5. Análisis de datos
5.2. Procesos de agencia y estrategias de resistencia
5.2.1. Factores que potencian la agencia y las resistencias
5.2.1.3. Contar con un grupo de apoyo: “¡Viva La Pandi T*!”
Cuestionar las fronteras de la identidad lleva consigo muchas veces la no pertenencia a categorías, pero también a espacios y a vínculos afectivos, en ocasiones por fuerza, y en otras por voluntad propia por el fuerte sentimiento de desidentificación. Encontrar de pronto un lugar donde existe conciencia de grupo, sin juicios y del que formar parte sin tener que renunciar a une misme supone toda una revolución en la manera de posicionarse ante el mundo.
“Es como que allí no tengo que fingir ser nadie porque siendo yo con eso a las otras personas les basta y... (...) con ser yo a las demás personas les gusta, no tengo que aparentar ser el súper cis (Equilibrio).
“...sería súper distinto sin elles, porque sería como... no tendría ese apoyo que tengo ahora, ni esa segunda familia que como que me comprende más en lo trans*, que tiene las mismas vivencias que yo, y cosas así...” (Vilenanta).
“Acogido porque puedes contar experiencias y la gente te apoya o entiende por lo que has pasado, o aunque no les hayan pasado como que tienes más confianza con ellos que con más gente” (Hinata).
Esteban (2018), en su estudio en torno a las experiencias de mujeres feministas en comunidades o redes de apoyo mutuo, establece que los vínculos que se generan dentro de este tipo de agrupaciones son a nivel simbólico, político y material y que una de sus características principales es su constitución en torno a la solidaridad y la reciprocidad. Podríamos establecer aquí cierto paralelismo.
Poder compartir con personas que tienen vivencias similares en el grupo de apoyo supone la oportunidad de que se multipliquen exponencialemente las herramientas para enfrentar la transfobia, por varios motivos. Para empezar porque se produce un intercambio de estrategias, de ideas de contestación y de maneras de actuar ante las dificultades.
“Pues dicen: “no estás sola, a mi también me ha pasado”, y me han dicho como han actuado” (Vilenanta)
Ese valioso intercambio de estrategias concretas y tangibles sería, trasladado a La Pandi T*, el vínculo material del que habla Esteban. En segundo lugar, el grupo también permite pensarse más allá de la individualidad, para pasar a hacerlo desde la colectividad. Con ese significativo “no estás sola” se está diciendo que las situaciones problemáticas que se presentan no actúan porque haya algún tipo de error personal, sino que tienen origen en la estructura sociocultural y además, también le ocurren a más gente. Todo un desplazamiento que facilita negociar el impacto de la transfobia. Este sería el vínculo simbólico, hay un grupo que acompaña incluso cuando no está físicamente porque se forma parte de él. En tercer lugar, dentro del grupo hay un fuerte compromiso para con el bienestar de las otras personas y se establecen relaciones de reciprocidad, algo clave en las situaciones de malestar.
“Pues en el grupo de apoyo pues puedo apoyar a personas, a decirles que no están solas, o sea, que se pueden apoyar en mi y en las otras personas del grupo de apoyo y pues que yo puedo apoyarme también en estas personas y me hacen sentir mejor” (Vilenanta).
Se asegura así el soporte propio, pero también saber que estás sosteniendo a otras personas reporta autoestima, confianza y seguridad, por lo que termina siendo transformador en ambas direcciones e inevitablemente, repercutiendo en la forma de relacionarse con el contexto también. Por último, cuando se comparten experiencias en positivo, se posibilita la retroalimentación de los agenciamientos.
“...hasta incluso cuando otras personas cuentan un poco lo que les pasa y eso, pues yo... como que me dan ganas, y cuando cuentan su empoderamiento, también lo utilizo para mi, y muchas veces me lo apropio y digo: “oye eso es una buena idea” y hago eso, y creo que también el aliarte con personas que te comprendan, que te entiendan, que han pasado por las mismas cosas que tú, que te dan claves, que se empoderen, entonces dices… dices: “pues, yo voy a ser así, yo me voy a empoderar” (Equilibrio).
“...como que me da una estabilidad en mi vida, me da un poco, “pues quiero hacer esto, pues voy a hacer esto”, y si quiero esto lucho, no lo dejo ahí aparcado, entonces ese es un entorno vital para mi por lo menos y seguro” (Equilibrio).
Los lugares de seguridad como La Pandi T*, a pesar de ser potenciadores de agencia, pueden bajo determinadas circunstancias propiciar la desmovilización. Esto ocurre sobretodo cuando el bienestar se asienta solo en este espacio y no se combina paralelamente con la puesta en marcha de herramientas adecuadas para lidiar con la hostilidad de “lo de fuera”. Es entonces cuando aparecen la sensación de frustración y de desgana para enfrentarse a esa hostilidad. Este es el caso de Capricornio.
“A ver, estoy en un momento de mi vida que estoy como lo llama Noemi Parra48 (risas) pues en nuestra zona
de confort, en mi zona de confort de decir: “pues no, estoy bien aquí, solo estoy bien en La Pandi y tal” (…) ¿sabes? porque en el instituto me siento súper incomoda y tal, y pues no, tengo que salir, yo soy consciente de que estoy en esa zona de confort y tengo que salir, pero como que lo voy a hacer pero digo, me voy a atrás, y no...”. “...también hay que salir de los entornos seguro, porque si no te atascas, como estoy yo” (Capricornio).
En contraste, al preguntarle a Draga por sus espacios de seguridad, aunque valora La Pandi T*, lo sitúa en un lugar secundario. Draga tiene 18 años, es la mayor del grupo de apoyo y probablemente eso le haga no sentirse del todo en consonancia con el resto de chiques, pues sus vivencias comienzan a estar atravesadas por prácticas atribuidas a la adultez, como por ejemplo estar con su novio, algo central para ella y que repite con frecuencia.
5.2.2. Factores que desmovilizan la agencia y las resistencias