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CRECER BEBIENDO DEL PROPIO POZO

Complementos Teóricos

CRECER BEBIENDO DEL PROPIO POZO

Luego de reconocer y hacer un camino de curación de las heridas personales, y haber hecho consciente el proceso vulnerado que se ha vivido, se abre la posibilidad de reconocer y hacer un camino de redención acogiendo y potenciando el pozo de la positividad y de las energías vitales. Este es el camino que lleva a desarrollar plenamente la dimensión humana: limpiar la herida desde el propio manantial para

pasar a la plenificación de la existencia que consiste en la capacidad de crear el amor y las condiciones del mismo.

Por esto, el compromiso con el crecimiento personal, es un proceso continuo que sólo es posible si se nutre con el agua del propio pozo, el agua que nace del manantial interior -Dios- que es el agua viva. No es tarea fácil, pero es posible cuando se vive desde el deseo y la decisión de cambio. Las voces positivas personales y externas ayudan a esto. Las personales sustituyen a las voces negativas que se recibieron desde niño(a); las externas tienen el "Efecto Pigmalión": ayudan a sacar lo mejor de sí mismo(a).

Potenciar la positividad, y hacer crecer cada vez más el pozo, redunda en la autocrítica constructiva, la capacidad para tomar decisiones, la libertad en las relaciones, la aceptación de la crítica externa como camino de crecimiento, la ausencia de miedos psicológicos, el manejo de la culpa sana y responsable, las reacciones proporcionadas, la disminución del empleo de los mecanismos de defensa, el comportamiento no compulsivo, y la posibilidad de tener la imagen del Dios de Jesús.

Crecer bebiendo del propio pozo, hacer crecer las cualidades que son

certezas y las que son presentimientos en cada uno(a), potencia la autoestima positiva: saberse un ser con potencialidades y limitaciones, aceptarse, acogerse y amarse así, y por esto, hacer lo mismo con las demás personas. Todo ello lleva a la acción creadora. Permite reconocer los deseos profundos, y encontrar en ellos una fuente del conocimiento del propio yo.

Crecer bebiendo del propio pozo exige hacer un proceso de integración

de las sombras metafísicas, corporales, psicológicas, teologales, opcionales y socio-políticas que acompañan a toda persona, y que se activan en forma privilegiada con la sincronicidad (coincidencia histórica de personas y circunstancias), y se revelan a través de los sueños.

Brota también del manantial y lanza a la responsabilidad con la historia, la voz de la conciencia, la voz del propio ser que se expresa. Es esa la voz que va indicando cuando algo de lo que se realiza se acerca o no a la verdadera felicidad, indica el camino, se convierte en el gran patrón para discernir. Una voz que surge del manantial y se

alimenta con los valores: los derechos humanos y los fondos universales religiosos.

Las distintas herramientas terapéuticas que hemos trabajado en este taller, son medios para lograr el objetivo propuesto: sanar la herida, potenciar el pozo, y aprender a vivir nutriéndonos del agua viva que brota del manantial.

Finalmente, es el encuentro del propio pozo que brota del manantial, y que se reconoce a través de esas cualidades que son evidencias, y reflejan la presencia trinitaria de Dios en cada uno(a), lo que posibilita la relación con el Dios de Jesús, el Dios de la alegre misericordia, del amor incondicional, de la gratuidad, del compromiso solidario, del misterio, de la libertad y la confianza, de la muerte que genera vida... El Dios de la esperanza, apasionado por los pobres y pecadores, que invita y lleva a volcarse en la causa de la liberación de las personas necesitadas de toda índole.

El cuadro que presentamos a continuación, permite comprender en forma global lo que significa Crecer bebiendo del propio pozo.

Acción creadora Autoestima positiva Deseos profundos Crecimiento continuo Responsabilidad con la historia

Epílogo

“…Contigo hablo: levántate, Carga tu camilla y vete a casa…” (Lc. 5,24)

Estas palabras son para ti que has terminado la experiencia de realizar el taller.

Nuestra experiencia es que justo en este momento podrás notar en ti que algo ha cambiado. No eres ya una persona completamente distinta pero sí han ocurrido cambios significativos. Esos cambios significativos tienen que ver fundamentalmente con dos cosas: algo que se va modificando en tu cuerpo, en tu estructura corpórea, y algo también que tiene que ver con la suavidad. La suavidad es sinónima de aceptación, es sinónima de destreza, es sinónima de haberse comenzado a formar un hábito que comienza a ser connatural contigo. Ahora, podrás tener un conocimiento práctico, mucho más hondo, de lo que eres tú. Tienes un mapa de tus procedimientos psicológicos. Tienes los diseños por donde tus caminos personales han sido trazados. Te metiste a lo más hondo de tu parte vulnerada, no para sufrir, no para simplemente "volver a revivir el dolor", sino para entrar a ese infierno y de allí remontarte a lo que te da vida. Has encontrado la herida que te hicieron; has comprendido cómo de allí se ha generado todo un sin número de comportamientos que a su vez te han hecho sufrir y han hecho sufrir a los demás, sobre todo a los más cercanos, a los que también más quieres. Todo esto te había hecho una coraza que la disfrazabas pero que en el fondo te mantenía como una persona aplastada, machucada, deprimida. También fuiste capaz de detectar muchas voces negativas con las que te condenaron y te seguías condenando.

Seguidamente se te ha descubierto tu propio pozo. Algo que quizás lo tenías muy abandonado; de lo que ni siquiera te habías hecho consciente. Es en ese pozo donde encontrarás, de ahora en adelante, las voces, las fuerzas, la dinámica que te da vida y que es capaz de

dar vida a los demás: eso que llamamos el manantial, donde -al fondo, fondo- has podido vivenciar la presencia de Dios. Todo esto puede comenzar a ser para ti una nueva forma de cuerpo; un modo vitalmente distinto de "vivenciar tu cuerpo". Todo esto te hará ser más tú, pero de verdad. Recuerda aquella frase de Juan Ramón Jiménez:

"¡Todos los días soy yo, pero qué pocos días soy yo!" De ahora en

adelante tienes el compromiso de ser más tú.

En todo el proceso del taller no se habló de Dios explícitamente, sólo cuando nos referimos al Agua Viva que sustenta tu manantial. De algún modo el taller es una pedagogía hacia Dios. Obviamente que respetamos a los que no tienen esta experiencia. Estamos seguros, con todo, que creer nos abre a la posibilidad de tener un interlocutor que no se nos impone desde fuera -porque a Dios lo encontramos en lo más íntimo nuestro- porque está hecho una sola cosa con nosotros mismos. Dios es un interlocutor, es persona en quien podemos experimentar el amor sin condiciones, el amor que es pura gratuidad. Eso es lo que más cura, eso es lo que en realidad sana. Si alguien no tiene la experiencia de fe, pero sí ha recibido en su vida amor sin condiciones y gratuito, tiene la gran posibilidad de crecer con todo su potencial.

Nos hemos movido en tres puntos principales: el crecimiento personal, que no nos aleja sino que nos impele a la solidaridad, a obras que modifiquen el rostro del mundo, y que ambas cosas se tornan el fundamento de una espiritualidad nueva. Este precisamente es el sueño que queremos realizar con quienes compartimos la experiencia de este taller: hacer la síntesis entre esos tres elementos que son, para nosotros, lo que constituye el ser personal más profundamente. Una cosa que creo que te ha quedado claro es que en todo este proceso está de por medio tu voluntad y deseo de cambio. Muchas veces no cambiamos porque no queremos. No cambiamos por esas pseudoganancias de seguir como estamos. Todo este proceso es una invitación a dejar eso que sacábamos de ventaja para aprender a vivir la vida.

Este taller no sólo te ha dejado conocimientos, vivencias profundas. También te ha dejado un instrumental no complicado, no sofisticado, que puedes seguir aplicándola contigo y con las personas que te toca

acompañar, con las que te cruzas en la calle, los que te salen al paso. Sólo el que ha sufrido puede acompañar, sólo el que ha experimentado carencias sabe acompañar a traspasarlas. Es decir, que este proceso curativo, que este proceso de ponerte de pie, se convierte en una responsabilidad histórica sin ambages. En lo más profundo de tu manantial, donde te topaste con Dios, seguro que apareció algún rasgo que tenía que ver con la solidaridad, con los demás; con los que son mayoría en esta historia que nos toca vivir.

Ahora, estas interpelaciones te permitirán evaluarte y medir, si se pudiere, el fruto de crecer bebiendo del propio pozo:

Si como efecto de lo que aquí viviste eres capaz, o por lo menos sientes el deseo, de construir amor y vida...

Si ya no reaccionas tan desproporcionadamente como antaño, conoces tus compulsiones y las malas jugadas que te hacen, y quieres dejar tus defensas y ser ya tu mismo(a)...

Si has captado la estructura de tu cuerpo que te aprisionaba y comienzas a vivenciarlo de otro modo, empiezas a "estar" de una forma diferente... Si sabes aceptar tus limitaciones y has comenzado a convivir con la contradicción intrínseca de la humanidad, eso de que "hacemos el mal que no queremos"...

Si el nivel de tu estima está creciendo, si aumenta tu capacidad de dialogar, de perdonar y perdonarte...

Si se ha aumentado tu sentido del buen humor, y la capacidad de sonreír y de admirarte de las personas y de las cosas...

Si gustas de la soledad y le sacas fruto a ella, lo cual no significa que no goces de la compañía de los demás...

Si puedes ir construyendo amistades duraderas y nutrientes de tu parte, y sabes comenzar a recibirlas con tranquilidad y gozo profundo...

Si vas entendiendo que tu vida tiene que ver con la vida de los demás, y sobre todo, con la de los que más necesitan...

Si en tu trabajo tienes el deseo de poner una gran creatividad que nace de ti mismo(a), y este trabajo tiene en cuenta los grandes retos de la historia...

Si te has liberado de los fetiches de Dios y te has abierto al Dios de la Vida...

Si sientes que ha aumentado un "excedente" de ternura y suavidad en el modo de vivir...

¡Si esto está pasando en ti, es signo de que algo

significativo se ha modificado en tu vida!

A partir de hoy, sigue creciendo: "... bebe agua de tu aljibe... bebe a chorros de tu pozo..."