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Las correlaciones a nivel macro

I. Por qué la fecundidad es importante: teoría e investigación empírica

1.2. Las teorías de la fecundidad

1.3.1. Las correlaciones a nivel macro

Prosperidad y fecundidad

En el debate en curso sobre crecimiento económico y fecundidad, la hi- pótesis malthusiana ha sido convincentemente refutada. no obstante, hay evidencia sustancial de que existe una correlación cíclica: los períodos de decrecimiento económico se asocian a una fecundidad menor y vice- versa.

si las tasas de natalidad disminuyen debido a la recesión, ello puede res- ponder a dos lógicas muy diferentes. hay pruebas que demuestran que la caída de la tasa de fecundidad de los Estados Unidos durante la Gran depresión de los años treinta fue debida a un descenso general y definiti- vo de las tasas de natalidad (Jones y tertilt, 2008). sin embargo este dato no es aplicable a la sociedad contemporánea: la caída de las tasas de fe- cundidad en los períodos de crisis económica se debe, principalmente, al aplazamiento de la maternidad hasta que las condiciones mejoren (adse- ra, 2011; kohler et al., 2002; sobotka et al., 2011).

Un estudio de Myrskylä et al. (2009) presenta una variante interesante de la relación entre crecimiento económico y natalidad. aunque confirma la ausencia de correlación entre el piB y los isF, demuestra que la clasifica- ción de los países según el índice de desarrollo humano (idh) sí tiene

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una relación significativa con la fecundidad: en los niveles bajo o medio del idh, la fecundidad tiende a ser baja; una cifra más alta del idh, en cambio, está relacionada con una tasa de fecundidad mayor. debemos destacar que esta relación solo es válida en las sociedades avanzadas.

Confianza general

indicadores como el idh recogen características de la sociedad que no se limitan a lo estrictamente económico. Uno de los motivos por los que presenta una correlación tan positiva con la tasa de fecundidad podría ser que, implícitamente, también recoge los niveles de confianza general en una sociedad dada. Es curioso que no se haya investigado demasiado esta cuestión, a pesar de que su influencia podría ser considerable, en particular, en sociedades en las que la mayoría de las mujeres trabajan y los padres deben confiar en instituciones externas como las escuelas in- fantiles. por otro lado, es razonable esperar que la confianza general ten- ga una presencia más destacada a medida que las intenciones vinculadas a la fecundidad cambien de una perspectiva más centrada en la cantidad a otra que prime la calidad de los hijos.

hay estudios que demuestran que los niveles de confianza tienen un efec- to positivo en la natalidad, aunque ello depende mucho de qué esferas de confianza estén implicadas. En las sociedades en las que la confianza se limita a las relaciones de familia y la comunidad local, como suele ser el caso de Europa meridional, el efecto es negativo. livi-Bacci (2001) lo des- taca con claridad al afirmar que actualmente el familismo ha pasado a ser contraproducente para la formación de familias: «donde hay dema- siada familia, hay muy pocos bebés».

según Yamamura y andrés (2011), un punto de aumento en la confianza general tiene como resultado un aumento del 0,01 en el isF. España e italia puntúan bastante bajo en el índice de confianza, mientras que los países nórdicos presentan las máximas puntuaciones. aquí podemos ha- cer un pequeño experimento especulativo: si España, que tiene un índice de confianza de 32 (suecia tiene casi el doble: 60), disfrutara de un entor- no de confianza alta como el de suecia, su isF superaría con creces el nivel de reemplazo poblacional.

aassve et al. (2012) sostienen un punto de vista similar, pero añaden dos elementos muy importantes. El primero es que sus análisis contribuyen a explicar un enigma básico: ¿por qué en los países nórdicos y anglosajones encontramos elevadas tasas de fecundidad? Y el segundo es que demues- tran que los niveles de confianza interactúan con el aumento del nivel educativo de las mujeres: altos niveles de educación femenina implican una mayor fecundidad en los países donde la confianza es generalizada, mientras que en contextos de baja confianza el efecto es exactamente el contrario. se trata de una conclusión importante, pues nos ayuda a en- tender algunas de las precondiciones clave que explican por qué la rela- ción entre educación y fecundidad se ha invertido tanto en los países es- candinavos como en américa del norte. Es preciso profundizar mucho más en esta línea de investigación y es realmente una lástima no poder hacerlo en el presente estudio.

Cambio de valores

Muy pocas investigaciones se han adentrado en la relación entre la nata- lidad y el cambio de valores de la posmodernidad, sobre todo porque resulta muy complejo identificar estos cambios. parece que algunos de estos valores podrían tener un efecto indirecto mediante el aplazamiento de la fecundidad (liefbroer, 2005; Bernhardt y Goldscheider, 2006).

El Estado de bienestar

El Estado de bienestar es un tercer factor de nivel macro que ha recibido abundante atención. la demostración de la existencia de una correlación entre políticas sociales y fecundidad, sin embargo, no es concluyente. Gauthier y hatzius (1997) ofrecen uno de los análisis más detallados y encuentran efectos relativamente leves. En el caso de algunas políticas, como los subsidios para los hijos, el efecto es nulo. la relación más bene- ficiosa proviene de las políticas de conciliación laboral y familiar, como los permisos de maternidad o paternidad y, especialmente, las escuelas infantiles (Castles, 2003; sleebos, 2003). del Boca (2002) encuentra un efecto positivo (un aumento de 0,2 puntos en el isF a partir de un aumen- to del 10% en la cobertura de escuelas infantiles públicas) en italia. se han identificado efectos bastante similares en noruega (kravdal, 1996) y

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en el resto de los países de la oCdE (sleebos, 2003: figura 21). El estudio de sleebos pone de manifiesto la importancia de las escuelas infantiles como factor determinante, ya que explica casi la mitad de toda la varian- za transnacional en las tasas de fecundidad. otros estudios, en cambio, no encuentran ningún efecto significativo. hank y kreyenfeld (2002), por ejemplo, concluyen que el impacto en alemania es nulo. Eso podría ex- plicarse por dos motivos: en primer lugar, comparativamente hay muy pocas escuelas infantiles en alemania occidental, y en segundo lugar, en alemania hay presiones normativas insólitamente fuertes para que las madres de los niños de corta edad se queden en casa a cuidarlos.

aquí podemos realizar otro experimento especulativo. si tuviésemos que aplicar los tipos de efectos analizados por del Boca y kravdal, ¿cuánto aumentaría la tasa de fecundidad en España? actualmente las escuelas infantiles en España cubren a poco más del 20% de la población de 0-3 años. si de la noche a la mañana, por decirlo de algún modo, se alcanza- sen en España los niveles de dinamarca (aproximadamente el 80%), au- mentaría el isF español en 1,6 puntos.

los estudios que centran su atención en el papel del Estado de bienestar hallan efectos más significativos cuando examinan el calendario repro- ductivo (tempo), como hicieron Ermisch (1988) en el reino Unido y hoem

et al. (2001) en austria. la investigación realizada en suecia muestra que

los permisos de maternidad/paternidad tienen un efecto acelerador, de modo que las mujeres tienden a tener los hijos en rápida sucesión (an- dersson et al., 2006; hoem, 2005).

Con todo, la investigación empírica sobre los efectos del Estado de bienestar no parece ser concluyente, lo que puede parecer engañoso por dos motivos. El primero es que las políticas de apoyo a la familia ape- nas son exógenas en relación con las demandas y preferencias de los ciudadanos (y de los electores). por tanto, es más probable que surjan cuando las presiones para la conciliación sean lo suficientemente inten- sas. Y el segundo, tal como subraya Mcdonald (2002), es que la recupe- ración de la tasa de fecundidad solo es probable que ocurra cuando tanto las instituciones como las relaciones de pareja se alineen con el nuevo rol de la mujer.