A la provincia de Jaén además de reconocérsele como propios los cantes camperos de siembra, siega y trilla, los fandangos de la sierra de Cazorla, la toná chica y otros estilos flamencos, como a Murcia y Almería, se la considera una de las tres principales provincias mineras, cantaoras de tarantas.
Sin lugar a dudas es ésta la modalidad de taranta que mayores facultades exige de los cantaores para su interpretación. Su molde tal vez se forjó en la época más dura de la minería andaluza y por ello están tan presentes los lamentos mineros en todos los tercios de su cante.
Aunque de la misma familia, la “taranta de Jaén” es de tercios valientes y profundos, con giros melódicos distintos a los de otras regiones y exige un quejido hacia dentro de dolor profundo antes de iniciar su copla. “Ah…ay, con el alma siempre en pena, que triste vive el minerico ¡mare!, con el alma siempre en pena. Sudando gotas de sangre, va tirando su barrena, en las minas de Linares”.
Cante propio de las comarcas mineras de la provincia andaluza a las que representa. También la metáfora tiene su espacio poético en el cante flamenco. Un claro ejemplo es la letra de la taranta de Jaén, donde el minero, desesperado y necesitado de expresar su dolor cantando a su madre, asocia la negrura de su estado de ánimo al color del carbón, que precisamente en la mina de plomo donde trabaja es prácticamente inexistente.
FANDANGO 161
Dice un minero a su “mare” “taranta de Jaén”
Dice un minero a su mare: no le preguntes al sol,
que sólo la luna sabe, lo negro que es el carbón
de las minas de Linares.
11. Taranta de Felipe Lara
La familia de la “taranta” es muy rica tanto en su poética como en su variedad melódica. Ya en los cantes que con el nombre de taranta conocemos y que son representativos de una población o determinada provincia: Almería, Jaén, La Unión (Murcia), etc., muestra bien diferenciadas fisonomías entre si. Pero si abundamos en la gama de estilos que con la misma métrica literaria del “fandango” su tronco común, son acompañados con el mismo toque o tonalidad, descubriremos que estamos ante uno de los más valiosos e interesantes palos del flamenco.
La taranta de Felipe Lara viene a ser como ese pequeño grano, que si bien deja mucho espacio libre en el granero para que otros lo sigan llenando, aporta a esta gran familia flamenca la impronta personal de un cultivador apasionado defensor del cante. (ver FIG. 42)
Tu, minerico que empiezas “taranta de F. Lara” Tú, minerico que empiezas,
A picar en el carbón; ser valiente es un error, vales más por la cabeza que por tu fuerza y valor.
12. Piconera extremeña
“¡Están los hornos piconeros extremeños, que echan humo por la boca! Arde en su interior la
noble encina, que resignada se deja quemar porque sabe que antes de convertirse en ceniza aún le
queda el último suspiro para ser útil como carbón. No cesa el ir y venir de los castúos
trabajadores trasportando sus cargas de leña para mantener activos los hornos. De pronto se oye
un cante por piconera en la voz de uno que se arranca y canta, halla réplica en otro que empieza a
templar la garganta, porque el corazón lo pide como una evasión del alma”.
En el encinar, con afiladas hachas y la fuerza de sus brazos, cortan viejas encinas los piconeros de Extremadura. Allí donde cae el acero se abren los troncos en canal y el ramaje se desprende como la manteca, con
el constante e inagotable batir en una larga y dura jornada de trabajo. Cuando los montones de leña acumulada dan lo suficiente para completar las cargas que han de transportar sus borricos, convertidos en arrieros bajan cantando por fandangos los piconeros, mientras serpentean el monte hasta llegar a los hornos donde la materia que llevan con sus cuidados, esfuerzo y conocimiento, se convertirá en carbón y picón de encina. Nadie como los piconeros ama tanto y estima el valor de este excelente árbol milenario que enriquece el subsuelo de Extremadura. Estos “castúos” extremeños, prisioneros del monte como las encinas, queman los sueños y días de su existencia en la misma hoguera. Sólo el cante de piconeras extremeñas mitiga en parte la cruda realidad de su negro destino. Cante propio de los trabajadores extremeños que hacen carbón y picón de encina.
No hay espacio para los sueños, dicen las letras de las piconeras extremeñas. El símil minero-piconero no sólo tiene base en el color negro que tizna los cuerpos y rostros de ambos grupos humanos de trabajadores. También su negro e incierto destino les acerca, porque mientras unos ahogan sus pulmones con el incesante humo de las hogueras, a los otros les quiebra el pecho el grisú.
De mina sin galería “piconera extremeña de F.Lara”
De mina sin galería Es el minero extremeño, que empieza desde pequeño;
a quemar día tras día, en una hoguera sus sueños.
13. Taranta asturiana
En el siglo XX, la explotación minera asturiana atrajo a muchos trabajadores de las regiones del sur. Su largo y en muchos casos definitivo asentamiento, favoreció de manera especial su integración, propiciando el que de estos emigrantes surgieran en posteriores generaciones, nuevos valores del cante con acento asturiano.
La “taranta asturiana de Felipe Lara” quiere ser un sentido recuerdo de esa cuenca minera del río Nalón, en la que tantas vicisitudes pasaron los mineros y sus familias que allí trabajaron y vivieron.
¡Ay!, Asturias la minera “taranta asturiana de F.Lara”
FANDANGO 163
¡ay!, Asturias la minera es tu veta de carbón que a pocos, riqueza diera y a muchos, pena y dolor.
14. Taranta berciana
Con capital en Ponferrada la región leonesa del Bierzo, tal vez sea una de las más ricas de España. Conviven en esas fértiles tierras: excelentes viñedos, exquisitos frutales y las más variadas y ricas hortalizas, bañadas por las más finas aguas de los afluentes y del río Sil.
A las riquezas enumeradas hay que añadir la mayor, cual es su rica minería de carbón, considerada como la más rica y de más alta calidad de España y una de las primeras de Europa.
No extrañe pues al viajero curioso, si al darse una vuelta por el Bierzo, se encuentra con extremeños y andaluces, en cualquiera de las poblaciones: Villablino, Bembibre, Ponferrada, etc., ya que el destino de muchos trabajadores del sur estuvo en las regiones del norte, por falta de oportunidades en su tierra.
Felipe Lara que con frecuencia realizó actuaciones artísticas en la región del Bierzo, pudo comprobar como los cantes flamencos eran bien recibidos, tanto por los trabajadores emigrantes como por los propios bercianos. En más de una ocasión escuchó cantes mineros y otros estilos en voz de aficionados, con buen conocimiento de causa. Por todas esas vivencias y recuerdos Felipe Lara le quiere dedicar al Bierzo esta “taranta berciana”:
Minería de León “taranta berciana” Lo que más me maravilla
de las minas de León; es su gente tan sencilla que sabe cantar tarantas
al extraer el carbón.
Modismos
Es en el siglo XIX cuando se forjan los cantes denominamos “modismos hispanoamericanos” o “cantes de ida y vuelta”. Son el resultado de la conjunción de sustratos melódicos y rítmicos de las músicas traídas de América adaptadas a la idiosincrasia y al espíritu flamenco, y son sobre todo dos zonas geográficas las que nutren este grupo musical.
Por un lado está el Caribe y su radio de influencia en países como Colombia y Cuba, de donde salen los cantes llamados colombiana, habanera y guajira. Por otra parte, encontramos la zona del Río de la Plata, y fundamentalmente Buenos Aires, como el centro neurálgico del origen de cantes como la vidalita o la milonga.
Los modismos hispanoamericanos nacen como consecuencia de la fusión de estilos autóctonos de los pueblos de América Central y del Sur, el aporte de las músicas de los nativos africanos llevados por los españoles a aquel continente y los de origen ibérico que nuestros emigrantes aportaron.