Brechas y propuestas
6. Cuarta conversación: Posiciones teóricas y operacionales respecto del problema comunicacional situado que aborda el proyecto.
En esta Conversación se desean recuperar conceptos referidos a diferentes enfoques que actualmente forman parte del análisis de la problemática del desarrollo rural. Estos enfoques vinculan al desarrollo con la perspectiva territorial y forman parte del análisis institucional, bajo la denominación de “desarrollo territorial rural”. Si bien la temática es muy amplia, se intentará recuperar la propia construcción que ha hecho el INTA de un enfoque territorial y los recorridos que se consideran relevantes para unir a las otras posiciones teóricas y operacionales presentes en toda esta Conversación: Institucionalización, Comunicación Estratégica y los proyectos regionales territoriales (PReT) planteados institucionalmente en el INTA como forma organizativa de acción para la cartera de proyectos a iniciarse en 2013.
Desarrollo rural sostenible y territorio
En principio deseo recuperar alguna concepción de lo que se denomina desarrollo, observando que en ella está implícita la idea de desplazamiento, de movimiento, de cambio, e implica “una tesis sobre la esencia del devenir, del cambio y la evolución y por lo tanto un preanuncio de futuro que indica transformaciones posibles e invita a la imaginación a proponer mejoras”. (Cimadevilla: 2004, pág. 27).
A lo largo del tiempo, el concepto Desarrollo ha sido analizado desde diferentes posiciones o enfoques. En los enfoques clásicos, los análisis se centraron en la mirada económica, con la modernización, industrialización y el crecimiento de las sociedades como rumbo deseable para el cambio social. En el caso de nuestra América Latina, ese concepto – como contracara del subdesarrollo- es uno de los más usados en los últimos 50 años, y ha marcado el pensamiento económico-político de nuestra región.
Trasladado al ámbito del análisis de la ruralidad (lugar por donde nos movemos), tiene sus consecuencias, que nos parece importante destacar para este trabajo. Para Sili, esta idea es la del progreso y desarrollismo, que le permite al hombre dominar la naturaleza, y cuya práctica fundamental es la utilización de nuevas tecnologías y donde se construye un discurso
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modernista. Esta mirada -para Sili- tiene sus implicancias: la sabiduría local es reemplazada por el pensamiento lógico y racional, el tiempo es organizado bajo una concepción lineal, utilización solamente de técnicas y conocimientos generados en ámbitos científicos y técnicos (Sili: 2005).
La consecuencia para esta concepción está “estrechamente ligada al trabajo de los extensionistas y se sintetiza en el concepto del desarrollo, que parece estar constituido en un único momento, el actual, de aumento, crecimiento y progreso permanentes” (Castro: 2003, pág.49)
Pero entendemos sobre todo el desarrollo como un proceso de construcción social, multidimensional, y cuya dimensión ambiental, tiene como objetivo principal la sustentabilidad, mediante la implementación de un proceso de desarrollo sostenible, que es aquél capaz de satisfacer las necesidades de la generación presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para atender a sus propias necesidades (INTA, 2007). Es así que los objetivos de desarrollo, hoy se plantean desde la dinámica que proviene del Estado como territorial, y que se intentará enlazar por un lado con la propuesta de comunicación estratégica que forma parte de esta Conversación y por otra parte con el lugar que este concepto ocupa en las instituciones públicas, propuesto como discusión en el apartado Institucionalización. En el Encuentro Nacional denominado “La Planificación Territorial como Política de Estado”, promovido desde el Ministerio de Planificación Federal, Isabel Martínez expresaba: “El planeamiento espacial de las políticas económicas, sociales, culturales y ecológicas de toda la sociedad, permite y obliga a los poderes públicos a su intervención con políticas planificadas y programas que corrijan o aminoren los desequilibrios no deseados producidos por el libre juego de las fuerzas económicas y sociales”. (Martínez: 2010 s/n). Hay en este primer acercamiento una definición sobre el rol del Estado en materia de intervención territorial. En la misma exposición Martínez explicita una mirada: los espacios regionales entendidos como
“espacios de crisis de modos productivos tradicionales” y “transformados por los procesos extractivos y agroindustriales”, como “escenario de movimientos poblacionales: expulsión- recepción” y como capital social a preservar, con foco en ciudades intermedias y pequeñas. Aporta un dato para explicar este foco: “El 31,8 % de la población que integra el sistema urbano nacional se encuentra inserto en un sistema territorial dominado por la “ruralidad”, trascendiendo ampliamente este concepto el aspecto agrícola considerado en cuánto sector primario” (Martínez: 2010 s/n). Basta volver a la Tercera Conversación para recordar el análisis de Gortari sobre la distribución espacial de la población de la Provincia de Misiones y lo fecunda que puede resultar una indagación de este tipo.
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El Desarrollo territorial para el INTA
Como parte de su proceso institucional y sobre la base de los lineamientos establecidos en el Plan Estratégico Institucional, se propuso a mediados de la década pasada el Programa Nacional de Apoyo al Desarrollo de los Territorios (PNADT), cuya finalidad era apoyar el desarrollo de las competencias de los actores del Sistema Agroalimentario, y fortalecer las capacidades del INTA para la gestión de las estrategias de intervención en los territorios. El PNADT inició en Agosto de 2006 sus acciones en los territorios a través de diversos instrumentos. Es por ello que mas allá de las diferentes definiciones o miradas que podamos expresar en este escrito en relación al concepto de desarrollo territorial, estimo pertinente hacer un recorrido, por las visiones concertadas que se dieron en el ámbito institucional del INTA en los últimos años y que permiten tener una base para la propuesta de los nuevos Proyectos Regionales con enfoque Territorial (PReT). Esa visión fue volcada en un documento interno que fue consensuado por un equipo de referentes de todo el país y se proponía como un aporte “que contribuya a consolidar la visión institucional en la temática y facilitar los procesos de análisis de los proyectos de Desarrollo Territorial”. (INTA: 2007. Pág.2)
“El desarrollo territorial es un proceso implementado por los actores del territorio, que procura fortalecer las capacidades locales y aprovechar los recursos propios y externos para consolidar el entramado socioinstitucional1 y el sistema económico- productivo local, con el propósito de mejorar la calidad de vida de esa comunidad”.
(INTA: 2007, pág.3)
Ello presupone la existencia de características propias: base de recursos naturales; identidad; relaciones sociales, instituciones y formas de organización; formas de producción, intercambio y distribución del ingreso.
Todas estas características imprimen al territorio una identidad, como una huella digital, que lo hace único, poniendo de relieve que el territorio no es un mero soporte geográfico de recursos y actividades económicas sino una construcción social producto de las interrelaciones y decisiones de los actores locales en torno a un proyecto de desarrollo concertado entre todos ellos. (INTA: 2007, pág.2)
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El enfoque expresado implica componentes interrelacionados:
La participación social
La multidimensionalidad (dimensiones económico-productiva, socio-cultural, ambiental, político-institucional)
La multisectorialidad (económica y social)
La visión de una economía de territorio: no sectorial, meramente agrícola.
Búsqueda de una mayor coincidencia institucional, que se expresa en una nueva institucionalidad: instituciones (formales o informales) creadas a partir del proceso de desarrollo que reflejan el nivel de concertación alcanzado por los actores del territorio y aseguran la sostenibilidad, en el tiempo, de las estrategias y acciones acordadas. (INTA: 2007)