• No se han encontrado resultados

sus modelos económicos y

sus sistemas productivos

afronta desafíos de gran calado que estos mecanismos de recuperación podrían contribuir a afrontar:

Sostenibilidad ambiental. Alcanzar una mayor soste-

nibilidad e incluso la neutralidad es uno de los objetivos del nuevo milenio para los sectores ganaderos. Reducir el impacto ambiental de las producciones es un reto de grandes dimensiones, ineludible para el sector, y que puede ser enfocado desde el punto de vista de la innovación e investigación.

Sostenibilidad social y económica. La mayor parte de los sectores ganaderos se encuentran en una situación de rentabilidad muy complicada. Por otro lado, la falta de atractivos y estímulos en el medio rural provocan un abandono progresivo de la actividad. Se hace nece- sario contar con fondos e instrumentos que apuesten por la innovación, conocimiento y digitalización, como herramientas para aumentar la rentabilidad de las pro- ducciones, y que permitan que en nuestros pueblos se desarrolle una vida activa, atractiva y rentable.

Calidad y salud. El consumidor europeo cada día está

más preocupado por la salud, y el posible impacto de su dieta en la misma. También se destaca en los últimos años la búsqueda de productos diferenciados por parte de la sociedad, bien sea por su medio de producción, origen u otros factores. Todo ello compone un collage de razones que acaban determinando la composición de la cesta de la compra del consumidor europeo. El

sector ganadero siempre ha trabajado de manera óptima, produciendo alimentos seguros y salubres, pero también debe adaptarse a estas nuevas preocupaciones del consumidor, para lo cual necesitará poner en marcha sistemas de trazabilidad, calidad, origen, etc.

Bienestar animal. Las preocupaciones de la sociedad europea en torno a los métodos de producción y el bienestar de los animales crecen en los últimos años, reclamándose pasos de los sectores en dirección a sistemas de producción de corte menos intensivo. El cambio hacia nuevos modelos productivos implicaría una importante transformación de la estructuras y medios materiales existentes.

¿Por qué a través de las cooperativas?

Una vez analizado el potencial de los fondos de recuperación Next Generation, es importante pararse a analizar cuáles serán las vías de canalización y aterrizaje de estos fondos en el medio rural, y particularmente en el sector ganadero. A pesar de que se consideran de gran interés todas las medidas que pudieran implementarse en el marco de pro- yectos adheridos a estos Planes de Recuperación, existen razones de peso para pensar que deben priorizarse aquellas herramientas que se movilicen desde un enfoque colectivo, pudiendo desarrollarse medidas de inversión en estructuras colectivas que redunden en el beneficio común, pero también en el beneficio individual de cada uno de los ganaderos. Es necesario apoyar los enfoques colectivos en este tipo de ayudas, ampliamente demostrados como más eficientes y eficaces. Asimismo, el apoyo al desarrollo de este tipo de estructuras colectivas asegura la sostenibilidad de las inver- siones a lo largo del tiempo, evitando el apoyo a modelos de baja sostenibilidad o de alto riesgo de desaparición. En este sentido, también deberían priorizarse, además de las inversiones en estructuras colectivas, aquellas inversiones en explotaciones individuales pero realizadas de manera coordinada y organizada por los ganaderos.

Aquellas inversiones coordinadas bajo una estructura y plan colectivos, contando con un plan de impacto y aplica- ción, implicaría la participación de los ganaderos de forma coordinada y corresponsable, con un probable impacto positivo exponencial sobre el territorio en comparación con las inversiones realizadas de forma individual. La posibilidad de coordinar objetivos, actuaciones, y optimizar los costes derivados de la implementación de estas medidas, debería representar el modelo de inversión prioritario.

La realización de estas inversiones individuales en el marco de un programa colectivo implicaría al menos el amparo en una figura jurídica en la que participen los ganaderos, y la planificación conjunta bajo una figura de coordinación en la ejecución de las inversiones.

ganadería

E

l Ministerio para la Transición Ecológica y Reto De- mográfico abría el pasado 9 de febrero una consulta pública previa sobre el proyecto de Orden Ministerial para incluir a todas las poblaciones de lobo ibérico en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial (LESPRE). Cooperativas Agro-alimentarias de España manifestó públicamente y por los cauces formales su opo- sición a esta decisión, más aún cuando ésta no nace de un necesario consenso entre las partes implicadas y los sectores más afectados.

El papel de la ganadería

Es conveniente repasar brevemente la importancia de la ganadería extensiva en nuestro país, especialmente la más afectada por la problemática de la fauna salvaje, el ovino, caprino y vacuno extensivo.

Dado que la medida pretendida podía tener un impacto potencial importante en el desarrollo de la actividad gana- dera en el medio rural, muy especialmente en las zonas del norte del río Duero, es procedente analizar los beneficios económicos, sociales y medioambientales que podrían verse comprometidos por la antedicha medida.

Los beneficios aportados por la ganadería en el territorio son de sobra conocidos, pero conviene reflejarlos para poner el justo peso en la balanza de los riesgos asumidos con la inclusión del lobo ibérico en el listado de especies silvestres de protección especial.

Los servicios prestados por la ganadería podrían clasificarse en los de tipo medioambiental, económico y social.

La ganadería, y especialmente la ganadería extensiva,

constituye el motor económico del medio rural nacional.

Las cooperativas ganaderas se