Elena Pérez
Nelly E. M. Rueda
Entre los múltiples usos de la retórica, la conceptualización de los conflictos sociales es uno
de los más habituales. El discurso de la prensa y de la vida cotidiana dan cuenta de estas
conceptualizaciones. En este trabajo, analizaremos de qué manera el discurso periodístico
construyó la imagen del conflicto entre el Gobierno Nacional y el sector agropecuario que
se erigió en el centro de la escena política de la República Argentina desde marzo hasta
julio de 2008.
Among the many uses of rethoric, the conceptualization of social conflicts is one of the
most frequent applications. Media discourse and everyday life realize these
conceptualizations. In this work, we will analyse how media discourse construed the image
of conflict between the National Government and the agricultural sector, which became the
Introducción
El abordaje teórico desde el cual realizamos la interpretación de los artículos periodísticos
parte del concepto de “orden metafórico” de las culturas, considerado éste como un “orden
cognitivo-ideológico que permite entender modos de comprensión de la realidad, tanto en
el lenguaje y las prácticas de la vida cotidiana, como en la literatura y los medios de
comunicación” (Barei, Pérez, 2006: 10). En este sentido, el orden metafórico es un
principio estructurador del pensamiento, que organiza nuestra manera de conocer el mundo,
que permite desplegar las múltiples posibilidades del lenguaje. Se caracteriza como un
orden cognitivo respecto del plano individual o personal en cuanto rige los procesos
mentales que nos permiten comprender el mundo de variadas maneras, y se considera un
orden ideológico en el plano social ya que está vinculado a modos de funcionamiento del
poder que intenta hacernos ver el mundo desde determinadas perspectivas (Barei, Pérez,
2006: 30).
En coherencia con estos conceptos, acordamos con Charaudeau y Maingueneau (2005: 386-
387) en que la metáfora puede cumplir tres funciones discursivas: estética, cognitiva y
persuasiva y nos enfocaremos especialmente en las dos últimas. Nos interesa la función
cognitiva ya que este tropo posee un potente rendimiento heurístico porque permite
entender y experimentar una cosa en términos de otra (Lakoff y Johnson, 1998: 41) y
también la función persuasiva en cuanto la metáfora es una estrategia fundamental para
imponer opiniones sin necesidad de fundamentarlas.
En este trabajo, también consideramos relevante trabajar la metáfora desde la perspectiva
bilingüe que traduce los mensajes externos al lenguaje interno de la semiosfera y a la
inversa” cuya función “se reduce a limitar la penetración de lo externo en lo interno, a
filtrarlo y elaborarlo adaptativamente”. Esto significa que la función de toda frontera
consiste en filtrar los mensajes externos y traducirlos al lenguaje propio. Desde esta
perspectiva, la metáfora tiene la propiedad de “traducir” de la esfera de lo cotidiano a lo
artístico y viceversa. Además, facilita la interrelación entre el arte, otros textos de la cultura
–en este estudio, los de los medios de comunicación- y la vida (Barei, Pérez, 2006: 23). En
los casos que analizaremos en los artículos de opinión, metáforas de la vida cotidiana como
“palazo”, “borró”, “puente”, “vereda”, “fractura” o “grieta”, son utilizadas en el discurso
periodístico para activar en el lector numerosos dominios conocidos que le permiten
interpretar con menor esfuerzo cognitivo una red compleja de sucesos que construyen un
conflicto económico, social y político. Al mismo tiempo, son un potente recurso
argumentativo ya que provocan la realización de inferencias que orientan la opinión del
lector hacia las valoraciones que plantea el periodista.
Es pertinente destacar que, en el presente desarrollo, utilizaremos el concepto de frontera –
en cuanto categoría semiótica- desde dos perspectivas: la metáfora como frontera en cuanto
“traduce” el acontecer discursivo del ámbito político y mediático al discurso cotidiano y
las fronteras a las que se hace referencia a través de las metáforas en el discurso
periodístico, las que se construyen para delimitar espacios culturales particulares: “La
frontera general de la semiosfera se intersecta con las fronteras de los espacios culturales
particulares” (Lotman, 1996: 26).
A partir del conflicto que surgió por la decisión del Gobierno de aplicar retenciones al
ellos en el que se encontraban identificados todos los actores sociales que defendían los
intereses de los productores agropecuarios y, el otro, en el que se incluían quienes
respaldaban la decisión del Gobierno. Podemos considerar que, entre ambas esferas socio-
culturales, había una frontera. Si bien esa frontera potencialmente podría haberse
construido como un espacio de diálogo, de intercambio y dinamismo creativo (Lotman,
1996), en la que la construcción de “puentes” acercara posiciones aparentemente
irreconciliables; por el contrario, esa frontera condujo al surgimiento de más fronteras que
cerraban los espacios y condicionaban a los actores sociales para que definieran su
pertenencia a una u otra esfera de posicionamiento respecto del conflicto.
En este sentido, nos parece relevante destacar las precisiones que Lotman (1996: 28) realiza
al hablar del mecanismo inmanente de la frontera que une dos esferas de la semiosis:
… desde la posición de la autoconciencia semiótica (la autodescripción en un metanivel) de
la semiosfera dada, (la frontera) las separa. Tomar conciencia de sí mismo en el sentido
semiótico-cultural, significa tomar conciencia de la propia especificidad, de la propia
contraposición a otras esferas. Esto hace acentuar el carácter absoluto de la línea con que la
esfera dada está contoneada. En diferentes momentos históricos del desarrollo de la
semiosfera, uno u otro aspecto de las funciones de la frontera puede dominar amortiguando
o aplastando enteramente al otro.
Es decir, la frontera une y separa. Esta última función, la que dibuja con firmeza la línea
divisoria entre espacios socio-culturales en un momento dado, en una situación histórica
concreta, es la que predominó en el desarrollo del conflicto al que haremos referencia en
Para ello, hemos seleccionado tres pares de oposiciones que emergieron con notable
intensidad en el desarrollo del conflicto mencionado, a partir de metáforas que circularon
en la prensa de Córdoba: la confrontación del Gobierno Nacional con el sector
agropecuario, con algunos gobiernos provinciales y con un sector del partido peronista.
Gobierno Nacional - sector agropecuario
En el artículo de opinión de Sergio Suppo titulado “Argentinidad a los palazos”, (La Voz
del Interior, 15/06/08 -15- A) cuyo tema central se focaliza en la represión que realizó el
Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner sobre un grupo de ruralistas en Gualeguaychú
(un punto de referencia importante para quienes llevaban a cabo las protestas), el periodista
hace referencia al recrudecimiento del conflicto y destaca tanto la intransigencia del
Gobierno como la irracionalidad de quienes protestan con la metodología del corte de rutas
utilizando el adjetivo “salvaje” para construir una metáfora que hace referencia a uno de los
polos del conflicto.
“El país del gobierno intransigente y de los piquetes salvajes no encontró a los cordobeses
mirando para otro lado”. Por un lado, la intransigencia, por otro, el “salvajismo” se
presentaban como dos actitudes enfrentadas en una confrontación en la que no se
avizoraban alternativas de solución. Esta adjetivación metaforizada estaría sustentada en la
metáfora conceptual LAS PERSONAS SON ANIMALES .
El periodista alude a la detención del líder de la protesta agraria Alfredo De Ángelis en un
momento en que parecía aproximarse una posible solución al conflicto que el país venía
“La respuesta fue inversa: el inmediato reventón de la patria gringa repuso las peores horas
del conflicto”. El sustantivo “reventón”, que metaforiza la acción realizada por los actores
sociales que estaban enfrentados al Gobierno, puede activar las siguientes implicaturas: el
sector social aludido produjo una acción explosiva, se agigantó la distancia entre los
partícipes de la disputa.