Puede ocurrir que la persona presenta resistencia al estado hipnótico cuando tiene una idea equivocada de lo que es la hipnosis. También, cuando no quiere decir algo que oculta o que no quiere enfrentar. Si el individuo está presentando resistencia al trance hipnótico y responde que no está viendo nada, le puedes decir: A mí me sucede lo mismo cuando
cierro los ojos… tampoco veo nada, pero puedo pensar y sentir…
Desde que naciste, estás pensando… ¿Alguna vez has visto un pensa- miento?... Llevas muchos años respirando y siempre has tenido el aire frente
a tu nariz y tus ojos… ¿Alguna vez has visto el aire?... Muchas veces has escuchado música… ¿Alguna vez has visto una canción?... Muchas veces has sentido frío… ¿Alguna vez lo has visto? Como te puedes dar cuenta, hay mu- chas cosas que existen, aunque no las veamos ni podamos tocar. Igual sucede con los espíritus… Tampoco los podemos ver.
No vas a ver nada… Voy a contar de uno a cinco y simplemente me dices lo que piensas cuando yo toque tu frente: ¡Uno!... ¡Dos!... ¡Tres!... ¡Cuatro!... ¡Cinco! (en este momento tocas su frente).
Si dice que tiene la mente en blanco, que no está pensando, o algo por el estilo, dile algo así: Vas muy bien, has logrado sacar de tu mente
todo pensamiento perturbador. Eso indica que ahora tu relajación es cada vez más profunda... Ahora, a medida que vas más profundo, dime lo que tú haces normalmente a partir del momento en que te levantas... En este
momento lo “empujas”, diciendo: Me levanto... (Espera un poco a que él siga hablando).
Ahora quiero que pienses en algo que te haya afectado, un momento en el que te hayas sentido mal por algo, con alguien o contigo… Voy a contar de uno a cinco y me lo dices… ¡Uno!... ¡Dos!... ¡Tres!... ¡Cuatro!... ¡Cinco!
Si con el procedimiento anterior no comienza a hablar, entonces da buen resultado llevarlo a imaginar que no es él. Que es alguien que co- noce desde su niñez sus fortalezas y falencias, y que sabe lo que le afecta:
Ahora quiero que imagines que tú no eres Zutano(a). Imagina que lo conoces desde niño(a)… Dime qué cosa lo afecta… Qué lo hace sentir mal, triste o enojado…
Cuando le digas al paciente que tú sabes que él no está hipnotizado, que simplemente estás haciendo una experiencia psicológica de respi-
ración, pensamientos y sentimientos, que sólo le pides que deje que
a su mente llegue cualquier sensación o recuerdo, tal como algo de su niñez, lo más probable es que comience a narrar alguna vivencia. Si tarda más de unos 10 segundos en comenzar a hablar, puedes “empujarlo” un poco:
—Eso que estás recordando o imaginando está bien. No lo analices.
Si responde que está oscuro, procura explorar todas las alternativas:
donde estás, ¿puedes moverte?... Observa si hay alguna luz... Toca las paredes y percibe si son de madera, piedra o ladrillo... Toca tu vestido y dime si es de hombre o de mujer... Percibe si llevas algún tipo de zapatos o sandalias, o si estás descalzo... Averigua si el piso está húmedo o seco.
Lo que el paciente diga, procura utilizarlo para hacer la pregunta siguiente. Ello hace más nítida la visualización y le permite percibir más detalles. Por ejemplo, si dice tener zapatos, pregúntale cómo son. Luego le puedes preguntar hasta dónde le llega el pantalón, y así sucesivamente. Cuando haya dicho unas cuantas cosas, le puedes sugerir lo siguiente:
Ahora retrocede un poco en ese período de tu vida, hasta que encuentres a al- guien o entiendas porqué fuiste allí. Si dice no ver nada, sugiérele entonces
que se adelante, para ver si logró salir de ese sitio.
Cuando no visualiza nada, o se queda patinando en una vivencia sin salida, dile algo como lo siguiente: Ubícate mentalmente en un jardín con
bancas para descansar y senderos para caminar. Cada sendero conduce a un momento diferente de tu vida actual o de una vida anterior. Ahora deja que tu mente elija el sendero de una vida en la que hayas sido feliz, y ubícate allí... Encuentra el origen de...
Si dice estar en un lugar oscuro, o no ver nada, puedes tomar su mano y decirle más o menos lo siguiente: Ahora voy a darte un poco de mi
energía de paz y de amor por medio de mi mano, para iluminar tu mente y el lugar en el que te encuentras. Cuando cuente hasta tres, podrás ver todo más claramente... ¡Uno! Estoy comenzando a enviar energía... ¡Dos! Siente cómo va fl uyendo poco a poco por tu cuerpo y tu mente... ¡Tres! Ahora puedes ver o sentir todo más claramente.
Cuando la persona está narrando el fi nal de una vida, y dice haberse suicidado, o que murió con mucho rencor contra alguien, lo más proba- ble es que no vea ninguna luz. Puede decir que todo está oscuro. En este caso se le puede decir: ¿Estarías dispuesto a perdonarte por haber tomado
esa decisión de atentar contra tu cuerpo? ¿Quieres perdonar a esa persona que dices odiar? Si la respuesta es afi rmativa, le dices algo así: Ahora saca de tu corazón el resentimiento y siente como todo tu ser se llena de amor. Cuando hayas terminado de hacerlo me lo dices —Para reforzar la idea, puedes pa-
Si el paciente llega a un punto en el que no responde nada, como si no quisiera decir lo que piensa, ensaya lo siguiente: Imagina que no
eres tú... Imagina que eres otra persona que conoce a Marta (asumiendo que
ése es su nombre).
Tú que la conoces, ¿qué le aconsejarías? Dime por qué ella es así... Dime que la pone triste. Al hablar en tercera persona se le facilitan las cosas.
También se le puede decir: Ahora voy a contar de 1 a 3. Al llegar a 3
abrirás los ojos, pero cuando yo diga ¡Duerme!, irás inmediatamente a un estado muy profundo... ¡Uno!... ¡Dos!... Tres... ¡Abre los ojos!
Luego de dialogar un poco con el paciente, buscando la causa de su bloqueo, le dices que lo vas a volver a relajar, y procedes a hipnotizarlo por la vía rápida: ¡Mírame a los ojos!... ¡Duerme!... Profundo... Más pro-
fundo. A partir de este momento procedes como al comienzo: Ahora voy a contar de uno a tres. Al llegar a tres, encuentra el origen de la depresión.