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CAPÍTULO 3: El lugar de REDD+ en la agenda ambiental de Argentina, Bolivia y Brasil

3.1. El contexto forestal de Brasil

Los números muestran que Brasil tiene un increíble potencial para el desarrollo de actividades de mitigación. Las áreas forestales cubren aproximadamente un 54% del territorio, un equivalente 463 millones de hectáreas. Esto convierte a Brasil en el país con la segunda masa forestal del planeta y el primero en cuanto a superficie boscosa tropical. Además, el sector forestal en Brasil emplea a más de 600 mil personas, lo que da una dimensión de la sensibilidad que reportan las cuestiones forestales (BFS, 2013). Asimismo, Brasil es, desde el punto de vista del carbono almacenado, uno de los países más relevantes del mundo (FAO, 2015).

Si bien el país posee múltiples Biomas de gran riqueza, existen dos en los que se desarrollaron las principales acciones del país en términos de conservación de stock forestales y reducción de emisiones por deforestación y degradación. El primero de estos es el Amazonas. El Bioma Amazónico es tan basto y rico que representa alrededor del 8% del remanente de bosques del planeta, unas 325 millones de hectáreas. Posee en su interior más de 600 tipos diferentes de hábitat que resguardan la vida de más de 45 mil especies de plantas y vertebrados.

El Cerrado es el segundo mayor Bioma de Sudamérica cubriendo una superficie de más de 2 millones de kilómetros cuadrados, aproximadamente el 25% de la superficie de Brasil. No solo contiene 57 millones de hectáreas de bosques, sino que guarda a su vez las tres mayores cuencas del subcontinente, Rio Amazonas, Rio San Francisco/Tocatins y los ríos que componen la Cuenca del Plata (BFS, 2013). Los drivers que amenazan al Cerrado están vinculados principalmente a que su territorio es apto para la agricultura y la ganadería. A su vez la industria siderúrgica tiene gran presencia en el Bioma, por lo que conciliar producción y protección ambiental supone un problema considerable. Esto se potencia según da cuenta la Estrategia Nacional

50 (EN) de Brasil por el hecho de que el Cerrado es tanto la sabana más importante del mundo como el mayor productor de soja del país.

Durante la primera década del nuevo milenio, Brasil vivió un periodo de gran crecimiento económico. Este momento coincidió con un incremento exponencial en el precio de los commodities, principalmente la soja. La fuerte subida de los precios internacionales sumados a una ineficiente gobernanza en la cuestión forestal llevaron a que más de la mitad del sureste Amazónico y Mato Grosso sean deforestados. Entre 2000 y 2005 el país perdió más de catorce millones de hectáreas (FAO, 2015).

No obstante, tiempo después el país comenzó a dar un viraje en su vinculación con los bosques. Diversos autores identifican mediados de la primera década del nuevo milenio como el momento donde Brasil inicio un proceso de modificación de su vinculación con los grandes Biomas forestales del país.

En 2003 se creó el Grupo Permanente de Trabajo Interministerial (GPTI) con el objetivo de proponer y coordinar acciones dirigidas a reducir la deforestación en la Amazonia Legal. El grupo está conformado por los titulares de los 13 ministerios clave, y presidido por el Jefe de Gabinete de la presidencia16. Otro paso de relevancia se dio

en 2004 con el lanzamiento del Plan de Acción para el Control de la Deforestación en el Amazonas (PPCDAm). “Fue a partir de entonces cuando todas las iniciativas para la conservación fueron respaldadas por un gran conjunto de medidas que debían ser implementadas y ejecutadas con la participación conjunta de los gobiernos federales, estatales y municipales, junto con las organizaciones especializadas y la sociedad civil” (Assunção et al, 2012:2).

Este nuevo momento se fortaleció con una serie de decretos presidenciales y ordenanzas del Ministerio de Medio Ambiente (MMA) incorporados en 2007 y 2008. Mediante estas medidas políticas se buscó identificar y priorizar para el desarrollo de actividades a los municipios con altas tasas de deforestación. Además se intentó prevenir, controlar y combatir la deforestación ilegal. Particularmente relevante resulta el decreto seis mil quinientos catorce para agilizar la investigación de las infracciones medioambientales y la aplicación de sanciones. Así como la resolución tres mil quinientos cuarenta y cinco del Consejo Monetario Nacional que exigía el cumplimiento de la legislación ambiental a los acreedores como requisito para la aprobación de nuevas líneas de crédito.

Brasil trabajo también en el incremento y la mejora en la conservación de sus áreas naturales. El Código Forestal, establecido mediante la Ley 12.651 de 2012 promueve restricciones al uso de ciertas áreas donde hay propiedades privadas, las cuales deben estar cubiertas con un determinado porcentaje de vegetación nativa y su mantenimiento debe correr por cuenta de los propietarios. Además el Programa de Áreas Protegidas de la Región Amazónica (ARPA) creado por el decreto N° 8.505 en el año 2015 es otro de los instrumentos jurídicos que Brasil ha puesto en marcha con el objetivo de incrementar las áreas protegidas y reconocer tierras indígenas.

En cuanto a la planificación y la tenencia de la tierra, en la región del Amazonas se crearon más de 25 millones de hectáreas de Unidades Federales de Conservación (UCs), se creó además un gran número de Unidades de Conservación

16 El Decreto N° 7.957/2013 asigno al Ministerio de Medio Ambiente como coordinador de los planes, actuando como Presidente de los Comités Ejecutivos del Plan de Acción del Amazonas y Cerrado.

51 Municipales y se aprobaron más de diez millones de hectáreas de tierras indígenas (MMA, 2016).

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