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EL CONTEXTO DE LOS PROCESOS DE LAS TRANSICIONES POLÍTICAS EN AMÉRICA LATINA.

Los conflictos armados en las transiciones políticas.

Las instancias de acuerdos de paz.

Las victorias guerrilleras están asociadas más a la derrota de dictaduras como la de Batista en Cuba o la de Somoza en Nicaragua que a casos de victorias con democracias restringidas. En las dictaduras, a las guerrillas les es más difícil galvanizar un respaldo de las clases medias y empresarios nacionales. Las democracias, aunque restringidas, han sido muy resistentes frente a los desafíos de las guerrillas. Los grupos que no han podido establecer alianzas multiclasistas se han enfrascado en una guerra entre clases sociales que no los ha llevado a la victoria revolucionaria58.

Los cambios en el régimen político durante las transiciones políticas en los casos centroamericanos anteceden a los acuerdos de paz. Los acuerdos de paz introducen una transformación más modesta que las transiciones de autoritarismo a democracia, facilitan la incorporación a la democracia de un segmento específico y marginado del espectro político, la izquierda armada59.

Vicenc Fisas categoriza los procesos de paz en cinco tipos: de reinserción, de reparto de poder, de intercambio, de medidas de confianza y de autogobierno60. Los

58 NASI, Carlo. 2007. Pág. 216. 59 NASI, Carlo. 2007. Pág. 254.

60 FISAS, Vicenc. ¡Alto el fuego! Manual de procesos de paz. Barcelona: Escola de Cultura

51 primeros, de reinserción son casos de DDR (Desarme, Desmovilización y Reintegración), es normalmente el modelo al que aspiran los gobiernos que pretender someter a grupos armados. Los segundos, se producen con grupos armados que pretenden tomar la conducción política de un país, en este tipo de acuerdos es frecuente encontrar gobiernos de transición que agrupan a actores tradicionalmente enfrentados, de este modelo son frecuentes la infinidad de ministerios para satisfacer a los numerosos actores. Los terceros, son los modelos de intercambio o paz por territorios para conseguir las condiciones de una normalidad democrática. Los de cuarto tipo, son medidas bilaterales encaminadas a la distensión de relaciones en fronteras y los de quinto tipo, son de autogobierno en regiones que demandan autonomía o independencia.

Carlo Nasi hace una distinción entre aquellas instancias que llevan a una finalización definitiva de la guerra civil y aquellas en los que los acuerdos tienen un impacto marginal y la guerra se perpetúa61. Para los casos en los que la guerra continúa a pesar de los acuerdos conseguidos, los considera, instancias de acuerdos parciales, en estos casos, las organizaciones se dividen durante las negociaciones y una parte opta por un acuerdo mientras la otra continúa en la guerra de guerrillas. En cambio, se refiere a acuerdos comprehensivos, cuando los acuerdos comprometen a todas las facciones armadas.

Los acuerdos de paz no son la agenda de desarrollo del país, aunque le supongan un impulso de avanzada modernizante de la cultura política, es difícil esperar que produzcan transformaciones económicas significativas, pero sí escenarios de participación en los que se recupere la disputa política en los términos de un Estado ampliado alejada de la percepción de éste como jaula de hierro monolítica62. El desarrollismo tampoco va a encontrar en los acuerdos de paz la forma de zafarse de los comportamientos pre-modernos que impiden la implantación de un modelo legal y globalizado de acumulación de capital y son presentados desde los tanques

61 NASI, Carlo. 2007. Pág. 41.

62 GANTIVA SILVA, Jorge. El Estado en disputa: hegemonía fragmentada y la gran política.

En: ESTRA ÁLVAREZ, Jairo. Pensamiento crítico y contienda política en Nuestra América. Bogotá: UNIJUS. Universidad Nacional de Colombia. 2017. Pág. 486.

52 de pensamiento ligados al Banco Mundial como costos para la inversión. Aunque pueden ocurrir algunos cambios positivos en este sentido como producto de la ayuda para el desarrollo por agencias internacionales y ONG63, la inversión en gasto público va a estar restringida a políticas focales que

Los acuerdos además pueden ser amplios o restringidos de acuerdo a la agenda que recojan, los puntos que se acuerden y la voluntad política para su implementación. En El Salvador, el acuerdo fue restringido, en el sentido que el mayor protagonismo en la negociación lo tuvieron el gobierno, la insurgencia y la comunidad internacional que acompañaba. Por eso los asuntos clave eran la desmilitarización de la vida social del país y las condiciones de inserción política del FMLN. En cambio, en Guatemala los acuerdos eran amplios y aunque contribuyeron al empoderamiento de organizaciones de la sociedad civil que habían sufrido los rigores de la guerra (indígenas, viudas y desplazados) los temas de desarrollo incluidos en los acuerdos generaron mayor desazón en cuanto a los incumplimientos que la misma marginalización de la URNG como actor político. En los casos escogidos existen dos inconvenientes que no solo dificultan la implementación de un acuerdo de paz con un grupo rebelde, sino que además dificultan las transformaciones postergadas del régimen político desde la perspectiva institucional.

En primer lugar, los grupos armados remanentes producto de errores en la implementación o postergación de soluciones a problemas sociales como los cultivos de uso ilícito y la minería ilegal. Para ser protagonistas de un acuerdo, los grupos rebeldes ejercían control territorial y eran la autoridad en temas de impuestos, reclutamiento e impartición de justicia, nunca fue un secreto que los estados se hacen a partir de la cooptación o la eliminación de sus competidores en el territorio a gobernar64. Si el acuerdo no les da a los grupos rebeldes la posibilidad

63 NASI, Carlo. Cuando callan los fusiles. Impacto de la paz negociada en Colombia y en

Centroamérica. Bogotá: Grupo Editorial Norma. 2007. Pág. 214.

64 TILLY, Charles. Guerra y construcción del estado como crimen organizado. Madrid:

Revista Académica de Relaciones Internacionales, Núm. 5 Noviembre de 2006, UAM- AEDRI En línea en: http://www.relacionesinternacionales.info/ojs/article/view/52/45.html

53 de ser actores estratégicos en el tránsito hacia la construcción estatal y si el Estado y el mercado legal no son capaces de vincular a estas autoridades y a estas comunidades a la nueva institucionalidad, los miembros de grupos armados se reciclan en la violencia armada como desertores del proceso o como disidentes de del naciente partido político65.

A estos grupos hay que sumar las bandas eminentemente criminales en las que perviven los remanentes del método paramilitar que dificulta el empoderamiento de las comunidades en los territorios. Estos grupos están más interesados en el mantenimiento de “santuarios de inmunidad”66 para sus acciones delincuenciales y las trabas a la implementación están en el mantenimiento de esa opacidad criminal. En segundo lugar, la debilidad institucional ha sido aprovechada por élites tradicionales de la periferia asociadas con élites emergentes o con señores de la guerra para el caso colombiano, lo que ha configurado autoritarismos subnacionales difíciles de vincular a los momentos de transición, siendo obstáculos o complicaciones para el cierre de ciclos de violencia política.

El momento por excelencia de esta asociación fue la denominada parapolítica y reconfiguración cooptada de la captura del Estado67, en la que a la larga fue la clase política de la periferia la que tomó ventaja de los paramilitares como élite emergente ligada al narcotráfico, reinventándose tras la extradición de los comandantes en Justicia y Paz gracias a su pertenencia a élites políticas tradicionales. En el caso

65 FARC-EP. Comunicado del Estado Mayor Central de las FARC-EP, 13 de diciembre de

2016. En línea en: http://www.farc-ep.co/comunicado/farc-ep-separa-a-5-mandos-de-sus- filas.html. FARC-EP separa a cinco mandos de sus filas, calificándolos como “un grupo de insensatos que desconociendo los anhelos de paz de la inmensa mayoría de nuestro pueblo, se lanzan por el despeñadero de la ambición personal disfrazando sus innobles propósitos tras fraseología de apariencia revolucionaria”.

66 DUNCAN, Gustavo. Los señores de la guerra: de paramilitares, mafiosos y autodefensas

en Colombia. Bogotá: Editorial Planeta. 2006. Pág. 352. Santuarios de inmunidad como zonas periféricas donde existe permisividad o debilidad institucional y los narcotraficantes están perfectamente conectados a actividades globalizadas de comercio internacional de estupefacientes.

67 GARAY SALAMANCA, Luis Jorge. De la captura a la reconfiguración cooptada del

Estado. Bogotá: Fundación Método, Fundación Avina y Transparencia por Colombia. 2008. Pág. 98.

54 colombiano, estos autoritarismos subnacionales han torpedeado el acuerdo desde los diálogos en La Habana y son su principal obstáculo a su paso por el legislativo.

Capitulo III

TRAYECTORIA DE LA TRANSICIÓN POLÍTICA EN EL SALVADOR