Cada vez que tienes un orgasmo, absorbes más energía sexual en tu cuerpo; por tanto, si acabas eyaculando, pierdes menos energía de la que hubieras perdido si antes no hubieras tenido múltiples orgasmos. Por ejemplo:
1. Si tienes media docena de orgasmos (haciendo circular la energía en cada ocasión por el cerebro y el resto del cuerpo) y después eyaculas, perderás aproximadamente la mitad de tu energía sexual. 2. Si tienes media docena de orgasmos y después utilizas el Bloqueo Dactilar, perderás
aproximadamente una cuarta parte de tu energía sexual.
3. Si tienes media docena de orgasmos y después utilizas la Gran Aspiración (y no eyaculas), no perderás nada de tu energía sexual.
Esta última opción es la que te da la posibilidad de cultivarte y sentir orgasmos extáticos en el cerebro y en todo el cuerpo. También te permite cultivar esta energía para favorecer tu salud general. Pero si generas toda esa energía y la retienes, te arriesgas a un sufrir un recalentamiento a menos que seas capaz de hacerla circular por la órbita microcósmica.
El ideal taoísta es eyacular lo menos posible, pero cada hombre debe evitar la eyaculación durante el período de tiempo que sea más apropiado según sus circunstancias. En las palabras de Su Nü, «uno debe medir la propia fuerza y eyacular de acuerdo a ello. Cualquier otra opción es forzada o estúpida». La fuerza depende de la edad, del estado de salud, del estado mental y de la voluntad.
Sun Ssu-miao, uno de los principales médicos de la antigua China, explicaba que los hombres
mantienen la salud y la longevidad eyaculando dos veces al mes, siempre que coman sano y hagan
ejercicio. También ofreció estas guías específicas:
Un hombre de veinte años puede eyacular una vez cada cuatro días. Un hombre de treinta años puede eyacular una vez cada ocho días. Un hombre de cuarenta años puede eyacular una vez cada diez días. Un hombre de cincuenta años puede eyacular una vez cada veinte días. Un hombre de sesenta años no debería eyacular.
No hace falta añadir que esta prescripción no limita el número de veces que un hombre de cualquier edad puede disfrutar del sexo y de los orgasmos sin eyacular. El hecho de restringir la eyaculación puede sonar un poco decepcionante, pero una vez que hayas tenido orgasmos múltiples sin eyacular no la echarás de menos. En las palabras de un hombre multiorgásmico, «una vez que tengas “multis” [orgasmos no eyaculatorios], nunca querrás volver a los orgasmos normales [eyaculatorios]. Los orgasmos normales se localizan en los genitales; los multis se extienden a todo el cuerpo».
Sun Ssu-miao, que vivió 101 años, eyaculaba sólo una vez de cada cien veces que hacía el amor. Pero, en lugar de adherirte a una fórmula numérica rígida, debes prestar atención a tu cuerpo. Si te sientes enfermo o agotado, si estás borracho o empachado, debes evitar eyacular. Si trabajas duro posiblemente querrás conservar el semen, pero si estás de vacaciones quizá desees eyacular con más frecuencia. Los antiguos taoístas vivían cerca de la naturaleza y creían que, al igual que las plantas y animales conservan su energía durante el invierno, la gente también debería hacerlo. Además de las estaciones, hay otros ritmos que determinarán la frecuencia de tus eyaculaciones. Si quieres concebir un hijo, tendrás que eyacular cuando tu compañera esté ovulando.
En general, cuando eyacules debes sentirte fresco y energetizado. Si la eyaculación te deja exhausto o con una sensación de vaciedad o depresión, debes aumentar el tiempo entre dos eyaculaciones consecutivas o evitar eyacular hasta que tu energía sexual se haya regenerado. Cuando eyaculas, puedes conservar parte del semen y de la energía sexual si te acercas al punto de No Retorno con lentitud en lugar de precipitarte enérgicamente en el clímax. Después de eyacular puedes practicar las contracciones del músculo PC para apretar tus músculos pélvicos y reducir la cantidad de energía que generalmente se pierde después de la eyaculación.
Al mismo tiempo es importante no obsesionarse con evitar la eyaculación y no castigarse o sentirse mal con uno mismo cuando se eyacula. Michael Winn lo explica así: «Es muy importante no convertirse en un fanático de la no-eyaculación. Muchos de los hombres que aprenden kung fu sexual piensan: “Bueno, esto es genial. Tiene mucho sentido. Quiero hacerlo”. Y después, cuando tienen problemas para controlar la eyaculación, comienzan a juzgarse y a sentirse culpables. No entienden el verdadero sentido de la práctica, que no trata de si se eyacula o no, sino de si se puede reciclar parte de la energía sexual por el resto del cuerpo antes de eyacular. Obviamente, cuanto más retrases la eyaculación, más oportunidades tendrás de cultivar esta energía y dirigirla hacia propósitos creativos y a tu desarrollo espiritual. Si necesitas eyacular, estás a punto y no puedes detenerlo, simplemente
Recuerda que la energía es más que el esperma: si puedes absorber parte de la energía presente en éste, has adelantado un gran trecho en relación al lugar donde empezaste, tanto en términos del nivel de placer que experimentas como de la energía que puedes hacer circular por el cuerpo para mejorar tu salud. La verdadera satisfacción procede tanto del placer como de la salud; en el capítulo siguiente, te mostramos cómo compartir ambos con tu pareja.