Federico Lorenz
Representaciones del enemigo durante la guerra de Malvinas. Un aporte al Bicentenari
la victoria de los británicos y por lo tanto concentró sus visiones de la época en destacar ese aspecto de su actuación en las islas. El puente con la Segunda Guerra Mundial, en el caso de los aviadores, sino a partir de los elogios de un veterano, el piloto francés Pierre Clos- termann. Gran cantidad de las publicaciones oficiales de la aviación acerca de la guerra incluyen la carta enviada por este aviador francés durante el conflicto:
A vosotros, jóvenes argentinos, compañeros pilotos de combate, qui- siera deciros toda mi admiración.
A la electrónica más perfeccionada, a los misiles antiaéreos, a los ob- jetivos más peligrosos que existen, es decir a los buques, hicísteis frente con éxito.
A pesar de las condiciones atmosféricas más terribles que pueden en- contrarse en el planeta, con una reserva de apenas pocos minutos de combustible en los tanques, al límite extremo del radio de acción de vuestros aparatos, habéis partido en medio de la tempestad de vues- tros Mirage, vuestros Etendard, vuestros A-4, vuestros Pucará, con escarapelas azules y blancas. A pesar de los dispositivos de defensa antiaérea y de los misiles de buques de guerra poderosos, alertados con mucha anticipación por sus radares y los satélites norteamerica- nos, habéis arremetido sin vacilar. Nunca en la historia de las guerras de 1944, tuvieron aviadores que afrontar una conjunción tan terro- rífica de obstáculos mortales, ni aún los de la RAF sobre Londres en 1940 o los de la Luftwaffe en 1945.
Vuestro valor nos ha deslumbrado y no solo el pueblo argentino no debe olvidaros nunca, sino somos muchos los que en el mundo esta- mos orgullosos de que seáis nuestros hermanos pilotos.
A los padres y a las madres, a los hermanos y a las hermanas, a las esposas y a los hijos de los pilotos argentinos que fueron a la muerte con el coraje más fantástico y más asombroso, les digo que ellos hon- raron a la Argentina y al mundo latino.
cree solamente en las causas cuyos testigos se hacen matar por ella.40
Las evocaciones del francés acerca del conflicto en el que había par- ticipado son también las del piloto Pablo Carballo a la hora de pre- sentar su libro. Traza una línea histórica que une a los aviadores de las distintas guerras:
En 1944, un solitario Spitfire despega de su base en Inglaterra perfo- rando la niebla en busca de los Messerschmit o los Focke Wulf alema- nes. En la estrecha cabina un francés, Pierre Clostermann, piloto de las Fuerzas Francesas Libres, crispa sus manos sobre los mandos del avión. Van ya cinco años de lucha, y en el legajo de Clostermann se acumulan las victorias que lo convierten en el indiscutido as francés de la Segunda Guerra Mundial (...) Casi cuarenta años después, des- de la pista húmeda de alguna base en el extremo sur argentino, un avión Douglas A4-B Skyhawk tiñe con el resplandor rojo de su reac- tor el gris atardecer patagónico al emprender una misión de comba- te. Tan solo como el francés en su Spitfire, el capitán Pablo Marcos Carballo se lanza al combate, en el que todo está programado, menos la certeza del regreso indemne. Los tiempos son otros, pero no ha cambiado el heroísmo de los pilotos de guerra.
En homenaje a la bravura de nuestros aviadores, Clostermann no dudó en admitir que jamás, en la historia de la guerra aérea, se lleva- ron a cabo acciones como las cumplidas por los pilotos de la Fuerza Aérea Argentina.41
El puente no viene dado por afinidades políticas o convicciones ideo- lógicas, sino por un conjunto de tradiciones que tiene por matriz el pasaje por la batalla. Así, es el enemigo el que puede dar testimonio del propio valor. En ese terreno, un recurso habitual en numerosas publicaciones escritas por militares es el de darle la voz a los británi- cos a la hora de hablar de los argentinos; no sólo en tanto adversario, sino por sus características como combatiente. Así sucede en los dos textos que al respecto escribió Martín Balza, a cargo de un grupo de artillería en Malvinas y posteriormente comandante en jefe del
40 Capitán Carballo, Pablo Marcos, Dios y los halcones. Buenos Aires, Abril, 1983, Prólogo 41 Capitán Carballo, Pablo Marcos, Dios y los halcones.
Federico Lorenz
Representaciones del enemigo durante la guerra de Malvinas. Un aporte al Bicentenari
Ejército argentino: “He tratado de no adjetivar el comportamiento de los hombres del Ejército durante la guerra, por ello es que sobre el tema sólo quiero recurrir a algunas de las muchas y reconfortantes opiniones británicas”.42
Pero el terreno vuelve a hacerse pantanoso cada vez que se sale del mundo abstracto de las virtudes militares como el valor y el honor para entrar en la lectura histórica y política de la época. En ese senti- do, las memorias de la guerra de Malvinas presentan para los argenti- nos una perturbadora dualidad: aquella consistente en que un anhe- lo compartido por buena parte del pueblo argentino fue conducido por un gobierno ilegítimo, perpetrador de violaciones sistemáticas a los derechos humanos cuyo juzgamiento sentó jurisprudencia a nivel mundial. Tanto la represión ilegal como la guerra de Malvinas fueron concebidas por unas Fuerzas Armadas que por lo menos durante tres décadas se habían preparado para la “tercera guerra mundial” contra el marxismo, velando las armas y entrenándose para emplearlas con- tra su propio pueblo, y que en 1982 aún mantenían una estructura represiva clandestina mediante la cual habían conservado el poder. El énfasis en las características del adversario durante la posguerra permitió, en algunos casos, desviar la atención de este aspecto cen- tral para entender la conducción de la guerra, sintetizadas en el sen- cillo razonamiento de que unos militares que se preparan para la función de la policía interna no pueden hacer una guerra convencio- nal. Una “guerra” en la que aún hoy reivindican la “victoria”.
A causa de los intentos por lavar los crímenes cometidos durante la represión ilegal con algunos de los hechos protagonizados en las is- las, la guerra de Malvinas, en consecuencia, también está manchada por esa historia.
42 Ver, por ejemplo, Balza, Martín, Dejo constancia: memorias de un general argentino, Buenos Aires, Planeta, 2001, pp. 82 y ss.
Alfredo Bruno Bologna
La situación de las Islas Malvinas llegando al Segundo Centenario de la Independencia Argentina
Con motivo del Segundo Centenario de la Independencia Argentina es importante recordar lo que sucedía en esa época en las Islas Malvinas. A raíz de la ocupación napoleónica de España se comienzan a formar en ese país Juntas Provinciales que gobernaban en nombre de Fernando VII. Como en España, en Buenos Aires se constituye la Primera Junta el 25 de mayo de 1810. La misma heredaba el territorio del Virreinato del Río de la Plata creado por la Real Cédula del 1º de agosto de 1776 y complementada por la Real Ordenanza de Intendentes del 28 de enero de 1782. Su jurisdicción comprendía además de Argentina, a Paraguay, Bolivia, Uruguay y parte de Río Grande del Sur.
La Primera Junta que nace en Buenos Aires era gobernada, al igual que las de España, en nombre de Fernando VII.
Nuestro país sucede a España en los derechos sobre las Islas Mal- vinas. Desde el retiro de España de las islas en 1811 hasta 1820 se producen diversos actos administrativos por parte de nuestro país,
Alfredo Bruno Bologna *
La situación de las Islas Malvinas llegando al Segundo Centenario de la Independencia Argentina
* Investigador Principal contratado por el Consejo Nacional de Investigaciones Científi-
cas y Técnicas (CONICET). Director de la Maestría en Integración y Cooperación Inter- nacional de la Universidad Nacional de Rosario y del Centro de Estudios en Relaciones Internacionales de Rosario (CERIR). Director de los “Cuadernos de Política Exterior Argentina”.
1 Bologna, Alfredo Bruno, Los derechos de la República Argentina sobre las islas Malvi- nas, Georgias del Sur (San Pedro) y Sándwich del Sur. EDIAR, Buenos Aires, 1989, p. 86
2 El recorte temporal del tema se justifica teniendo en cuenta que el autor realiza el