• No se han encontrado resultados

LA CRISIS DE LA IMAGO PATERNA Y LA CAÍDA DE LOS SEMBLANTES FÁLICOS

En la actualidad, se evidencia un cambio en la estructura familiar. Se ha incrementado en gran medida la familia monoparental en donde la figura del padre desde su presencia real está cuestionada. Esto tiene incidencias tanto en los hijos como en la estructuración y dinámica del núcleo familiar. Lo anterior está en relación con la posibilidad que tiene la mujer contemporánea, de poder tomar sus propias decisiones.

Vivimos una época de crisis en la cultura y la civilización, en la cual se produce la caída y pluralización de los semblantes. Con respecto a esto, Colette Soler en su artículo Síntomas inéditos (1995) plantea que la civilización de hoy ha sufrido transformaciones que le conciernen a la mujer. Estas transformaciones se dan en tres campos: en la institución familiar, en los semblantes y en los goces sexuales. Veamos su sustentación:

La estructura familiar está cambiando, porque en la actualidad se presenta con frecuencia la familia monoparental y esto tiene repercusiones sobre la subjetividad del niño. Con esto no se quiere decir que lo ideal para que se opere la metáfora paterna sea la familia tradicional, pero una vez que estos cambios tocan el centro básico de la familia, se deben anticipar algunas consecuencias no predecibles.

La caída de semblantes, que se presenta especialmente en la relación de la pareja sexual, cuando se comienza a tener una valoración diferente de la relación sexual; cuando los preservativos comienzan a venderse abiertamente; cuando la fidelidad, que fue un valor, se reduce a una posición subjetiva o personal. Los semblantes ya no son los mismos. En cuanto al hombre, el cuestionamiento de su virilidad se presenta desde hace algún tiempo.

Simultáneamente, el discurso acerca de la sexualidad ha cambiado mucho en los últimos tiempos. La satisfacción sexual es un tema que en la actualidad es de sumo interés y del cual hoy en día se puede hablar sin prejuicios ni tabúes. Por el contrario, es algo tan ajeno a la procreación y tan inherente al ser humano, que logra no sólo convertirse en un discurso público, sino también en objeto de estudio para diversas disciplinas.

Los discursos sobre los goces sexuales también son distintos. Hoy el sexo es legítimo y el derecho al orgasmo ha entrado a formar parte de la lista de los derechos, sobre todo de las mujeres, como efecto de la lucha reivindicativa del feminismo.

La caída del semblante paterno ya había sido planteada por Lacan en su textos sobre la familia y la psicosis. A diferencia de otros psicoanalistas, para Colette Soler no es por culpa de las mujeres que este semblante esté dejando de ser lo que era: es producto de un discurso que las determina a ellas mismas. Reconoce que el psicoanálisis no es ajeno a estos cambios, sino que tiene su cuota de responsabilidad en ellos.

Una pregunta que al parecer sólo hoy se autorizan a realizar algunas mujeres psicoanalistas, es ¿por qué Freud consideró que la única evolución satisfactoria de la mujer era convertirse en madre? Freud no sólo destina a la mujer a ser madre de su hijo sino también de su esposo. Tanto el hijo como el marido tienen el mismo papel en la aspiración fálica.

En Freud la pareja hombre-mujer está en aras de la pareja mujer-madre: niño-marido. Tampoco es posible que el marido sea a la vez el amante, como sí sucede para Lacan. Freud limita el tener al lazo exclusivo con el hijo; pasando del falicisimo del ser al falicisimo del tener, reduciendo la feminidad al falicismo de la madre.

Para esta Colette Soler, queda instaurada para el psicoanálisis la pregunta sobre cuáles de los hechos clínicos constatados por Freud, con respecto a la subjetividad de las mujeres, se han modificado con los cambios civilizatorios en el discurso sobre la mujer, la sexualidad y las nuevas vías abiertas a la libido.

Lo anterior es también planteado a su manera por Virginia Gutiérrez139, reconocida antropóloga

colombiana, quien sustenta que en nuestro medio se está produciendo la extinción del patriarcado. La familia colombiana140 viene evolucionando: antes el hombre era amo y señor y la mujer, por ser mujer, era

subordinada. Ahora la relación es distinta porque las mujeres tienen nuevos horizontes, dados por la educación y el trabajo. Se ha ido acabando ese sentimiento de sacrificio arraigado que antes tenían las mujeres.

Según Virginia Gutiérrez estos cambios se deben a cambios en las esferas de la socialización, la economía y la sexualidad. Antes la mujer estaba escindida entre la mujer esposa y madre de los hijos, con una sexualidad controlada, y otra era la mujer para obtener placer sexual, el cual era obtenido con y por la mujer amante o la prostituta.

139 Virginia Gutiérrez, “ Extinción del patriarcado colombiano” , en: Lecturas Dominicales, El Tiempo, Santafé de Bogotá, 27 de octubre de 1996, pp. 6-7.

140 Es importante anotar que el análisis que hace Virginia Gutiérrez no sólo es válido para Colombia, ya que en nuestro país se expresa una realidad que es más generalizada, e incluso más acentuada en otros países como los europeos y los norteamericanos.

La revolución de estas imágenes se produce desde la década del sesenta, con la aparición de los anticonceptivos. Cuando la mujer puede controlar su fertilidad, se hace más dueña de su cuerpo y disfruta de la sexualidad sin tener que casarse. A la par se va borrando el tabú de la virginidad.

La mujer ya no se rompe necesariamente en dos: una para la maternidad y la familia y otra para el placer sexual del hombre. Con mujeres más independientes y dueñas de su sexualidad, la noción de familia patriarcal va desapareciendo. Las rupturas familiares son cada vez más frecuentes y se le da más peso a la gratificación sexual.

Pronostica Virginia Gutiérrez que en el siglo XXI el tipo de familia será “ padrastral” , formado por parejas rotas, donde los niños van del padrastro a la madrastra. Sugiere que este tipo de familia crea muchos problemas psicológicos, no sólo a los niños sino también a la pareja.

Tanto Soler como Gutiérrez resaltan el papel cumplido por los métodos de control de la natalidad en la forma como la mujer asume actualmente su sexualidad. Que estos métodos permitieran separar reproducción de goce sexual, produjo una revolución en las mentalidades, de la cual sólo se entiende su dimensión a posteriori, por los efectos que este acontecimiento ha tenido en la vida de las mujeres.

Actualmente, las mujeres ya no reivindican el poder controlar la natalidad, sino también que dicho control no se realice bajo su exclusiva responsabilidad, y sobre su cuerpo.

Ya Freud en su texto La sexualidad en la etiología de las neurosis (1898)141, planteó que lograr controlar

la natalidad contando con seguros métodos anticonceptivos, sería uno de los máximos triunfos de la humanidad, porque por un lado la concepción sería un acto responsable y deseado y por otro se podría separar reproducción del placer sexual: “ Quien llene aquella laguna de nuestra técnica médica habrá preservado el goce de la vida para incontables personas manteniendo su salud, al tiempo que habrá iniciado una alteración profundísima en los estados de la vida social” .

LAS MUJERES CONTEMPORÁNEAS AL PRETENDER INCLUIRSE EN EL LENGUAJE, ¿QUEDAN