Nivel teórico Paradigma
Enfoque teórico “Marco de referencia
teórico conceptual” Objetivo en la acción Da cuenta de la
representación de intervención que tiene el
profesional.
Da cuenta del problema o fenómeno de interés para
intervenir
Alcance teórico Meta teorías Micro teorías o de alcance medio
Función en la acción Esquemas referenciales que explican la configuración de la realidad, proporcionando modos de percibir los problemas y soluciones. Permite que el profesional comprenda y establezca la relación con la población (Kuhn 2000 citado por Moran 2003).
Sistema de proposiciones y percepciones a través de los cuales se configuran los hechos y fenómenos de la acción, es una aprehensión de la realidad por la vía del
pensamiento y está
mediatizada por las
experiencias y vivencias individuales y colectivas de los sujetos (Vélez, 2003)
Reconociendo conceptualmente la diferencia de los dos niveles teóricos, es importante analizar la manera en que los profesionales en formación están utilizando estos, pues como se ha dicho anteriormente, lo que nos convoca en este capítulo son los supuestos teóricos y metodológicos.
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6.2 - El papel de la teoría en la acción de los estudiantes de Trabajo Social Norte Vallecaucana
Tal y como se han mencionado con anterioridad, uno de los análisis que nos interesa de los procesos de intervención Norte Vallecaucanos, son las teorías que sustentaron el accionar de las mismas, aclarando que estas teorías hacen parte del segundo nivel teórico que se propuso para analizar los procesos de los estudiantes.
Así pues, el Trabajo Social, es una profesión que sustenta su quehacer en una teoría, pero paradójicamente hay una característica que identifica a la profesión y sobre la cual muchos autores han reflexionado: la falta de una teoría propia que sustente la intervención como campo profesional, es decir, una teoría que aporte un cuerpo de conocimiento para conformar un saber especializado y oriente el ejercicio profesional (García, 1998). Por lo anterior, los profesionales en Trabajo Social se ven obligados a acudir a bases teóricas propias de otras disciplinas de las ciencias sociales como la Sociología, la Psicología, la Antropología, entre otras, esto se debe a la diversidad de los objetos de intervención que construye el profesional.
A partir de lo dicho anteriormente, muchos autores se han cuestionado la “validez práctica” del conocimiento construido por los Trabajadores Sociales como la denomina Sheppard (1995) citado Viscarret (2007), ya que cuestiona las investigaciones que los profesionales de Trabajo Social realizan, pues aunque son válidas porque es conocimiento teórico, no tienen en cuenta una apuesta a la práctica como quehacer propio y propósito del Trabajo Social. Esta dificultad, ha generado un reduccionismo práctico de la profesión ―los
Trabajadores Sociales <<hacen>>, mientras que los científicos sociales <<reflejan>>, los Trabajadores Sociales quieren << cambiar el mundo>>, <<transformar la realidad>>, mientras que los científicos sociales quieren <<entender>> el mundo <<entender la realidad>>; los Trabajadores sociales están implicados en el mundo, mientras que los científicos sociales se extraen del mundo; los Trabajadores Sociales quieren soluciones prácticas para ayudar a resolver los problemas humanos, los científicos sociales quieren encajar todas las piezas que resuelvan el puzzle humano‖ (Garvin y Tropman, citado por Viscarret 2007:16).
101 Frente a lo anterior, el Trabajo Social como profesión no cuenta con un objeto especifico de intervención como lo pueden tener otras profesiones; la Psicología tiene como objeto de estudio y análisis a la psiquis, la Sociología tiene los hechos sociales y la Antropología estudia los aspectos y la diversidad cultural. Por esta razón, el Trabajo Social se ve enfrentado a intervenir múltiples objetos, pues el profesional construye el objeto de intervención en cada caso específico donde desarrolla la acción. Esta idea es sustentada por Viscarret (2007) en su texto “Modelos y métodos de intervención en Trabajo Social” al plantear que los científicos puede comprobar sus teorías en un laboratorio, mientras que los Trabajadores Sociales no trabajan bajo condiciones que se puedan controlar, ya que por el contrario su práctica profesional se desarrolla en un medio de “caos”.
En este sentido, el Trabajo Social como profesión, no le apuesta a la construcción una sola teoría que explique los fenómenos que interviene, por el contrario, su intención debe estar enmarcada en la construcción de meta-reflexiones sobre los procesos de intervención y por ello, la intervención en lo social siempre estará sustentada por teorías propias de otras disciplinas y profesiones para explicar los fenómenos y hechos que atiende; explicando así, la creatividad de los estudiantes al momento de exponer sus objetos de intervención, pues no toman una teoría pura, sino que construyen sus marcos teóricos – conceptuales utilizando varias autores y del mismo modo varias enfoques teóricos.
De acuerdo con lo anterior, Montaño (2007) plantea aspectos importantes para entender la relación teoría – práctica en Trabajo Social, pues para pensar en una teoría práctica superadora de la racionalidad positivista es necesario romper con cualquier perspectiva parcializadora de esta, es decir, que se debe dejar de ver la realidad como esferas separas y autónomas unas de otras, teniendo de esta forma una visión recortada y limitada de la realidad. Así pues, Montaño expresa de forma metafórica que no debe existir divorcio ni matrimonio entre la teoría y la práctica, por lo contrario debe ser una relación “libre, poligámica, infiel”, ya que puede producirse conocimiento que no tenga un resultado o una aplicabilidad inmediata de la realidad. Por tanto, la teoría sirve para ampliar el horizonte de comprensión y si bien la intervención se queda en los espacios micro, no puede ser ingenua,
102 no puede dejar de lado una lectura más amplia donde se vean las relaciones de poder y el conflicto, donde los actores que participan del proceso se encuentran inmersos.
Los procesos de intervención guardan una coherencia al momento de su estructuración, pues por lo general se inicia con la identificación de situaciones problemas, necesidades, recursos de todo orden, posibles soluciones, etc. Esta identificación se convierte en un ejercicio fundamental para la configuración del objeto de intervención que de acuerdo con los planteamientos de Estrada (2010), en este punto se deben precisar la problemática real y concreta que demanda ser atendida. El objeto de intervención debe ser asumido en una doble condición: cómo unidad de análisis y como referente práctico para la acción social en un determinado contexto; en términos generales el objeto de intervención es una construcción del pensamiento, en la medida en que se le asuma como objeto de conocimiento, a fin de dar cuenta de él desde la teoría y, que permite comprender la relación sujeto- necesidad local (Betancourt, 2012); el objeto de intervención es construido por tres (3) elementos: -el objeto empírico, el objeto pensado y el objeto actuado (ver grafica N°1).
Gráfica N° 2- Objeto de intervención27.
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103 El objeto de intervención, es el problema social apreciado por los sujetos como inaceptable porque amenaza su condición humana, al no ser satisfechas sus necesidades y no poder superar esta situación. Por tanto, el objeto de intervención lo constituye la realidad social, los comportamientos y las relaciones sociales (Cifuentes y otros, 2001). Para la construcción del objeto se requiere el análisis de los problemas planteados por los sujetos en tres niveles; el primer nivel –Objeto empírico- está compuesto por la identificación de fenómenos reales y concretos desde la perspectiva de los sujetos que demandan ser atendidos, el segundo nivel -Objeto pensado- es la interpretación que el profesional hace del Objeto empírico buscando la conexión entre los problemas, para la construcción de una problemática que abarque sino todos la mayoría de los problemas planteados por los sujetos y el por último -Objeto Actuado- es el análisis que el profesional hace para buscar cómo afrontar el objeto pensado, este a su vez configura el objetivo general que guían los procesos de intervención (ver gráfica N° 2).
GRÁFICA N° 3 - EJEMPLO DE CONSTRUCCIÓN DEL OBJETO DE