5. RESOLUCIÓN DE UNA TAREA O PROBLEMA
5.4. CONTEXTO EXTERNO
Partimos de que el “contexto social externo” (Cazden, 1982) es el punto de referencia del lector para entender la situación de lectura en que se encuentra y tener mayor número de elementos (provenientes de su interacción con otros sujetos y con el medio en que se encuentra) para la comprensión de un texto escrito.
Así, para nosotros en esta investigación, está constituido por una situación particular que involucra una consigna específica34, manejar la computadora (específicamente usar la herramienta combinar correspondencia del programa Word) y un sujeto que presenta el texto al lector (en este caso, la entrevistadora).
En primer lugar, debemos decir que el texto escrito que el lector enfrenta no es un objeto aislado, puesto que precisamente lo que lo hace legible es la posibilidad de vincularlo con algún conocimiento o realidad conocida.
En segundo lugar, hay que dejar en claro que ese contexto externo, desde el cual el sujeto aborda el texto específico, es utilizado permanente, continua y exhaustivamente hasta que es concluida la lectura (y la resolución de una tarea particular). Al hacer uso de él, el lector encuentra pautas para integrar una interpretación coherente del tema del texto y poder aplicarla en la solución del problema que esté enfrentando.
Por eso Peredo (2003) afirma que cada lector va acumulando experiencias con relación a algunos tipos de textos, por lo que su lectura de un periódico, por ejemplo, puede ser más eficiente que su lectura de un manual o de un diagrama; así, poco a poco, va adquiriendo mayor relación con el
tipo de texto que más utilice, el cual va formando parte, simultáneamente, de sus contextos (interno y externo).
Mencionamos ambos contextos porque la interacción con diferentes tipos de textos favorece, en los lectores, tanto la actualización de los conocimientos previos (con respecto a la estructura de los textos) como el incremento de estrategias para utilizarlos eficientemente en función de las situaciones particulares de lectura.
Dicha interacción con distintos tipos de materiales escritos es lo que se pretende realizar mediante algunos proyectos en las aulas (Nemirovsky, 1999), a fin de que los lectores cuenten con mayor número de herramientas para enfrentar la actividad lectora. Para ello se tendrían que plantear alternativas educativas que propiciaran situaciones de lectura favorables a la interacción con el objeto-texto y el objeto extra-textual.
Así, siendo el contexto externo un elemento más que ha de considerarse al analizar el proceso de comprensión de textos, tenemos que considerar todos los elementos que intervienen en la actividad de lectura para dar a conocer la manera en que se relacionan y poder extraer conclusiones que nos indiquen cómo se enfrenta un lector particular a un texto específico, desde una situación determinada.
Una vez que hemos revisado los principales elementos que han de considerarse en el estudio de la comprensión de los textos escritos, finalmente, expondremos los aportes más importantes de este capítulo, los cuales serán retomados a lo largo de este trabajo de investigación. Éstos son:
1. La comprensión de textos escritos es un proceso de interacción entre el lector (como sujeto psicológico), el objeto-texto específico y el objeto extra-textual al que refiere el texto, donde los elementos que están interactuando se reconstruyen mutuamente. Así, dicha comprensión implica la asimilación del objeto-texto y del objeto extra-textual a las estructuras conceptuales del sujeto y, a su vez, la acomodación de éstas a dichos objetos.
2. La comprensión de un texto específico se construye durante su lectura, esto es, leer es comprender, pues el lector va construyendo una representación mental del texto, a la cual da un orden y un valor; por lo que, al construir su particular representación mental estructurada del texto y explicitarla (de alguna forma: escrita, oral o mediante la obtención de un producto), decimos que lo comprende (a un cierto nivel).
3. El lector construye microestructuras del texto, las que va sintetizando hasta construir la macroestructura del mismo, ésta le permite recuperar los elementos proposicionales centrales del texto, colocándolos en relación directa con su objetivo de lectura, aspirando a lograr una vinculación coherente entre todos los elementos que intervienen en la comprensión: el sujeto psicológico (que conlleva los conocimientos previos), el contexto externo en que se inserta el lector, la usabilidad del texto (contemplando su estructura o diseño particular), el objetivo de lectura, los procedimientos y estrategias que utiliza el lector, la representación que éste se hace de la tarea de lectura, el objeto-texto y el objeto extra-textual.
4. No existe sólo una comprensión del texto, hay tantas cuantas personas entran en interacción con él; lo que podemos establecer son niveles de comprensión, de acuerdo al grado de interacción de los sujetos con los diversos elementos que intervienen (enunciados en el punto anterior). Pero, al decir que existen niveles de comprensión de un mismo texto, no hablamos de imposibilidad de evaluarla ni de relatividad excesiva, sino de flexibilidad en las posibilidades de interpretación, regidas desde la construcción de la macroestructura del texto por parte del lector, la representación de la tarea específica de lectura y la posibilidad de resolverla con acierto.
5. La usabilidad de un texto permite conocer qué tanto ese material escrito favorece su comprensión, es decir, revisar si un problema de comprensión de un texto específico responde a una falla en el diseño del mismo más que a una falta de competencia del lector.
lector y él atiende a sus características estructurales para representarse mentalmente las proposiciones que contiene. Además, hay que tomar en cuenta que el texto va dirigido a un perfil de lector. De este modo, si el material escrito es confuso y resulta ineficiente, los problemas de comprensión que se den respecto a él no podrán atribuirse a los sujetos.
7. La lectura, y por lo mismo, la comprensión de textos escritos, es una actividad compleja que requiere de una participación activa y comprometida del lector, quien ha de poder dar cuenta de sus propios procesos a través de la aplicación de lo comprendido, usando el texto en la realización de tareas particulares.
8. Partiendo únicamente del objeto-texto no es posible comprender, más bien se requiere que el sujeto entre en interacción (física –externa- y desde sus estructuras conceptuales –interna-) con el objeto extra-textual. De tal modo que, lo que pudiera responder a un bajo nivel de usabilidad del texto pueda ser compensado por una intensa interacción con aquello a lo que el texto refiere, pues nunca va a ser idéntico el texto sobre un tema determinado a ese aspecto de la realidad que intenta ser determinado por el texto, ya que hay toda una serie de mediaciones.
Ahora bien, todas estas consideraciones se constituyen en eje medular desde el que abordaremos el análisis de los datos, los cuales obtuvimos a través de la metodología que describimos en el siguiente capítulo.