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1. PRESENTACIÓN DEL TEMA Y DE LA INVESTIGACIÓN

1.6. El contexto limeño

En el caso de Lima, las configuraciones y representaciones de feminidad entran en un marco urbano particular, en una ciudad que se ha visto crecer económica y demográficamente a lo largo de las últimas décadas generando espacios heterogéneos cuyas fronteras no necesariamente son (sólo) físicas. Como afirma Protzel, la desintegración de la capital, su crecimiento desordenado y los diferentes grados de pobreza hacen que la convivencia en Lima esté marcada por el conflicto y la marginación (PROTZEL, 2011: 92). La migración hacia la capital durante el siglo XX, con mayor intensidad en los años sesenta hasta llegar a su pico en los ochenta, está marcada por el empobrecimiento del campo y la violencia interna. Ésta a su vez marcó la ciudad, y diluyó su carácter oligárquico y localista para convertirlo en un espacio global:

Se ve el surgimiento de una tendencia transnacional bajo una nueva hegemonía cultural. (…) Se produce una síntesis entre esas culturas particulares en sus herencias diversas, locales, étnicas, regionales, nuevos migrantes, etc., en un proceso de transculturación y también constatamos resistencias culturales en este complejo proceso histórico de una modernización sin modernidad y de una “pos modernización” sin “posmodernidad propia”. (RÍOS en CALDERÓN, 2009: 105-106)

Actualmente, Lima ha dejado de ser una ciudad de inmigrantes para convertirse en un lugar que cobija diferentes orígenes y narrativas identitarias que se reformulan con el tiempo como ocurrió con el criollismo (PROTZEL, 2011: 286). Sin embargo, esto viene acompañado de la fragmentación espacial y social que se refleja en barrios cerrados y cercados. Si por un lado tendemos hacia la sinergia de las identidades, también ser percibe a Lima como un

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territorio amenazante del cual es necesario aislarse mediante la creación de burbujas físicas y el arraigo a una tradición (JOSEPH en CALDERÓN, 2009: 51

– 53). Como menciona Ríos Burga, se construye una cotidianeidad a partir de la coexistencia de diferentes micro-culturas y de su apropiación de bienes y espacios. El movimiento entre permanencia y cambio se da entre herencias culturales y desigualdades sociales, y redefine la ciudad a través de la socialización (RIOS BURGA, 2006: 203 – 204).

Luego de las reformas neoliberales y de la época de privatización de los noventas, Lima se ha posicionado dentro del continente latinoamericano como un centro urbano donde hay una bonanza económica acompañada de segregación espacial étnica y por estatus socio-económico, tal y como ocurre en la mayoría de metrópolis de países en desarrollo. En tales ciudades, el espacio público no lo provee el Estado sino el consumo:

“Lo que está ocurriendo en los últimos años es un redimensionamiento del espacio público. Antes el espacio para lo público por excelencia era el referido parque central de cada grupo residencial. (…) La inacción de la autoridad metropolitana en relación con los espacios públicos que no son parte de su plan de ciudad, actualmente muy lejano de la realidad de toda la ciudad, es la otra cara de la atención onerosa y muchas veces superficial que se brinda a los espacios públicos del centro de la ciudad. El espacio público abandonado en un distrito popular es el pariente pobre del espacio público modelado y pautado por la lógica del consumo que está ahora presente en los distritos caracterizados como “emergentes”. (CABRERA en CALDERÓN, 2009: 77 y 79).

La compra y aplicación del labial es parte de una esfera del mercado en alza, tal y como vimos en cifras anteriores. Está previsto que las ventas de cosméticos se dupliquen en 2017 llegando a US$ 5529 millones, lo cual significa que cada año el consumo crecerá 20% (AMÉRICA ECONOMÍA, 2013b). De esta manera, comprobamos que el consumo en sí mismo se encuentra cada vez más presente en la vida de los limeños: hay más centros

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comerciales en distritos de ingresos medios y bajos, y más empresas ven ocasiones de diversificar la demanda: en el rubro cosmético podemos señalar el ingreso en los últimos años de Natura y MAC.

Además, las exportaciones de marcas peruanas de cosméticos crecieron 43% en 2012, llegando a US$129 millones Mientras más compañías se instalan en el Perú y producen localmente como Belcorp y Bellisima, sus productos se hacen más visibles y atractivos a un público latinoamericano que comparte referencias estéticas y culturales: los principales países de destino de cosméticos peruanos son Colombia con 29%, Brasil con 20%, y Ecuador y Chile ambos con 16% (Ídem: 2013). De esta manera, el despliegue de diversas performances de feminidad está conjugado con el sitio que cada mujer ocupe dentro del entramado social y espacial que es Lima. Sin embargo, aunque el contexto limeño provea de particularidades en los valores asociados al labial, los saberes y los usos del mismo están enmarcados en trasfondos culturales, de género y estéticas compartidas a nivel regional.

La nueva concepción del espacio coincide con un nuevo estilo de vida, con un nuevo ideal social acerca del ciudadano peruano. Lo que caracteriza a nuestra ciudad es entonces el desorden y la espontaneidad. Como menciona La PoliSia,

“La complejidad de su estructura discontinua hace que no sea práctico abordarla como un ente unificado que ignore la constitución real de sus fracciones. Cuando hablamos de una ciudad como Lima, donde la morfología urbana no solo enmarca estas fracciones, sino que las aparta y las aísla, es indispensable trascender una visión totalizante de la urbe para conocerla como lo que en el fondo es: una suma de fragmentos e ideas que, para bien o para mal, deben habitar y compartir el mismo entorno” (LEGGETT, 2006: 7).

De la misma manera, diferentes presentaciones estéticas entran en contraste en el cotidiano limeño. Cada una tendrá una apreciación en particular, pero

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todas entran en la estratificación estética diseñada desde un modelo hegemónico. Es en la jerarquía de qué es bonito y qué no, qué es aceptable

para una “señora”, qué color no debe usarse para una reunión laboral, donde

encontramos a discursos que atraviesan las prácticas y los saberes que rodean al lápiz labial en Lima.

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