea. Por tanto, los operadores gestionaran empresas rentables. La estación de Lleida tendrá los servicios que se demuestre que precisa el mercado, y el resto de trenes utilizaran el by-pass.

 Proponer un centro intermodal en la estación de Lleida implica una amplia oferta de parking, la coordinación entre trenes de alta velocidad y regionales por vía clásica, así como todos los servicios regulares y discrecionales de autobuses. Se trataría de un intercanviador de pasajeros que, para un correcto funcionamiento habría de contar con un entorno dotado de servicio de taxi, alquiler de vehículos, tiendas y restauración.

 El TAV, en trayectos cortos como Lleida-Barcelona, atrae viajeros que van de centro a centro. Mientras que entre periferias el coche mantiene sus ventajas. Por esto, cuando el lugar de destino sea Tarragona, será necesario un muy buen servicio desde la estación de Perafort (Tarragona) para que sea factible. Lo mismo se puede aplicar, en sentido inverso, en la estación de Lleida.

 La vía de alta velocidad desde Lleida, no será apta para el transporte de mercancías pesadas. Pero la red clásica quedará descongestionada de trenes de viajeros y se podrá intensificar el tráfico de bienes. Es necesario consolidar en la estación un centro de distribución de mercancías.

 Presentar en la división de largo recorrido de Renfe un plan de descuentos similar al del AVE, muy ventajoso para los usuarios habituales.

Autobuses interurbanos y servicios de transporte colectivo

 Entre 1997 y 2000 el número de usuarios es estable. No se ha conseguido captar el incremento de movilidad durante este periodo.

 Tiene un funcionamiento en dos niveles. En primer lugar, los intercambios con los pueblos de los alrededores, con un concepto lento, que condiciona la lejanía temporal de ciudades medianas a sólo 50 km. Por otro lado, los trayectos de más larga distancia en la provincia o a Barcelona, caracterizados por elevadas tarifas.

 Una estrategia a seguir es promover una complementariedad con el TAV a fin de ganar viajeros y consolidarse como un transporte público útil. Será fundamental una coordinación horaria entre todos los modos de transporte.

 Como en el caso del tren, la inmensa mayoría de los habitantes de la demarcación no utilizan nunca el autobús. Por tanto, hay mucha clientela potencial a ganar. Es necesario un cambio de imagen del servicio interurbano de autobuses.

 El taxi puede colaborar en el servicio de transporte de varios viajeros en un radio territorial amplio.

Intermodalidad

 Una pregunta clave es: ¿cuántos usuarios tendrá la estación de Lleida a partir del 2004?. De esto depende la oferta de transporte público regional y local, la de parking, así como los servicios asociados. Según los cálculos hechos, se pasará de los 2.000 viajeros actuales a 3.500, por lo bajo, en el 2005. Esta cifra puede aumentar de forma sostenida a partir de ese momento.

 La encuesta selectiva realizada indica una clara vocación por desplazarse en coche a la estación de TAV, incluso entre los residentes en la ciudad de Lleida. Pero es necesario tener en cuenta que sólo está previsto ofrecer

1.100 plazas de aparcamiento en este entorno. Un sistema de aparcamiento en la afueras de la ciudad, similar al Park&Ride inglés, permitiría descongestionar el tráfico en la ciudad y ofrecer un buen servicio a los usuarios de la demarcación.

 Se constata una fuerte polaridad en Lleida dentro de las tierras de “Ponent”. Lo positivo es que asegura la eficacia de un intercambiador intermodal.

 Es necesario propiciar un cambio de mentalidad a favor del uso del transporte público que pasa por ofrecer un buen servicio. Hasta ahora se constata un circulo vicioso, en que la oferta se deteriora, por tanto disminuye el número de viajeros, de manera que se debilitan los argumentos para invertir.

 Es este sentido, la tarifa integrada en el área de Lleida es una reivindicación fundamental en la promoción del transporte público. De hecho, sería el complemento ideal al nuevo servicio del Tren de Alta Velocidad.

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