2. ACERCAMIENTO A LAS CONDICIONES HISTÓRICAS QUE
2.2. La importancia de la historia en la formación de un personaje como
2.2.2. Contexto histórico internacional en el que emerge Á.U.V
El inicio del siglo XXI se vio enmarcado por la aparición de un nuevo sujeto conocido a nivel internacional como el terrorista. El terrorista, por definición, fue considerado el enemigo de las libertades y de las democracias occidentales. La noción de terrorista asume importancia a nivel internacional tras los atentados del 9/11 (9 de septiembre de 2001). Estos atentados en total fueron cuatro y fueron considerados como atentados terroristas suicidas adelantados por miembros del grupo Al Qaeda, y acontecieron en distintas ciudades de los Estados Unidos. Los atentados se llevaron a cabo mediante el secuestro de aviones comerciales cuya intención era la de ser impactados contra diferentes objetivos. Uno de los aviones secuestrado cayó en Shanksville en Pensilvania, otro se estrelló en las inmediaciones del pentágono, y los dos restantes, quizás los más conocidos a nivel mundial, se estrellaron en el World Trade Center, contra las conocidas y emblemáticas Torres Gemelas, en el corazón de la ciudad de New York.
109 Esta serie de atentados dio inicio a la política de seguridad norteamericana denominada “guerra contra el terrorismo”.
Sobre la importancia de estos acontecimientos ocurridos en el 9 de septiembre de 2001, hay filósofos como Derrida, que señalan que este fue un acontecimiento que se marcó como imborrable en el archivo común del calendario universal. Su singularidad lo hizo innombrable y el lenguaje se limitó a pronunciar mecánicamente una fecha. (Bodrradori, G: 2003). En este sentido, debemos decir que en materia de política internacional hubo un antes y un después del 9/11, puesto que este acontecimiento marcó las nuevas directrices con las que se movería el mundo, en relación a la defensa de las libertades y la democracia.
En este sentido, Estados Unidos es el primer país que oficializa un sistema de seguridad pensado en atacar la amenaza terrorista. Al respecto, por ejemplo, el presidente George W. Bush, señala en su discurso en el Capitolio Nacional el 21 de septiembre de 2001, que son un país consciente del peligro y un país que está llamado a defender la libertad. De manera que, tras haber tenido la fortaleza de asumir el duelo de los atentados, decidieron tomar esa fortaleza y transformarla en ira, y la ira la transformaron en resolución, y dicha resolución los llevó a determinar que llevaran a sus enemigos ante la justicia o llevaran la justicia a sus enemigos (Bush, 2001). Con esto se evidencia el deseo de venganza del pueblo norteamericano, en cabeza de su presidente, que piensa defender los valores y las libertades, sin importar el lugar del mundo en el que tenga que hacerlo.
En este sentido, el mismo Bush asume que los atentados terroristas no estaba dirigidos contra un centro económico o contra un centro cultural, sino contra la libertad misma, pues estos que atacaron a Estados Unidos son “enemigos de la libertad” (Bush, 2001. Párr. 11). El expresidente Bush también señala que:
110 Los estadounidenses se están preguntando: ¿por qué nos odian? Ellos odian lo que ven aquí en esta Cámara: un Gobierno democráticamente elegido. Sus líderes son nombrados por ellos mismos. Ellos nos odian por nuestras libertades: nuestra libertad de religión, nuestra libertad de expresión, nuestra libertad de votar y congregarnos y de estar en desacuerdo entre nosotros… (Bush, 2001. Párr. 11).
Con esto, lo que muestra el presidente Bush es que su lucha consiste en la defensa de las libertades de las sociedades modernas occidentales. Él expresa que el atentado no obedece a causas políticas sino a diferencias ideológicas, que todo ciudadano occidental debería defender, pues son estos elementos intangibles como la libertad, la tolerancia, la paz, lo que engrandece a occidente.
En este orden de ideas, también se plantea cuál es la dinámica a través de la cual se defenderán los derechos y las libertades occidentales. Al respecto, declara el expresidente Bush que “Nuestra guerra contra el terror comienza con Al Qaeda, pero no termina allí. No terminará hasta que cada grupo terrorista de alcance mundial haya sido encontrado, detenido y vencido” (Bush, 2001.Párr. 27). Con esto Bush señala que está dispuesto a buscar al terrorista en cualquier lugar en el que éste se presente y allá lo destruirá. Entonces, lo que queda claro, es la postura que se tiene frente al terrorista -que es un enemigo de todos los occidentales-, que es considerado como un sujeto que no es claramente delimitado o definido, pero, a su vez, es un enemigo con el cual la posibilidad de diálogo es imposible, porque al parecer hay diferencias ideológicas que son inconmensurables, y por lo tanto, la única solución al conflicto es la erradicación total del otro. Una de las tesis más conocidas del gobierno norteamericano en relación al terrorista es que con el terrorista no se negocia, porque a este no se le considera como un adversario político que lucha por una causa noble o justa, sino que se le considera un hostil, un enemigo, incapaz del diálogo, un personaje con el que se está en conflicto, y que exige que la única solución viable sea la de la detención, el vencimiento y la derrota.
111 Por otro lado, también es pertinente señalar que este discurso fue acogido por varias naciones europeas, incluyendo la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), que invocó el artículo quinto, que señala que un ataque contra un país miembro de la organización será considerado como un ataque a todas las naciones miembro, dando con esto apoyó a la lucha encabezada por los Estados Unidos.
Lo descrito anteriormente deja en un nuevo panorama internacional recién iniciado el siglo XXI, puesto que por un lado se hace necesario combatir la amenaza terrorista, lo cual implicaba una reorganización de las alianzas internacionales; por otro lado, se evidencia como se superpone el discurso sobre la seguridad y el terrorismo en las distintas esferas políticas, a las que, por supuesto, Colombia no fue ajena. Como lo he mostrado anteriormente, el discurso sobre el terrorismo fue oficialmente aceptado bajo el gobierno de Andrés Pastrana, pero fue Á.U.V. quien lo supo tomar como un elemento dinamizador de su campaña electoral, y de su posterior política de seguridad, tanto así, que fue bajo su gobierno que la lucha política contra el terrorismo y el terrorismo mismo fueron adoptados unilateralmente en Colombia. Esto ocurrió el 3 de junio de 2002, a través de la puesta en marcha de la resolución 1373, del 28 septiembre de 2012, del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y a nivel regional y subregional, de la Convención Interamericana contra el Terrorismo (Presidencia de la República, Ministerio de Defensa Nacional. 2003. P, 20.)
Para finalizar, es importante señalar que ni el gobierno de Estados Unidos ni el gobierno de Colombia dan una definición precisa de lo que es el terrorismo o el terrorista, es decir, al terrorista se le asocia con aquel que causa el terror, con aquel que odia la libertad y la democracia, con aquel al que es necesario vencer en cualquier lugar del mundo en el que se encuentre. Sin embargo, lo cierto es que la definición de terrorista es bastante amplia y hace posible que sujetos que no estén a favor de ideales occidentales o de ciertas democracias e ideas
112 de libertad, puedan quedar incluidos dentro de esta categoría, y por lo tanto ser considerados como enemigos a los que hay que vencer.
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