Capítulo 2 : DE LOS ASENTAMIENTOS DISPERSOS A LA CONSOLIDACIÓN DEMOGRÁFICA,
B) Del crecimiento urbano: una experiencia irregular en el Oriente colombiano
El desarrollo urbano y el crecimiento económico asociado a la desintegración de La Libertad es el tema que se ha venido tratando a lo largo del texto. Una de las tesis que se ha querido resaltar es el hecho que la colonización empresarial fue un factor determinante en la transformación de la estructura social y económica tradicional. Sin embargo, hace falta inspeccionar el caso concreto del crecimiento urbano que está íntimamente relacionado con la transformación institucional de Villanueva.
De norte a sur, la Calle 11, nombre de la Marginal de la Selva por su paso en esta localidad, tiene una longitud de algo más de 1.400 metros, unas catorce cuadras, con abundante comercio: tres bombas de gasolina; depósitos y dispensarios de materiales para la construcción; tiendas de insumos agropecuarios; peluquerías; oficinas de asistencia jurídica; droguerías; billares; bares de toda clase; restaurantes de variados menús; ventas de indumentaria para toda ocasión; los hoteles pululan con letreros que anuncian la disponibilidad; templos de culto de diferentes confesiones: hablamos de iglesias Reformadas presbiterianas y pentecostales, Testigos de Jehová y la clásica Iglesia Católica; cadenas de supermercados del Grupo Éxito; sucursales del Banco Agrario, Bancolombia y BBVA; sin olvidar los infaltables carros ambulantes que en horas de la mañana venden café, cigarrillos, jugos y algunos panificados como arepas, mientras en la noche son coches de comidas rápidas; en fin, la magnitud de la dinámica comercial excede la limitada extensión del casco urbano.
Villanueva es una población en la que abundan los servicios, puede entrar en la categoría de la clasificación de la Misión Rural de población intermedia y que participa del intercambio con los centros de aglomeración a través de la dotación de bienes agrícolas, principalmente, aceite vegetal y arroz. Ahora bien, unas palabras que transcribo a continuación son de gran pertinencia para expresar la singularidad de Villanueva, en relación a los municipios vecinos.
“La evolución urbana de más de un poblado de los Llanos merece un estudio histórico. En cada caso la actividad ha estado supeditada a las variaciones de prosperidad o crisis, de los hatos que lo circundan. Los conflictos del hato son la vida o la dinámica de los poblados. Cuando desaparece el trabajo tradicional del Llano, los pueblos languidecen en el más calamitoso olvido y estancamiento […] Tal no fue el caso de Villanueva, pueblo que, por el contrario, creció y se desarrolló a partir de la desintegración del hato local. ” [Sic.] 151
En 1982 es nombrado el primer alcalde del municipio, éste fue, Rodrigo Rueda, el mismo que resolvió el tema de los colonos establecidos en el predio La Libertad, quien resolviera el problema a Juan Manuel López. Fue un nombramiento hecho por la Departamento Administrativo de Intendencias y Comisarias, el ente centralizado que tenía competencias sobre los Territorios Nacionales, de esta gestión se destaca el hecho de crear la primera Oficina de Planeación municipal, por lo menos del departamento, esto para diseñar un desarrollo urbano ordenado. La primera tarea fue la construcción del acueducto municipal que tradicionalmente había funcionado con unos arietes instalados en el Caño de Los Arietes. Eran decenas de bombas de agua que dirigían el agua represada hasta las casas por medio de mangueras, pero que en muchos casos, había que dirigirse hasta el caño para tomar un baño a la vista de los vecinos, y utilizando la coca y el jabón en mano. Rodrigo Rueda recuerda que el cambio de la racionalidad en la administración pública fue un factor decisivo para el desarrollo, en sus palabras se vislumbra así:
“En primer lugar se vio la diferencia en tener un profesional en la Alcaldía de Villanueva. Eso fue una vaina muy notoria. Se le pudo dar un enfoque muy especial al desarrollo de Villanueva, tanto que con la Universidad de Los Andes
hicimos un Plan de Desarrollo cuando no existían POT’s ni nada de eso, una Oficina de Planeación cuando en la Intendencia no existía. Un tipo de manejo profesional, austero. Nosotros hicimos las cosas con mucha austeridad. Eso le dio un carisma muy especial a la administración de Villanueva y le dio una connotación de desarrollo muy importante. Yo recuerdo que cuando hicimos el Plan de Desarrollo, planeamos lo del acueducto – es una anécdota chistosa. Hicimos el acueducto municipal con nuestros recursos para poder iniciar la fase de proyección del acueducto y cuando fuimos a necesitar los créditos, necesitábamos preparar la justificación de los créditos para poder obtener la financiación. Llegábamos allá y me encontraba con el Gobernador de Meta, Arauca y el Alcalde de Villanueva haciendo su gestión al mismo nivel porque ellos estaban aprendiendo a presentar proyectos. Entonces nos daban un tratamientos especial. La Universidad de Los Andes nos ayudó mucho.152”
Posteriormente, en 1985, con asesoría de la Universidad de Los Andes, la alcaldía contrató con la firma Noriega, Restrepo y asociados153 la estructuración del primer
Plan de Desarrollo municipal en el que se hace un trazado quinquenal para instalar los principales servicios: electrificación, alcantarillado y salud.
El mismos año en que se hace Villanueva municipio y se nombra su primer alcalde, se pone en funcionamiento la hidroeléctrica de Chivor, en 1982, la cual represa el caudal de los ríos Batá y Lengupá en el sur de Boyacá, ésta había sido una obra iniciada por el Instituto de Fomento Eléctrico en 1958 pero que fue transferida a Interconexión Eléctrica S.A (ISA) del grupo español ISAGEN. Estando en la región del Upía a unos cuantos kilómetros de Garagoa, para el nuevo cuerpo de funcionarios públicos, y los mismos colonos-empresarios o profesionales, que venían trabajando en proyectos de naturaleza privada, consideraba que era una obligación electrificar el pueblo contando
152 Zabala, Pablo. (20 de enero de 2017). Op. Cit. Pp. 14-15. 153 Rodríguez, Danilo. (1992). Op. Cit. Pp. 150.
con una hidroeléctrica tan cercana. El caso es que Villanueva tuvo electricidad primero que Yopal. También se hicieron gestiones con el Ministerio de Desarrollo y Salud para el primer hospital municipal. De esta gestión recuerda Rodrigo Rueda:
“Un día vino Jaime Arias quien era ministro de salud y primo de Manuel Arias, un vecino de acá de Villanueva, todo creído. Yo le dije hagamos un compromiso usted ponga el doble de lo que acá recojamos. Dijo sí. En un mes volvimos con 150 millones de pesos, y el ministro no pudo refrendar su compromiso. El Estado cree que uno es un huevón. Así en muchas cosas. Todo iba viento en popa hasta el momento en que hubo un momento de quiebre. Un día hubo una reunión en Bogotá de los empresarios ¿Qué va a pasar cuando sepamos que hay problemas de orden público?154.”
En general, el asunto que se pone en relieve es que la administración pública que estuvo a cargo de un cuerpo de funcionarios públicos formados en Bogotá en la Universidad de Los Andes, Nacional, etcétera, fue un impulso de la gestión. No solo porque fueran profesionales, sino, sobre todo porque hacían parte de un círculo social de la alta sociedad bogotana que tenía acceso a capital social. A lo largo de la conversación con Don Rodrigo Rueda nunca supe cuál era su título profesional, eso me hizo dar cuenta, sumado al hecho de que Don Rodrigo advierte que una de las claves de la administración pública es ser capaz de fungir de cualquier cosa que se necesite, que la singularidad de Villanueva se debe a que ésta gente vio en esta localidad un proyecto de vida. En palabras de él, recordaba: “si se tiene un problema de un puente, uno se disfraza de ingeniero y se reúne con la comunidad para hacer el puente entre todos155”. Ahora la pregunta con la que concluye Don Rodrigo es el tema que a continuación debe tratarse: “¿Qué va a pasar cuando sepamos que hay problemas de orden público?”.
154 Zabala, Pablo. (20 de enero de 2017). Op. Cit. Pp. 19-20. 155 Zabala, Pablo. (20 de enero de 2017). Op. Cit. Pp. 19.