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Contexto: Alternativas de fuentes de ingresos monetarios, y demanda laboral

CAPÍTULO 2 Migración urbana asháninka

2.1 Contexto: Alternativas de fuentes de ingresos monetarios, y demanda laboral

Como se mencionó en el primer capítulo, hoy en día, la demanda de dinero por parte de los hogares indígenas ha crecido frente a la necesidad y deseo de acceder a bienes materiales y servicios, que pueden conseguirse de distintas maneras de conseguirlos. En primer lugar, está la venta de los productos agrícolas al mercado. En las últimas décadas, se han incrementado considerablemente los cultivos comerciales, como el café y el cacao, en las chacras de muchos hogares indígenas. Como se mencionó previamente, muchos autores dan cuenta de que hoy en día existe una estrategia mixta, en la que se mantienen los cultivos para la sobrevivencia, solo que en menor medida, y se incluyen cultivos para la venta al mercado. En Satipo, se han desarrollado diversas campañas de promoción de los cultivos de cacao y café por parte del Estado3, ONG e –incluso– algunas organizaciones indígenas representativas. Sin embargo, en muchos casos –sobre todo, por los bajos precios que imponen los intermediarios, o por la aún baja

3 Por ejemplo, como parte de las reparaciones colectivas por el conflicto armado interno, como fue recomendado

por la CVR (2003) y a pedido de las personas en consultas populares, se entregaron a las comunidades que fueron más afectadas muchos injertos de plantas de café y cacao.

productividad y extensión de las tierras avocadas a estos cultivos entre la población indígena–, estos ingresos no son suficientes para satisfacer las necesidades de consumo o pago de servicios (educación, salud, etc.) de los hogares indígenas.

Frente al reto de conseguir otras fuentes de ingresos, se abren algunas posibilidades. Dentro del mismo espacio rural, los indígenas que viven en comunidades de carreteras tienen sobre todo la opción de emplearse como jornaleros y mano de obra en las chacras de los colonos cercanos, mientras que los indígenas de comunidades de ríos tendrían como opción complementaria trabajar en la extracción de madera o, incluso, en menor medida, en empresas petroleras como mano de obra no calificada. Vale la pena precisar que, aunque sí existen mujeres que pueden emplearse como jornaleras, no es un escenario recurrente y mucho menos en los demás casos de demanda de mano de obra rural no calificada que hemos mencionado. Esto se debe a que la mayoría de estos empleos implican quedarse por períodos largos o temporadas en los espacios en los que se ha de realizar el trabajo, que muchas veces están situados lejos de la comunidad; las mujeres con hijos difícilmente pueden tomarse esa libertad.

Así, las opciones de empleo para las mujeres al interior de las comunidades –tanto de carreteras como de ríos– se reducen a la producción de artesanías. Aquellas que lograron culminar sus estudios escolares pueden desempeñarse como encargadas del Pronoi, enseñar a leer y escribir a adultos como parte del Pronama,

ser encargadas de la biblioteca comunal o algún otro tipo de servicio de esa naturaleza que exista al interior de sus comunidades4.

Gráfico 1. Alternativas de fuentes de ingresos monetarios más comunes

Fuente: Elaboración propia a partir de la información recogida en campo.

Un segundo grupo de indígenas que logra conseguir trabajos en el espacio rural, aunque no necesariamente en su misma comunidad de origen, está constituido por todos aquellos que estudiaron para técnicos en enfermería o

4 Estas oportunidades de trabajos al interior de sus comunidades para las mujeres no se encuentran muy

extendidas. El caso de la biblioteca, cuya encargada es una señora de la misma comunidad, es un caso aislado. Sin embargo, considero importante resaltarlo, pues podría constituir una potencial fuente de empleos rurales para este sector de la población.

profesores bilingües. Si bien no se tienen cifras exactas, de acuerdo con la Red de Salud de Satipo, del total de 150 técnicos en enfermería que trabajan en la provincia, unos 10 a 12 serían indígenas. Por su parte, de acuerdo con la Ugel Satipo, alrededor del 20% del total de profesores bilingües serían indígenas5. No obstante, como podemos comprender, estas últimas opciones de empleos rurales requieren de capacitación, por lo que son bastante limitadas. Asimismo, se debe agregar que no muy fáciles de conseguir, debido a la alta competencia con profesionales colonos.

De igual modo, se debe considerar que el crecimiento comercial de la ciudad de Satipo en los últimos años ha seguido demandando una mano de obra de bajas calificaciones y de muy bajo costo. Al percibir a la población indígena como “ignorante” y “extremadamente pobre”, los salarios que les ofrecen son mucho menores que los que habrían de pagarles a los colonos por realizar el mismo tipo de tareas. Por esto, suele haber una demanda constante de mano de obra indígena. En este contexto, la opción de migrar y buscar un trabajo en el espacio urbano se convierte en una posibilidad hasta cierto punto segura por la alta demanda.

Ahora, más allá del simple deseo de conseguir dinero para poder adquirir productos básicos para la alimentación o para realizar actividades en la chacra – poder comprar machetes, por ejemplo–, se ha podido observar que hoy en día la

5 Resultó curioso que estos sectores articuladores de los trabajadores del sector salud y educación no tuvieran

cifras exactas de la población asháninka que emplean. En ninguno de los rubros de sus bases de datos y documentación, se solicita especificar el origen étnico del empleado, a pesar de que en el discurso oficial afirma considerar la etnicidad como un criterio positivo para ser calificados para estos trabajos, sobre todo, para ocupar puestos en comunidades de su misma etnia.

migración a la ciudad encierra otro conjunto de motivaciones. A continuación, se explorarán más a detalle estas nuevas motivaciones para migrar y conseguir trabajos en los centros urbanos.