“El líder, que pasando por encima de los intereses personales pone en primer lugar el crecimiento de las personas, tiene algo que transmitir y encarna de la mejor manera posible, la cultura organizacional” (Sedano & López, 2001, p. 194); un lider al hacerse cargo de una organización, no puede desconocer que tiene bajo su dirección lo más importante el recurso humano, que necesita estar comprometido con los intereses de las personas y de la organización sobre los personales en pro de alcanzar las metas que se ha propuesto; siempre esta pensando en formar a sus colaboradores, en darle un toque humanista a su organización y compromete a sus subalternos en la construcción de unos ideales de vida y los invita a ser visionarios en su proyecto de vida.
Las cualidades propias de un directivo deben ser cultivadas en bienestar del clima organizacional, que sirva de direccionamiento para la iniciativa de sus miembros, para la mejora de su autonomía y para el crecimiento personal.
Tres cualidades se pueden rescatar o se esperan que un directivo fomente en un centro escolar:
“1. Ha de ser extremadamente cuidadoso, celoso de la libertad personal.
2. No ha de tener miedo ante lo novedosos que conlleva a la autonomía por su carácter de apertura.
3. El Directivo ha de saber dialogar” (Sedano & López, 2001, p. 40)
En la primera cualidad, en la medida en la que se crece la libertad se ve aumentada, pues al enriquecerse la intimidad, uno se hace más persona “en educación el punto de vista no puede ser otro que el perfeccionamiento humano, lo que supone entender a la libertad como susceptible de crecimiento” (Altarejos, 1999b, p. 9)
La libertad es efectivamente una capacidad de autodeterminación. No es indeterminación, sino que es la ausencia o el estar por encima de determinaciones externas; pero solo se puede llegar a estar por encima de las determinaciones si efectivamente hay algo inconmovible en la conducta y ese carácter inconmovible tiene que dárselo la conducta a sí misma, la libertad es esa misma autodeterminación. (Polo, 1996, p. 120)
Para entender el segundo punto, es importante definir el término novedad, cada persona es un mundo con una intimidad que le hace irrepetible, “esa intimidad distinta en cada uno, no se da al margen de cada persona. Por eso cada persona es lo estrictamente novedoso” (Sedano & López, 2001, p. 41). Pero ahora viene el otro dilema, ¿cómo no tenerle miedo a eso a lo que uno no conoce?, la solución parece clara: la confianza, según Alfredo Rodríguez confiar “es convertir en medios el mayor número posible de fines, porque de esta manera nos abrimos a fines más altos y aumentamos la capacidad de fines” (Sedano & López, 2001, p. 41).
La confianza que se necesita es sobre la razón humana (las personas) y no sobre la razón pura capaz de instrumentalizar los medios para el logro de los fines propuestos; esto se debe a que la razón humana está afectada por las circunstancias propias de la sensibilidad, familiares, de tradición, de formación, biográficas, etc. Teniendo esta confianza se logra fomentar la autonomía personal, pues el “el hombre circunspecto no es el apocado sino el que descubre oportunidades y alternativas” (Sedano & López, 2001, para. 63).
En la tercer cualidad la persona, en la medida en que coexiste, existe en comunidad porque su propio dinamismo, permanente apertura de la intimidad, reune congrega. De suerte que “no hay ser humano sin los demás; el lenguaje, los pensamientos y sentimientos sólo se desarrollan en la comunicación; la riqueza de la realidad solo se desvela mediante el lenguaje que nos une con los demás” (Spaemann, 1998, p. 60).
“La persona abre un ámbito en torno a él, en él que activamente se integra. El diálogo abre fecundos caminos de crecimiento personal y de algún modo engloba las cualidades: ser extremadamente de la libertad personal y no tener miedo a lo novedoso”
(Sedano & López, 2001, p. 192) . La eficacia del diálogo nos la proporciona y asegura la confianza, un diálogo abierto, sincero, establece una relación recíproca y genera las condiciones para el crecimiento personal.
De igual forma, en un gobierno colegial el directivo dentro de la organización debe reunir las siguientes características:
1. Competencia: el líder competente es aquel que tiene capacidad de coordinar y organizar eficazmente sus equipos de trabajo, propiciando un adecuado ambiente de trabajo, orientando y dirigiendo a los demás para motivarlos e inducirlos a que se llegue a las metas y objetivos planteados. Así mismo trasciende y da ejemplo a través de su cumplimiento, ética y compromiso. 2. Compromiso: el compromiso se relaciona con: libertad, reciprocidad,
coherencia y emoción; el líder que genera compromiso sabe que su opinión y la de los demás cuenta, el colaborador aporta valor y sabe lo que la empresa pide de él y lo que será de él en un futuro. En el desarrollo de esta competencia una de las habilidades más importantes para el desarrollo del compromiso es la comunicación y la voluntad (una persona se compromete si quiere hacerlo).
3. Responsabilidad: una de las características relevantes de una persona líder, es su capacidad para asumir responsabilidades. La responsabilidad que ha de asumir una persona líder es la de mostrar a su equipo que la búsqueda de soluciones es una tarea colectiva, no individual, sin embargo, con demasiada frecuencia nos encontramos con personas que parecen identificar su labor de liderazgo con la de alguien que siempre ha de saber lo que hay que hacer. (Sacanell, 2012)
4. Dedicación: es el esfuerzo de hacer. Compromiso incondicional en el cumplimiento de las metas, la persona dedicada aprovecha el tiempo, trabaja con orden y termina las tareas iniciadas. Este valor significa trabajar con amor, es decir con esmero, poniendo intensidad para hacerlo de la mejor manera posible. (Navarro-Ribera, 2003)