A pesar de que el concepto de Cooperación Internacional se escucha sumamente sencillo, es uno de los conceptos que más teorías abarca y uno de los más problemáticos a la hora de generar un consenso en materia de definición.
El desarrollo del concepto de cooperación se puede encontrar incluso desde la concepción de las Relaciones Internacionales, cuando varios teóricos generaron la necesidad de asistencia entre diferentes actores del sistema internacional (Estados únicamente, desde la perspectiva realista clásica). Así, la cooperación ha evolucionado a medida que el escenario internacional es cambiante.
Según la perspectiva realista y en específico uno de sus más grandes contribuyentes, Hans Morgenthau,
Desde un enfoque realista, el autor plantea que la ayuda al desarrollo es un instrumento de política exterior de los Estados donantes que sirve para promover su interés nacional. Para explicar esta herramienta de política exterior, el autor acentúa el carácter egoísta de ésta, utilizada para sobornar a los Estados receptores de ayuda o generar prestigio, elementos que pueden estar presentes junto con otros de carácter más humanitario (Pauselli 2013, pág. 76).
Cooperar en un sentido menos amplio es generalmente generar una ayuda mutua con el fin de obtener beneficios multilaterales, sin embargo, “la esencia de la Cooperación Internacional consiste en las actividades, idénticas o similares, de dos o más Estados que están dirigidos a generar un resultado que ellos creen será de beneficio para ambos” (Potter 1935, pág. 377).
Es evidente que exista una falta de consenso generada por los realistas clásicos, para quienes la Cooperación Internacional no es ni siquiera un concepto válido de consistencia, puesto que antes del siglo XX, era completamente normal que el mundo girara bajo un precepto de interés nacional individual y de expansión de poder a costa de otros Estados.
Para los posteriores teóricos liberales, fue entonces un reto incluir el concepto de forma tan arraigada al mundo, a pesar de que por sí mismo, éste demostraría la necesidad
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de examinar los beneficios de cooperar de forma multilateral. Esto es, el siglo XX se caracterizó por la globalización y la asistencia mutua entre Estados, debido a las guerras mundiales, el surgimiento de nuevos países y la forma bipolar en que se organizó el mundo después de 1945, generando alianzas internacionales que a largo plazo no son otra cosa que Cooperación Internacional latente.
Es evidente que, de cualquier forma, la Cooperación Internacional a partir del siglo XXI se convierte en un requisito para la inserción exitosa de un país en el sistema internacional así como para la toma de decisiones en el mismo ámbito.
Mckinlay y Little (citados por Pauselli 2013, pág. 76), afirmaron que existen dos explicaciones encontradas sobre la cooperación internacional al desarrollo: humanitaria y utilitaria. La primera fundamenta la ayuda internacional como instrumento para generar desarrollo en países de bajos ingresos, mientras que la segunda afirma que está diseñada para promover los intereses de política exterior del donante.
Se puede decir entonces que los Estados desarrollan su forma de cooperación de acuerdo a los intereses individuales, mutuos y se instauran unas reglas que garantizan la correcta dirección de los intereses y regulan las actividades del escenario internacional.
En teoría, los numerosos actores que a lo largo de la historia han surgido en el escenario internacional demostraron la necesidad de cooperar con el fin de alcanzar intereses mutuos o individuales que, fundamentalmente, aporten un beneficio a todos los actores implicados.
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OECD, por sus siglas en inglés), define la Cooperación Internacional como la acción conjunta para apoyar el desarrollo económico y social del país, mediante la transferencia de tecnologías, conocimientos, experiencias o recursos por parte de países con igual o mayor nivel de desarrollo, organismos multilaterales, organizaciones no gubernamentales y de la sociedad civil. También se conoce como Cooperación para el desarrollo y es un concepto global que comprende diferentes modalidades de ayuda que fluyen hacia los países de menor desarrollo relativo (Agencia Presidencial de Cooperación Internacional de Colombia s.f., párr. 1).
En adición a lo anterior, se ha instaurado un concepto un poco más moderno que involucra directamente a los países en desarrollo [tal como lo son Colombia y Chile]: la Cooperación Sur-Sur. “definida en sentido amplio como el intercambio de colaboraciones en el ámbito técnico, político y económico entre países en desarrollo” (Comisión Económica Para América Latina y el Caribe [CEPAL] 2010, pág. 5).
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Adicionalmente, el desarrollo de las interacciones entre Colombia y Chile ha sido constante y se ha consolidado a medida que pasan los años. Las relaciones entre Colombia y Chile se remontan de forma concisa y evidente desde finales del siglo XIX e inicios del siglo XX. Así, desde el año 1901, los ministros plenipotenciarios y de relaciones exteriores de las repúblicas de Chile y Colombia, se reúnen con el fin de firmar algunas actas y protocolos que demuestran que desde aquella época, Colombia y Chile son países que se comprometen a colaborar mutuamente en cuanto a política exterior concierne. Algunos de ellos son: “Protocolo del 17 de enero de 1902, sobre venta de un crucero de guerra que hace el Gobierno de la República de Chile al Gobierno de la República de Colombia, […] Protocolo del 18 de enero de 1902 sobre vínculos políticos, comerciales y de toda índole que deben ligar a las dos Repúblicas” (Uribe 2005, págs. 196-197).
En adición a lo anterior, “las relaciones diplomáticas entre Colombia y Chile, se remontan a la época de la Gran Colombia, cuando Bolívar designó a Joaquín Mosquera como Plenipotenciario ante los Gobiernos de Buenos Aires, Chile y Perú. Posteriormente, casi cien años después, las relaciones entre ambos países fueron concretadas el 1° de octubre de 1922” (Ministerio de Relaciones Exteriores Colombia s.f.).
Luego de la década de los noventa y a partir de las transformaciones que se dieron en el mundo, Colombia refuerza y mejora su reconocimiento a nivel mundial y abre sus puertas al mundo con mucha más confianza. Adicionalmente, gracias a la clasificación de ese entonces como país de ingreso medio, “se emprendió el estudio de la Política Nacional de Cooperación Internacional, que recomendó la elaboración del documento CONPES 2768 de 1995 y se crea en 1993 la Agencia Colombiana de Cooperación Internacional – ACCI, adscrita al DNP” (Agencia presidencial de Cooperación Internacional de Colombia s.f.).
Actualmente, las relaciones entre Colombia y Chile son mucho más dinámicas y tienen una base de alto diálogo político. Esto se hace visible en un mayor número de acuerdos y convenios, entre los cuales se pueden encontrar el Acuerdo de complementación Económica No. 24 de 1994, el Acuerdo de Libre Comercio suscrito el 27 de noviembre de 2006 y ratificado en mayo de 2009 y el Acuerdo para la Promoción y Protección Recíproca
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de las Inversiones. Todos ellos además del acuerdo de cooperación científica en la Antártida.
En este orden de ideas, actualmente Colombia organizó su primera expedición científica en la Antártida con ayuda del gobierno chileno que se llevó a cabo en marzo de 2015.
El objetivo de esta expedición es posicionar a Colombia en el escenario antártico tanto en los procesos encaminados a la protección y conservación de este continente como en el intercambio de información científica y la transferencia de conocimiento, así como renovar y consolidar la Comisión Nacional para Asuntos Antárticos y diseñar e implementar un programa nacional de investigación antártico (Instituto Nacional Antártico Chileno[INACH]2015, párr. 3).
Ya establecido el marco de cooperación internacional de Colombia con Chile, es pertinente analizar y definir cuáles son las pretensiones de Colombia en este continente blanco. Como se mencionó anteriormente, Colombia ingresó al Sistema del Tratado Antártico con unos objetivos determinados, que se examinarán en el siguiente capítulo.
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3. LAS PRETENSIONES GEOESTRATÉGICAS DE COLOMBIA EN LA