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3.2 Confianza y continuidad del vínculo conyugal en la transnacionalidad

3.2.2 Principales aspectos que evidencian confianza y vinculan a las parejas transnacionales

3.2.2.1 El cuidado de los hijos

Como ya se ha mencionado, tradicionalmente la responsabilidad y la acción de cuidar ha sido asignada de forma natural a las mujeres, debido a que en el devenir de la historia han realizado funciones reproductivas de la maternidad; en la cual se han encargado del cuidado de la prole creando, en la mayoría de los casos, relaciones afectivas y cariñosas con los seres cuidados por ellas. La forma como se ejerce el cuidado se encuentra inscrita en las culturas y por ende en las familias, quienes han sido las encargadas de transferir las pautas de cuidado de generación en generación. Según Micolta y Escobar (2010), la acción de cuidar implica un estado de atención consciente, continua, intensa, constante, reflexiva, una actitud esmerada de preocupación, con aspectos cognitivos y emocionales que se ponen en juego en la interacción entre el cuidador, la persona cuidada y el entorno. Estas autoras han definido el cuidado “como una acción desencadenada por una necesidad particular, definida social o familiarmente, que convoca a una o a varias personas a estar atentas o alertas a preservar la calidad de vida de la persona que tiene la necesidad. En el desarrollo de esta acción se generan dos posiciones, el cuidador o persona que brinda cuidado y la persona que es cuidada quien recibe los cuidados, y una relación en la que se intercambian afectos, bienes materiales y económicos y un universo simbólico”, Micolta y Escobar (2010:20-21) Con la migración de uno de los progenitores, la familia se ve en la necesidad de activar las relaciones, fortalecer los vínculos de la red familiar y realizar nuevos acuerdos entre los padres que garanticen la satisfacción de las necesidades de cuidado para los hijos. Con el apoyo que brindan los miembros de la red, es que

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las madres y los padres migrantes experimentan ciertos sentimientos de seguridad para salir de su país a tratar de alcanzar sus expectativas, que por lo regular se encuentran puestas en mejorar la calidad de vida de sus familias, en poder brindarle a su prole el acceso a la educación superior y adquirir vivienda propia. “Es así como la red constituida entra en acción a partir de una necesidad particular de resolver funciones y tareas de cuidado”, Micolta y Escobar (2008:68)

En esta investigación dos de las tres parejas entrevistadas tienen hijos; una de ellas en su discurso no deja entre ver sentimientos de confianza relacionados con el cuidado de los hijos, para la otra pareja el cuidado de los hijos es uno de los aspectos en los que se puede evidenciar, cómo la confianza que construyeron como pareja cuando vivían bajo el mismo techo, media ahora en la relación que tiene en la distancia.

María (migrante), recuerda que cuando toma con su esposo la decisión de migrar acuerdan que él era quien se haría cargo del cuidado de los hijos. Él se convierte en su única red de apoyo familiar. Aunque en esos momentos ella manejaba ciertos sentimientos de inseguridad, le apuesta a confiar en su esposo, debido a los antecedentes que de él tiene como padre responsable. De aquí que se diga que la conyugalidad está constantemente permeada por la parentalidad. Como lo mencionan Micolta y Escobar (2008:70) parece que para ellas es difícil hablar de la maternidad sin tener que hacer alusión a la relación conyugal.

“el acuerdo era que él tomara las riendas de la casa como lo que yo hacía, le dije <no me vas a descuidar a los niños, esté siempre atento de ellos sí> […] a mí me daba miedo salirme de trabajar porque yo decía <él sólo será que puede con la obligación>. La verdad me probó, duré como unos cinco años en la casa y nunca me faltó nada humildemente y dije <sí se puede>. Ahora que di este paso con el apoyo de él, le dije <hágase cargo de los muchachos y miramos a ver qué pasa mijo> (María)

El miedo que referencia esta mujer que sintió cuando tuvo que salirse de trabajar para quedarse en casa cuidando de su hijos, refleja la incertidumbre frente a no saber, a ciencia cierta, si su esposo era o no capaz de solventar sólo las

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necesidades económicas del hogar. Al él “probarle” que sí podía, ella empieza a incrementar sus sentimientos de confianza en él como persona responsable en ese momento. Con esta experiencia previa como antecedente de una situación en la cual ella se arriesgó a confiar y obtuvo resultados favorables, nuevamente se arriesga a depositar confianza en su esposo, vuelve a experimentar la incertidumbre en el marco de la migración, esta vez relacionado con el cuidado de su prole, con el transcurrir del tiempo, lograr adquirir cierta seguridad al darse cuenta que su compañero está cumpliendo con lo acordado. Esto es lo que Luhmann (2005:32) ha llamado familiaridad que es lo que hace posible abrigar expectativas relativamente confiables y como consecuencia también, contener los elementos restantes del riesgo.

Mauricio el compañero de María, también ha alcanzado sentimientos de seguridad en sí mismo, al considerar que está cumpliendo con las responsabilidades que su cónyuge le asignó antes del viaje. Dichos sentimientos los pudo experimentar cuando su compañera estuvo de visita y pudo “evaluar” la labor de “padre y madre” que éste venía realizando. En otras palabras para él la confianza genera más confianza. Así lo expresa:

“más tranquilo, porque se ha superado un peldaño, al menos pasé la prueba de convivir con mis hijos, de ser Padre y Madre […] yo me quedaba más tranquilo porque le gustó lo que estaba haciendo y lo que igual iba a seguir haciendo, lo que

venía haciendo durante unos meses […] el solo hecho de habernos quedado los

tres aquí es de confianza, empezando porque si yo me llegase a ir, con quién dejo a mis hijos, hay la confianza de hogar sabiendo que ellos van a depender de mí y esa es la confianza que ella tiene, por ese lado ella está tranquila y yo diría lo que la mantiene a ella muy relajada en cuanto a eso es saber que estamos los tres” (Mauricio)

Pareciera ser que este hombre quisiera demostrarle a su compañera que ella puede confiar nuevamente en él como padre y como esposo; es de recordar que cuando vivían juntos, éste le fue infiel a ella y esto fue uno de los motivos por los cuales ella decidió migrar. Para esta pareja el cumplimiento de lo pactado, referente al cuidado de los hijos, es un factor que afianza los sentimientos de

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confianza individuales; para ella al darse cuenta que no se equivocó en su decisión, para él al confirmar sus capacidades de responsabilidad y cuidado, lo cual redunda en la confianza de pareja al sentir que se pueden fiar el uno en el otro.

En la situación de transnacionalidad cada uno de los cónyuges entrevistados ha venido desarrollando un proyecto personal, el cual no les ha significado la fracturación de la confianza debido a los antecedentes que tienen de su pareja, a las acciones que han venido realizando después de la migración y al cumplimiento de lo pactado, eso les ha permitido fortalecer los sentimientos de confianza, contrarrestar la incertidumbre y minimizar algunos elementos de riesgo que se activan con la separación geográfica.