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IV. RESULTADOS Y DISCUSIÓN

4.2. CARÁCTERÍSTICAS FÍSICO-QUÍMICAS EN MUESTRAS DE MASHUA

4.2.6. CONTENIDO DE ALMIDÓN EN MUESTRAS DE MASHUA SOMETIDAS A

A TRES ESTRESES ABIÓTICOS POST-COSECHA

En la Figura 8 (Anexo 26), se presentan los valores promedio del contenido de almidón (g/100 g bs), de las muestras de mashua sometidas por 3, 6, 9, 12 y 15 días a los estreses abióticos post-cosecha de refrigeración, sombra y soleado, partiendo del valor inicial de la muestra control o día cero.

El valor obtenido para el contenido de almidón de la muestra control o día cero fue 46.16 g/100 g bs, resultado similar a los determinados por Brito y Espín (1999) y Espín et al. (2001), para muestras de mashua, cuyo rango para el contenido de almidón se encontró entre 20.01 y 79.46 por ciento, con un promedio de 48.31 por ciento (bs); sin embargo, fue menor al obtenido por Barrionuevo (1975) mencionado por Grau et al. (2003), quien determinó que el porcentaje promedio de almidón en mashua es de 8.9 por ciento (bh), resultado que equivale a un valor de 65.93 por ciento (bs).

El análisis de varianza multifactorial para el contenido de almidón de las muestras sometidas por 3, 6, 9, 12 y 15 días a los estreses abióticos post-cosecha de refrigeración, sombra y soleado (Anexo 27), muestra que existe un efecto significativo (p<0.05) de los dos factores, tipo de estrés abiótico post-cosecha y tiempo de aplicación de los mismos en días, sobre esta variable.

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Figura 8: Contenido de almidón (g/100 g bs) en muestras de mashua sometidas durante 3, 6, 9, 12 y 15 días a los estreses abióticos post-cosecha de refrigeración, sombra y soleado

En la Figura 8 se observa que el contenido de almidón de las muestras que fueron expuestas por 3, 6, 9, 12 y 15 días al estrés abiótico post-cosecha de refrigeración presenta una notoria tendencia hacia la disminución, desde un valor inicial de 46.16 g/100 g bs, muestra control o día cero, hasta llegar a un valor mínimo de 25.35 g/100 g bs. La tendencia del contenido de almidón de almidón para este tipo de estrés abiótico post-cosecha no difiere significativamente (Anexo 27) del tratamiento de sombra, en el cual también se observa una tendencia general hacia la disminución, sin presentar diferencias significativas a partir de los nueve días de exposición a dicho estrés. El análisis estadístico (Anexo 27), también muestra que el estrés abiótico post-cosecha de sombra no difiere significativamente del tratamiento de soleado; sin embargo, si existen diferencias significativas (p<0.05) entre este último y el estrés abiótico de refrigeración, para esta variable. El contenido de almidón en las muestras expuestas al tratamiento de soleado disminuye significativamente con el transcurso de los días, hasta llegar a un valor mínimo de 22.82 g/100 g bs.

a ab bc bcd efgh hi bcdefg bcdef ghi defgh cdefgh bcde bcdefg defgh fghi i 0 5 10 15 20 25 30 35 40 45 50 0 3 6 9 12 15 A lmi dón ( g /100 g bs) Días

Como se mencionó, el contenido promedio de almidón de las muestras sometidas a los tres tipos de estreses abióticos post-cosecha tiende a disminuir durante los quince días de aplicación de los mismos. Respecto a esto, Méndez e Inostroza (2009), mencionan que el almidón es un componente usado constantemente en la respiración, debido a que a partir de este se obtiene la glucosa, molécula que participa directamente en el proceso de respiración que los vegetales realizan para obtener energía, por lo que la cantidad de almidón de las células decrece constantemente. Esto justifica la disminución observada en el contenido de almidón de las muestras sometidas a los tres tipos de estreses abióticos, debido a que los tubérculos de mashua respiran y necesitan para ello glucosa, la cual proviene del almidón.

Sin embargo, la temperatura a la que están expuestos los vegetales influye directamente sobre la intensidad de la respiración de los mismos (Crisci, 1992), y esta a su vez, sobre el contenido de almidón, a mayor intensidad de respiración mayor será la degradación del almidón. Así, la diferencia significativa encontrada entre el efecto de los estreses abióticos post-cosecha de refrigeración y soleado sobre el contenido de almidón en los tubérculos de mashua, se debe a las diferentes temperaturas a las que fueron expuestos los tubérculos en los dos estreses; en el caso de refrigeración, las bajas temperaturas probablemente disminuyeron la intensidad de la respiración, y con ello, el grado de degradación del almidón; a diferencia del tratamiento de soleado, en el cual las altas temperaturas incrementaron la intensidad de respiración, aumentando el nivel de degradación de almidón. Adicionalmente, Lu et al. (2005), determinó que la luz estimula la expresión de genes que codifican las enzimas relacionadas con la degradación del almidón. Esta sería una razón más por la que el nivel de degradación del almidón en las muestras expuestas al tratamiento de soleado fue mayor.

A pesar de lo mencionado anteriormente, el efecto del estrés abiótico de soleado sobre el contenido de almidón no difirió significativamente del efecto del tratamiento de sombra. Esto podría justificarse mencionando que si bien, la temperatura y luz estimulan la degradación del almidón en las muestras expuestas al soleado, existen otros factores como el contenido de sacarosa, que tienen un efecto contrario en el metabolismo del almidón, de tal forma que una mayor concentración de sacarosa inhibe la síntesis de amilasa (Taiz y Zeiger, 2006). Por lo tanto, el contenido de sacarosa de los tubérculos pudo haber influenciado en el grado de degradación del almidón en el tratamiento de soleado.

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Por otro lado, como se mencionó anteriormente, no existió diferencia significativa entre los tratamientos de refrigeración y sombra, a pesar de que la temperatura en el tratamiento de refrigeración fue menor. Hide y Marrison, citados por Eskin y Hoehn (2013), asociaron el almacenamiento en frío (4°C) con la actividad de la enzima almidón fosforilasa en tubérculos de papa, enzima que participa en una ruta metabólica alterna de degradación de almidón, en la cual se obtiene como producto principal sacarosa. Además, se ha encontrado que las bajas temperaturas también pueden favorecer la actividad de la enzima alfa amilasa (Gounaris, 2001). Esto justificaría la similitud en el nivel de degradación de almidón entre los estreses de sombra y refrigeración, debido a que en el caso de refrigeración, la degradación del almidón sería estimulada por el incremento en la actividad de la enzima fosforilasa y, posiblemente, también de la alfa amilasa a bajas temperaturas, y, en el caso del tratamiento de sombra, por la necesidad de la obtención de glucosa para la respiración.