II. REVISIÓN BIBLIOGRÁFICA
4.3. Cuadro clínico del hiperadrenocorticismo canino
Este trabajo de Tesis Doctoral está enfocado en los perros con HACH. El cuadro
clínico del HAC es secundario a los niveles excesivos de cortisol. Es de evolución lenta, de
meses de duración e incluso años, por lo que algunos propietarios asocian los cambios
que observan en sus perros a la edad. Por este motivo cuando se establece el
diagnóstico clínico la enfermedad suele encontrarse avanzada.
La sintomatología más común es la presencia de polidipsia, poliuria y polifagia. Es
común la existencia de distensión abdominal, alopecia endocrina (figura 1), pioderma
(figura 2) e incluso calcinosis cutis (figura 3), jadeo, debilidad muscular, letargia y apatía.
En la tabla 2 se resumen los síntomas más habituales del HAC en el perro.
La presencia de polidipsia-poliuria es el signo más frecuentemente asociado con
la enfermedad y la principal razón de consulta por el propietario. Se observa en
aproximadamente el 85% de los pacientes. En el perro la ingesta normal de agua se sitúa
entre 40-60 ml/kg de peso al día; en algunos de los perros con HAC llega a superar hasta
10 veces esa cantidad. (Feldman y Nelson 2015)
Otro síntoma frecuente es
la polifagia, que en algunos casos puede ser muy
marcada, llegando a buscar en la basura o a ser agresivos para proteger su comida. Este
signo se observa en más del 80% de los perros con HAC. La existencia de anorexia en
perros con HAC es poco frecuente y suele ser debida a la presencia de macrotumores que
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comprimen el hipotálamo o por la asociación de enfermedades concurrentes (fallo
renal).
Los glucocorticoides provocan resistencia a la insulina y son hiperglucemiantes, lo
que contribuye al aumento de apetito. En aproximadamente un 10% de los casos se
diagnostica además una diabetes mellitus concomitante.
En el 80% de los pacientes se observa una distensión abdominal. Este incremento
del perímetro abdominal es debido a distintos factores: por un lado al aumento de peso,
a la redistribución de la grasa intraabdominal, a la debilidad muscular de la prensa
abdominal por el hipercortisolismo y al incremento de tamaño tanto del hígado como de
la vejiga. (Feldman y Nelson 2015)
Otros síntomas comúnmente observables son la debilidad muscular y la letargia.
Son pacientes a los que les cuesta saltar, subir escaleras y muestran intolerancia al
ejercicio. Por ello a los dueños estos signos les pasan desapercibidos o los asocian con la
incapacidad debida a la edad. El causante de esta sintomatología es el catabolismo
proteico que induce atrofia y debilidad muscular.
En casos extremos pueden llegar a mostrar úlceras de decúbito por la incapacidad
para levantarse o mantenerse de pie.
Pueden mostrar lesiones músculo-esqueléticas, como rotura de ligamento
cruzado anterior, luxación patelar o incluso se han descrito roturas musculares. (Feldman
y Nelson 2015)
En el examen físico normalmente se trata de perros bien hidratados y estables,
con buena coloración de membranas mucosas. Los hallazgos más comunes son
las
alteraciones cutáneas. El exceso de corticoides provoca una alteración en el ciclo de
crecimiento del pelo y una atrofia de la dermis. Clínicamente se aprecia una progresiva
alopecia endocrina, es decir, bilateral, simétrica y no pruriginosa, que afecta más
comúnmente a los flancos, el periné y el abdomen. Es normal la atrofia del folículo piloso
y del aparato pilosebáceo con acumulación de queratina (formación de comedones).
(Melián y col. 2010)
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Ocasionalmente se observa que una vez cortado el pelo este no crece o tarda
demasiado en hacerlo, y cuando esto ocurre es frágil, quebradizo y fino.
Otros signos cutáneos son fragilidad cutánea, aumento de la susceptibilidad a las
infecciones (pioderma), debido a la supresión del sistema inmune y al retraso en la
curación de las heridas, depósitos de calcio en la dermis (calcinosis cutis), incluso
osificación metaplásica cutánea. La ubicación habitual de la calcinosis es en la región
temporal o en la línea media dorsal. No se conoce el mecanismo por el cual ocurre esta
deposición mineral, pero están implicadas algunas fases de la transformación de los
iones de calcio y fosfato en agregados cristalinos que se concentran en la matriz de
colágeno y la elastina dérmica (Melián y col. 2010).
23 Figura 5. Pioderma bacteriana.
Figura 6. Calcinosis cutis
Aunque algunos propietarios señalan la presencia de obesidad,
lo que suele
suceder es que hay una redistribución de la grasa corporal, de predominio abdominal y
con obesidad troncal o centrípeta (figura 4). Algunos perros con HAC avanzado tienen
una condición corporal inferior a la normal.
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Figura 7. Obesidad
Con frecuencia hay
signos respiratorios
como jadeo y taquipnea. Ello es debido
tanto al aumento de grasa en el tórax, que reduce la capacidad pulmonar, como por la
debilidad de la musculatura respiratoria y el catabolismo muscular. Además, el
incremento de la grasa intraabdominal y la hepatomegalia presionan el diafragma
acrecentando el esfuerzo respiratorio.
En algunos casos, además, pueden existir calcificaciones intersticiales
pulmonares, tromboembolismo pulmonar (crónico o agudo) y/o enfermedad intersticial
pulmonar, colapso traqueal o insuficiencia cardíaca que agravan esta sintomatología.
El exceso de cortisol induce
atrofia testicular en machos y anestro en las
hembras. Los machos generalmente presentan hipoplasia testicular bilateral, con unas
gónadas suaves y esponjosas, mientras que las hembras muestran anestro permanente.
(Reijnberk y Kooistra 2010)
En una pequeña proporción de perros con HAC se evidencian
alteraciones
neurológicas.
Algunos de ellos muestran miopatías, destacando entre ellas la
pseudomiopatía, caracterizada por contracciones musculares persistentes tras el cese del
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esfuerzo voluntario. Los hallazgos histológicos se caracterizan por una miopatía no
inflamatoria degenerativa. (Feldman y Nelson 2015)
Por otro lado los macroadenomas pueden llegar a comprimir regiones
supraselares, invaginar el tallo hipofisario o dilatar el receso infundibular y presionar el
tercer ventrículo. En estas situaciones, además del cuadro clínico clásico, aparece una
sintomatología neurológica central. Los síntomas neurológicos están presentes en solo
un 25% de los casos asociados a tumores mayores de 4-13 mm en su eje vertical, lo que
se corresponde con aproximadamente el 60% de los macroadenomas. (Feldman y Nelson
2015)
La mayoría de los síntomas asociados con el efecto masa causado por el tumor
son más obvios para los dueños, reconociendo en las primeras fases que el animal está
lento de reflejos o embotado, apático e incluso inapetente. Estos signos progresan a
anorexia, cambios de comportamiento, pierden el interés por las actividades diarias
normales y presentan una respuesta lenta a los estímulos, acompañados de episodios de
desorientación. Otros casos más graves muestran obnubilación (figura 9), estupor,
ataxia, paresia e inquietud, moviéndose sin parar y sin propósito o rumbo alguno.
(Feldman y Nelson 2015)
En casos más avanzados pueden llegar a desarrollar ceguera, “pressing” (oprimen
la cabeza contra la pared), movimientos en círculos y en raras ocasiones se observa
nistagmo, convulsiones y coma. Aunque es poco común, pueden presentar signos
compatibles con lesión de algún par craneal, como anisocoria y estrabismo. Menos del
10% de los perros desarrollan ceguera aguda o muestran un síndrome de degeneración
retiniana repentina, que ocasiona ceguera aguda y permanente, aunque su asociación
con el HAC no se ha demostrado. En casos extremos, debido a la presión sobre el
hipotálamo, pueden llegar a existir alteraciones relacionadas con disfunción del sistema
autónomo, como adipsia, incapacidad para regular la temperatura corporal, frecuencia
cardíaca errática, pudiendo incluso afectar al sistema RAS impidiendo que se mantengan
despiertos (Feldman y Nelson 2015).
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Figura 9. Falta de reactividad y obnubilación.
Frecuentes
Menos Frecuentes
Raros
Polidipsia
Poliuria
Polifagia
Jadeo
Distensión abdominal
Alopecia endocrina
Hepatomegalia
Debilidad muscular
Hipertensión arterial
Letargia
Hiperpigmentación
Comedones
Piel fina
Escaso crecimiento del pelo
Pérdidas de orina
Resistencia a la insulina en
diabetes mellitus
Tromboembolismo
Ruptura ligamentaria
Parálisis del nervio facial
Pseudomiotonía
Atrofia testicular
Anestro permanente
Tabla 2. Resumen de las manifestaciones clínicas del hiperadrenocorticismo canino (del consenso de
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Otros procesos asociados, o considerados como complicaciones del HAC, además
de la sintomatología neurológica, incluyen la hipertensión, la pielonefritis, la insuficiencia
cardíaca congestiva, la pancreatitis, la diabetes mellitus, siendo la más grave de ellas el
tromboembolismo pulmonar. (Feldman y Nelson 2015).
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Radiocirugía hipofisaria con gamma knife en perros con hiperadrenocorticismo hipofisario
(página 49-56)