Era crucial trabajar con un test que nos permitiera responder a nuestras preguntas de investigación. Una primera opción era conseguir un test existente que fuera comprobado y empleado en contextos de investigación y que sirviera para nuestro estudio. Sin embargo, varios proyectos relevantes todavía están en proceso de investigación, por lo cual no admitían acceso libre a su instrumento de recopilación. Además, dada la especificidad de nuestra materia de investigación, con nuestra hipótesis sobre el papel de la centralidad de expresiones en la adquisición del modo subjuntivo, era oportuno – hasta necesario – construir nuestro propio test (véase el apéndice Ι).
Consideramos las distintas posibilidades de cómo distribuir y realizar un test con vistas a recoger un material representativo de estudiantes universitarios noruegos que estudien el español L2, para que nuestros hallazgos sean una indicación de un desarrollo general en un grupo importante. Como el modo subjuntivo es una forma relativamente poco frecuente en la lengua española, con una investigación del habla natural de los participantes habríamos corrido el riesgo de no tener suficiente material para un estudio. También era limitado el tiempo del que disponíamos para este estudio, así que se excluía la posibilidad de realizar tareas que pidieran repuestas orales de cada participante. Entonces, optamos por construir un test por escrito, que tiene la ventaja de que la condición del test es la misma para todos los participantes del estudio. Además, este tipo de test facilita el trabajo de organizar los datos recopilados y realizar los análisis estadísticos. El test consta de tres partes, cada una tiene su propio propósito. Explicaremos a continuación las distintas partes en más detalle.
7 El método de recopilación de los datos asegura el anonimato de los participantes y considera las líneas
directrices de Norsk samfunnsvitenskapelig datatjeneste (NSD), el cargo público de protección de la privacidad en relación a investigación académica en Noruega (http://www.nsd.uib.no/).
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3.1.1
Primera parte – la experiencia con el español por parte
de los participantes
La primera parte del test es un cuestionario. Dado que queremos estudiar cómo el uso del subjuntivo cambia con el desarrollo lingüístico de los participantes, tenemos que identificar la cantidad de input de español de cada participante, la que ha contribuido a que se desarrolle su conocimiento sobre la lengua española. Contrariamente a estudios previos que utilizan en mayor grado la educación académica como indicador de la experiencia del español de los participantes, por nuestra experiencia sabemos que el nivel académico no necesariamente describe la experiencia lingüística en su totalidad. Así, aunque estés en los mismos cursos y en el mismo nivel universitario, puede haber una gran diferencia de nivel entre los estudiantes en cuanto al conocimiento de la lengua española. A tal efecto, incluimos en la primera parte cuestiones que giran en torno a la experiencia que cada participante tiene sobre el español. Los factores que nos interesan en esta parte y que consideramos importantes para el desarrollo lingüístico, además de la experiencia académica, son las estancias de los participantes en países hispanohablantes, los miembros de la familia que posiblemente tengan el español como lengua materna y los amigos u otros conocidos con los que el participante frecuentemente habla el español.
3.1.2
Segunda parte – test del uso de los modos
La segunda parte del test es un test propiamente dicho, donde los participantes deben seleccionar el modo adecuado –subjuntivo o indicativo–, tanto en lo tocante a las cuatro categorías semánticas como a las expresiones particulares dentro de cada una de ellas. El test es un texto que presenta una conversación entre amigos donde los participantes deben seleccionar formas verbales que completen el texto. Optamos por construir una conversación para que cada frase y forma verbal apareciera en un contexto. Además, puede ser más divertido realizar tal tipo de test, impidiendo en mayor grado el cansancio o desinterés de los participantes.
Concretamente, la conversación contiene 37 frases, un ejemplo sería: Es posible que lo
________ (comprar) un día, pero ahora no tengo dinero, como no tengo trabajo. Cada frase
contiene un hueco (espacio vacío) seguido por un verbo en la forma de infinitivo entre paréntesis. La tarea de los participantes consistía en poner la forma del verbo como les pareciera adecuada. 16 de los 37 huecos conciernen a las expresiones particulares que queremos estudiar:
43 cuatro categorías semánticas, cada una con cuatro expresiones particulares. Las 21 frases restantes las hemos incluido como elementos de distracción, según los consejos de Tania Ionin (2012) sobre métodos de investigación en materia de adquisición de segundas lenguas. Concretamente, estas frases de distracción se incluyeron para que los participantes no se dieran cuenta de que nos interesaba especialmente el uso de los modos verbales. Las frases de distracción tienen la misma forma que las frases que controlan el uso de modo verbal (Ionin 2012:37-39). El ocultar el propósito del test es especialmente importante porque nos interesa estudiar el uso espontáneo, es decir, el conocimiento implícito de los participantes, más que el conocimiento explícito (en los términos de Ortega 2009). Brevemente explicado, el
conocimiento explícito, ‘el saber cómo’, es conocimiento sobre las reglas de un lenguaje, similar
a como se enseñan en las aulas. El uso del conocimiento explícito es, entonces, más consciente.
El conocimiento implícito, ‘el saber qué’, es el conocimiento sobre el lenguaje que un aprendiz
utiliza automáticamente (Ortega, 2009, pp. 84-85).
3.1.3
Tercera parte – evaluación de grado de centralidad de las
expresiones particulares
Ya que en nuestra hipótesis el uso adecuado del subjuntivo dependerá del grado de centralidad o prototipicidad de una expresión particular dentro de su categoría semántica, debemos intentar medir el grado de prototipicidad de las expresiones usadas en el test, en opinión de los participantes. La tercera parte investiga por lo tanto cómo los participantes evalúan el grado de centralidad de las distintas expresiones particulares. Para cada categoría semántica presentamos a los participantes un cuadro donde pueden indicar si tal o cual expresión particular les parece un buen ejemplo o no de la categoría. En esta parte hemos seguido el método de Eleanor Rosch (1975), que en su estudio pidió a sus participantes colocar varios miembros de categorías en un escala de 1 a 7, donde 1 significaba que el miembro era un miembro muy representativo para la categoría y 7 un miembro muy poco adecuado para la categoría (Rosch, 1975, p. 198). Nosotros elegimos cinco grados para nuestras expresiones particulares, -grados que no expresamos con números sino mediante palabras, para que la tarea fuera más evidente para los participantes. La tarea concreta era: “indicar qué típico te parecen las expresiones dentro de las categorías en las que han sido agrupado8”. Nuestra escala propone de las opciones siguientes: veldig bra (muy bueno), bra (bueno), passe (medio), dårlig (mal) y forstår ikke uttrykkets
8 Traducción de noruego a español. Las introducciones estaban todas en noruego para que los participantes
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betydning (no entiendo el significado de la expresión). Incluimos esta última opción porque la
tarea implica la evaluación de expresiones en una segunda lengua, así que existe la posibilidad de que ciertos participantes no entiendan ciertas expresiones9.
3.1.4
El estudio piloto
Antes de iniciar la investigación entera, tuvimos que asegurarnos de que el test construido se llevara a la práctica sin problemas y que nos diera datos que pudieran comprobar o desmentir nuestra hipótesis. En primer lugar, consultamos hispanohablantes nativos para revisar la lengua española del test, y para confirmar que sus opiniones sobre el modo adecuado en las 16 oraciones concordaban con las nuestras, apoyadas en varias gramáticas. Nuestras opiniones eran idénticas pero sí hicimos otras modificaciones lingüísticas menores para asegurar la idiomaticidad antes de distribuir el test a nuestros participantes. En segundo lugar, 8 personas participaron en el estudio piloto, todos estudiantes de español L2 de la Universidad de Oslo con el noruego como lengua materna. No experimentamos problemas en cuanto a la realización del test. De las 8 personas que realizaron el test en el estudio piloto incluimos 4 en los resultados finales de nuestro estudio. Las 4 personas restantes no cumplieron con los requisitos del estudio al no tener el noruego como única lengua materna.