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Situada la investigación en torno a las implicaciones espaciales del Congreso, nos vemos en la necesidad de remontarnos en el tiempo para comprender los sucesos históricos que han deƤ nido lo que conocemos hoy en día. Para ello, utilizaremos los archivos de la Biblioteca del

Pedro Cortés Nieves

3.1. La necesidad de generar una investigación ͤ cticia.

En un primer tramo de nuestra investigación sobre la situación que se sucede en el entorno del Congreso, trataremos de leer la anatomía de todos los factores que participan en la misma. Es por ello que decidimos sumergirnos en la historia de la sede del poder legislativo español, analizando su evolución desde su constitución oͤ cial en 1810 hasta nuestros días.

Por otra parte, nuestra continuada presencia en los alrededores del Congreso despertó ciertas inquietudes entre la vigilancia del mismo, lo cual, ligado a la necesidad de consultar cuestiones internas del mismo, nos llevó a la generación de un “trabajo tapadera” o alternativo, del cual dábamos parte cuando éramos consultados sobre para qué queríamos las informaciones que buscábamos. Este trabajo, enfocado a la historia arquitectónica del Congreso de los

Diputados como ediͤ cio, fue además de retroalimentación, al aportarnos datos que abrían nuevas posibilidades en la investigación.

Así, ante las preguntas incómodas realizadas por los miembros del cuerpo de policía que custodian todos los actos de los transeúntes que por allí discurren, aflora un supuesto estudio sobre la arquitectura del ediͤ cio de Narciso Pascual Colomer, que responde todas las dudas de los agentes y les tranquiliza ante actos tan delictivos como sacar repetitivas fotos de todos los detalles del ediͤ cio o contar las cámaras y vallas situadas en los alrededores.

Esta investigación paralela sirvió también para conseguir la tarjeta de investigador del Congreso84, necesaria para poder acceder a todos los fondos que albergan la Biblioteca y el Archivo, que han resultado a posteriori muy importantes para el desarrollo de la actual tesis ͤ n de máster, objeto real del interés de nuestro acceso a tales fondos (imagen 14). En nuestros contactos con organismos oͤ ciales y empresas, relativos a la obtención de datos necesarios, se ha pretendido mantener el verdadero objeto así oculto.

3.2. La posición privilegiada de las Cortes de Cádiz.

En los primeros años del s.XIX, en el desarrollo de la Guerra de la Independencia, se produjo un vacío de poder por el secuestro de la Familia Real en Bayona, lo que llevó a que la Junta Central del levantamiento español pusiese en marcha el proceso de convocatoria de Cortes, que culminó el 24 de Septiembre de 1810.

La ausencia del rey Fernando VII y ante el absolutismo de José Bonaparte, las Cortes se autodotarían de la organización y poderes idóneos para conͤ gurarse como “representación

83 CERCAS, Javier. Anatomía de un instante. Barcelona: editorial Mondadori, 2009.

84 Toda la información para la obtención de la tarjeta del Congreso, así como la descarga de documentos relativos a su solicitud, puede encontrarse en http://www.congreso.es/portal/page/portal/Congreso/Congreso/SDocum/SDInves- tigar

“Usando ese instante como una mirilla a través de la cual se puede contemplar una época y un país, (...) logrando que al repasar los hechos de aquel día y los acontecimientos que llevaron a él, el lector se sumerja en un tiempo...”

Pedro Cortés Nieves

nacional bajo un modelo unicameral”85, con lo que reconocían la soberanía nacional de dichas Cortes, o lo que es lo mismo, arrogarse en exclusiva el poder constituyente.

La desconͤ anza de las Cortes ante la perspectiva de desmantelamiento del absolutismo monárquico llevó a una división de poderes que influyó más tarde en la Constitución de 1812. La búsqueda de una independencia total se plasmó en una primacía de la ley como expresión de la voluntad general, lo que subordinaba los demás estamentos al mero cumplimiento de la norma, limitando el poder del ejecutivo a la obediencia.

Con estas capacidades, las Cortes de Cádiz acometieron las reformas necesarias para dejar atrás el Antiguo Régimen, como la abolición del régimen señorial o la Inquisición, además de sentar las bases de un nuevo sistema político basado en la libertad de imprenta y en la supresión de censura.

Así, plasmado ya en la Constitución de Cádiz, la sobreprotección que se le otorgó a las Cortes, creó una muralla entre las mismas y los demás poderes, destinados a asegurar la continuación del sistema político. No existió ninguna relación entre los poderes legislativo y ejecutivo monárquico, que tampoco poseía ni voz ni voto en las reuniones legislativas. Esta condición de superioridad práctica fue rechaza de pleno por Fernando VII a la vuelta de su exilio, llegando a aͤ rmar que “... en Cádiz, se sancionaron, no leyes fundamentales de una Monarquía moderada, sino las de un Gobierno popular con un Jefe o Magistrado...”86

La distancia así construida en torno a las Cortes fue lo que imposibilitó la continuación de la constitución a la vuelta del Rey. La limitación de las capacidades de los demás agentes participantes del espacio político, así como el carácter elitista debido de los requisitos para ser seleccionable diputado, las convirtió en un organismo alejado de la realidad social del momento, más centradas en mantener su posición de superioridad con respecto a la monarquía que a la construcción de un régimen parlamentario.

Es esa posición de fuerza elegida por las Cortes de Cádiz la que vemos reflejada en el análisis de las manifestaciones del primer apartado. Ante las protestas de la población se distancian a través de los dispositivos policiales o de las vallas, demostrando la superioridad de la carta magna frente a lo que sucede alrededor. El Congreso de los Diputados, como sus predecesoras, basa sus acciones en la defensa de la Constitución y en su permanencia, limitando así la capacidad de acción de los que pretenden modiͤ carla.

3.3. Las sedes previas al proyecto de Narciso Pascual Colomer.

El ediͤ cio que todos conocemos hoy como sede del poder legislativo español enclavado en la Carrera de San Jerónimo de Madrid fue inaugurado en el año 1850, si bien las Cortes fueron generadas en 1810, con lo que pasaron más de 30 años conociendo otras sedes, nunca propias, y siempre como resultado de reformas de acondicionamiento.

Las funciones que se tenían que llevar a cabo en este ediͤ cio representaban una novedad que no tenía antecedentes en la arquitectura española. Las convocatorias que habían llevado a cabo las Cortes de Castilla, Navarra o Aragón se celebraban en palacios o monasterios, siguiente a la ͤ gura autoritaria de un rey, y “no dibujan un modelo especíͤ co de espacio arquitectónico que

85 VVAA. Las Cortes de Cádiz y el parlamentarismo isabelino (1810-1868). En “El Congreso de los Diputados”. Ma- drid: Congreso de los Diputados, 1998. pp. 8-36.

pudiera ser provechoso”87 para el ediͤ cio de las Cortes.

Incluso después de haberse resuelto el concurso para el nuevo ediͤ cio de la Carrera de San Jerónimo, aún se esperaba recibir noticias e información acerca de otros parlamentos europeos

para aprovechar de ellos su mayor experiencia en este tipo de espacios representativos, como Inglaterra, Francia y EEUU.88

3.3.1. El espacio pragmático: primeras sedes parlamentarias.

En un principio, y antes de la llegada a Madrid, las Cortes se reunieron más de dos años en San Fernando y Cádiz, en ediͤ cios con función teatral o religiosa, ya que favorecían la disposición de los actores de la representación de la soberanía popular.

Si atendemos a la primera deͤ nición que entendemos por Parlamento como asamblea representativa, no deja de ser paradigmático la elección de un espacio donde las representaciones son las protagonistas, y donde los actores interpretan un papel frente al público espectador. Estas primeras reuniones, continuando con la rápida analogía, tenían un espacio preparado para la asistencia de público, el cuerpo diplomático, y grandes de España, militares o civiles (imagen 15).

El primer ediͤ cio que dio acogida a las Cortes fue la casa-teatro de la Real Villa de la Isla de León, más tarde reconocido como Teatro de las Cortes de San Fernando, donde se realizaron las primeras sesiones. La planta adoptaba una forma elíptica longitudinal, donde los diputados se sentaban en hileras frente a frente, “formando dos bandas que tenían delante sendas tribunas para los oradores.”89

La organización simétrica del espacio generó así dos grupos opuestos, influyendo en la

creación de dos grupos antagónicos sentados a la derecha y a la izquierda de los secretarios y el presidente. Esta división puede encontrarse en el origen del bipartidismo en España, protagonistas de la vida política desde la instauración de la democracia en 1978.

Pero ante la falta de seguridad de los diputados en San Fernando, las cortes fueron trasladadas a Cádiz en febrero de 1811, al oratorio de San Felipe Neri, donde se redactó la primera constitución española en 1812. Este templo casi no precisó de acondicionamiento, pues se eligió un templo que tuviera, al igual que el Teatro de las Cortes, una planta elíptica que favoreciera la disposición de asientos para los diputados en dos bancadas. Esta forma en planta poseía ventajas visuales y auditivas, que eran aprovechadas para las funciones propias de las Cortes.

La elección de este espacio apoyó la organización espacial de su predecesor, donde en una disposición simétrica de tres hileras de asientos con una tribuna para hablar reforzó la dualidad política que comenzó en San Fernando. El propio altar de la iglesia hizo las veces de mesa presidencial, de tal forma que se dejaba para el público la galería corrida sobre el entablamento.

En septiembre de 1813, debido a la ͤ ebre amarilla que asolaba Cádiz, las Cortes fueron trasladadas de nuevo a San Fernando, en este caso a la iglesia del convento de los Carmelitas Descalzos. No obstante, las circunstancias políticas permitieron acercarse a Madrid en un breve período de tiempo, con lo que no llegaron a realizarse muchos plenos en esta localización.

87 NAVASCUÉS PALACIO, Pedro. El Palacio. En “El Congreso de los Diputados”. Madrid: Congreso de los Diputa- dos, 1998. pp. 168-234.

88 PEVSNER, Nikolaus. Historia de las tipologías arquitectónicas. Barcelona: Gustavo Gili, 1980.

89 NAVASCUÉS PALACIO, Pedro. El Palacio. En “El Congreso de los Diputados”. Madrid: Congreso de los Diputa- dos, 1998. pp. 168-234.

imagen 15

Casa - Teatro de la Real Villa de la Isla de León 1810-1811

planta elíptica longitudinal - uso representativo -

Casa - Teatro de la Real Villa de la Isla de León

ETAPA 01 - SEDES EN CÁDIZ