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Contexto y ventana de oportunidad (mandato de Rafael Correa)

2. Las redes de política

3.2 Las redes de política 2007-2013, la educación afroecuatoriana y sus agendas

3.2.1 Contexto y ventana de oportunidad (mandato de Rafael Correa)

Desde una realidad de inestabilidad política, derrocamientos presidenciales, el feriado bancario de 1999, la dolarización, la corrupción y todo el espectro político vivido a partir de la caída de Abdala Bucaram en febrero del 97, y el paso por Carondelet de seis presidentes en diez años; y un poco más a tras; a partir de la llamada “vuelta a la democracia”, una época marcada por el neoliberalismo marcada por la expansión del mercado y su supuesta auto regulación y por ende un estado reducido a su más mínima expresión, donde el capital económico se postula(ba) como el principal actor de los hechos sociales, donde el entreguismo desvanecía en el inhóspito viento de invierno la poca soberanía que quedaba; se marca una fase obscura de la vida política ecuatoriana.

En el año 2007, se vive un histórico cambio. Esto primero se expresa en la forma como el actual presidente Rafael Correa, llega a la presidencia sin haber tenido candidatos al congreso nacional. Dicha actitud denotó el cambio en la conciencia política

de la mayoría de ciudadanos que creyeron en un nuevo proyecto político, más fresco y con nuevas ideas y además, denotaba el desgaste de las tiendas políticas tradicionales como (PRE, PSC, MPD) y las aparecidas en el comienzo de la década de los 2000 (PRIAN, PSP) (SENPLADES, 2013).

En su primer año, se llama a asamblea constituyente para la elaboración de la nueva carta magna que regiría el país a partir de ahí, y en ciudad Alfaro, Montecristi se redacta la Constitución Política del Ecuador 2008, esto con una base ciudadana mayoritaria que llevó alla sus anhelos como pueblos, como ciudadanos, como movimientos o en forma de organizaciones que buscaban implementar sus variadas formas de defender su determinación en la que, daría como resultado, la constitución más garantista en la historia. En esta, el país se vuelve un Estado plurinacional, de derechos y justicia, se reconocen derechos humanos fundamentales, derechos colectivos y un hito mundialmente histórico; derechos de la naturaleza.

El País se embarca en lo que; los simpatizantes de este modelo llamado en un principio “Socialismo del siglo XXI” y hoy, “Socialismo del Buen Vivir”. Se pone según la constitución al ser humano por encima del capital desechando frontalmente el neoliberalismo insultante y su filosofía de libertad de mercado (SENPLADES, 2013), se le devuelve al estado sus roles principales y se enfatiza en la planificación estratégica para alcanzar el buen vivir. Se institucionaliza la democracia representativa y deliberativa creando el llamado quinto poder del Estado; Consejo de Participación ciudadana y control social CPCCS.

Se reconoce que el país ha sido una “nación” negadora y ocultadora que, fue nación para unos y no para otros, que quienes ostentaban el poder político y social, eran los mismos que controlaban el poder económico, los mercados, la tierra, los medios de producción; de manera que en dicho circulo vicioso, se mantenían las mismas relaciones hegemónicas con prácticas de opulencia por un lado muy pequeño de la sociedad y, con extrema pobreza por el lado más grande de ésta. En consecuencia se reconoce que los pueblos y nacionalidades existen y que también son los más pobres por lo que,

necesariamente se declara al Ecuador como una nación plurinacional e intercultural, en el marco de la unidad nacional.

A aquellos ciudadanos en desventaja histórica desde la conquista, la constitución les reconoce derechos colectivos donde; están permitidos a tener su territorio ancestral, a reproducir ahí sus expresiones culturales, a la consulta previa, en fin, 21 derechos que consagran justicia social. Se reconocen reparaciones históricas y acciones afirmativas; como políticas especiales, dirigidas a reducir las largas brechas existentes.

Todo esto dentro del contexto de un gobierno que se presenta como una alternativa democrática y revolucionaria en el cual el empoderamiento social es el horizonte, la recuperación de la soberanía nacional (eliminando la intromisión extranjera, las bases militares, las sugerencias tendientes al no desarrollo de las multilaterales) (SENPLADES, 2013) y se empieza a empoderar de pensamientos filosóficos de vida propios como el Sumak kawsay indígena (o el Ubuntu africano) que pone al ser humano colectivo en el centro de atención y busca su superior felicidad en conjunto con todos. Como reza el Ubuntu; Yo soy porque nosotras y nosotros somos.

De forma sucinta se puede decir que, el buen vivir según la concepción dada por los pueblos ancestrales es, esa armonía entre lo individual y lo colectivo y viceversa, la conexión entre vida y muerte, entre los ancestros y las personas, la relación armónica con la naturaleza, “la noción del tiempo pasado como algo que está al frente y con lo que caminamos, el futuro como algo que esta atrás y no vemos” (SENPLADES, 2009) es decir la felicidad alcanzada a partir de la existencia armónica de todos estos elementos que conforman uno que es parte del todo y el todo como parte de uno, José Chalá (2013) dice que en la sabiduría cimarrona “todos somos parte del todo y todos somos responsables de todo” ya que, esta sabiduría de los pueblos originarios africanos “no admite la individualidad de los seres”.

Así, el nuevo modelo político ecuatoriano embarcado en la colectividad de los seres, también prioriza la planificación estratégica para “no caer en las peligrosas improvisaciones del pasado” y lo hace de forma cooperativa cuando en el “Plan de desarrollo 2007-2010”, recoge las agendas sectoriales, de los movimientos sociales, de

pueblos y nacionalidades y las convierte en dicho plan que, marcaba la hoja de ruta para la hechura de políticas públicas que contribuyeran a consolidar el modelo de desarrollo del buen vivir y no aquel del consenso de Washington donde, lo primordial era la acumulación económica desenfrenada.

Después de eso, la planificación estratégica colectiva, para el periodo de 2009 a 2013 y de 2013 a 2017 se convierte en el “Plan Nacional para el buen vivir” en los cuales, se recopilan los mandatos constitucionales, las leyes, los instrumentos internacionales y más instrumentos que garantizan la vida armónica, estos mantienen la base de las agendas sectoriales pero, unifican todas y las convierten en doce objetivos nacionales. En dichos planes, se mantiene como razón central el buen vivir, se pone como centro y fin al ser humano en vez del capital; como lucha central al neoliberalismo, se sostiene el respeto a las diferencias étnicas y culturales y los esfuerzos necesarios para ser “iguales en la diversidad”, se postula la economía popular y solidaria y se pone énfasis en el cuidado ambiental y la cuestión colectiva.

De manera que, el momento actual donde se desarrolla la red o las redes de política es uno muy especial donde, se reconocen todos estos derechos y se tienen a favor todos estos instrumentos que favorecen a las personas en respuesta a la deuda social adquirida por el Estado históricamente. Una deuda que para el caso específico de los pueblos y nacionalidades significó su bandera de lucha y movilización, interpelando al Estado para que justamente, se reviertan estos tratos exclusivos violatorios y que la patria sea, una para todos.

En el caso particular del pueblo Afroecuatoriano, muchos de los líderes sobresalientes, dicen ser parte integral de este modelo de gobierno ya que, según ellos ayudaron a construirlo desde sus bases, se reunieron con el entonces candidato y hoy presidente Rafael Correa en varias ocasiones, y un grupo de ellos (Según Jhón Antón) propusieron temas para ser considerados en la nueva constitución (2008). En ese sentido y según Antón, Correa cuenta con una gran aceptación y apoyo dentro de los sectores afroecuatorianos (Antón, 2013), sea por eso o por sus promesas de campaña, en 2009 se firma el decreto ejecutivo 060.

Esta política del ejecutivo dio paso al “Plan Plurinacional para eliminar el racismo la discriminación racial y la exclusión étnica y cultural” que estuvo a cargo de Oscar Chalá (2011) primero y luego tuvo en la gerencia a Sonia Viveros (2013) y aunque nunca ha tenido presupuesto propio, sigue siendo entre las organizaciones lo más acercado a la lucha frontal contra el racismo y a reducir de manera efectiva las brechas sociales. ¿Falta de voluntad política? ¿No hay movilización? Quizá uno u otro o quizá las dos ya que, de los planes y proyectos previstos en el plan, no se están prácticamente ejecutando ninguno. Pero a pesar de aquello, la red de política se mueve en tal escenario donde cuenta con instrumentos muy valiosos que podrían facilitar y hacer más efectiva su movilización. Se moviliza en un gobierno donde se muestra un aparente interés por la causa afrodescendiente, y así lo demuestra la legislación nacional y además por primera vez tenemos afrodescendientes participando en espacios de decisión importantes como: la asamblea nacional, gobernaciones, ministerios, en fin, parece el escenario propicio para concretar cambios que de una vez aseguren el buen vivir afroecuatoriano.