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2. EL CULTIVO DE HOJA DE COCA COMO PROBLEMA PÚBLICO: CARACTERÍSTICAS, IMPACTO EN EL

2.5 El cultivo de hoja de coca y el trasfondo del problema público

a. Naturaleza del problema público: los derivados cocaínicos como base.- El enfoque de políticas públicas requiere una compresión detallada del trasfondo del problema público. Como se ha señalado con antelación, la crítica principal a la política de cultivos radica en estar enfocado en las consecuencias antes que en las causas, aun cuando dicha mirada presenta matices en las diferentes estrategias que existen. Para analizar las políticas, un paso previo es profundizar en la naturaleza del problema público. Al estar articulado al tráfico ilícito de drogas, el cultivo de hoja de coca destinado a tal fin tiene dos características importantes: la compartimentalización y la descentralización. De

acuerdo a la primera, el cultivo de hoja va a tener características diferenciadas a las de otras etapas del proceso productivo del TID, como por ejemplo, la alta demanda de mano de obra de carácter agrícola. La descentralización significa que, debido a que cada clúster puede llevarse a cabo en diversos lugares, en cada uno de ellos deberá ajustarse a las dinámicas locales. Así por ejemplo, en el Perú no será igual cultivar hoja de coca en Huánuco, donde opera activamente la erradicación, que en Ayacucho donde no hay erradicación o en Cusco, donde ENACO tiene fuerte presencia.

El cultivo de hoja de coca y la producción de cocaína en el Perú ha sido protagonista de grandes cambios sociales y estructurales, especialmente en la zona nororiental del país. Desde fines del siglo XIX, el norte de Trujillo y el departamento de Huánuco desarrollaron una fuerte industria para abastecer el mercado médico mundial. Con las restricciones internacionales para el comercio de estupefacientes, esta producción se regionalizó, concentrándose en la actividad ilícita. Productores y colonos de la sierra migraron hacia Tingo María y Tocache, así como a otras ciudades aledañas para cosechar coca y producir cocaína ilícitamente.

Desde la década de los 70, el asentamiento de cárteles de la droga colombianos y mexicanos cambió el panorama de la producción. No solo llegaron más colonos alentados por la demanda del cultivo, sino que la producción empezó a concentrarse más en el volumen que en la calidad del producto. La masificación de esta actividad significó a su vez la estratificación

de los agricultores involucrados, diferenciándose los propietarios de grandes extensiones y con capital para invertir fuertemente en mejorar la productividad, de los no propietarios recién migrados dedicados a labores manuales de cuidado y cosecha del cultivo. Actualmente, el cultivo demanda gran cantidad de mano de obra, pero diferencia marcadamente las posibilidades de involucramiento de los agricultores en la producción cocalera.

b. El impacto actual de la proliferación del cultivo.-

En los últimos años, el cultivo ha mantenido un crecimiento lento pero sostenido, llegando al 2011 a las 62 mil 500 hectáreas. En contraste, lo que ha crecido aceleradamente es el número de distritos donde se reporta la presencia de este cultivo, pasando de 71 en el 2008 a 95 en el 2011, llegando a un acumulado de 116 distritos en estos años. Poco más de 1 millón 200 mil personas viven en estos distritos. Tan solo en los distritos con coca de Ayacucho, Cusco, Huánuco y San Martín, el 65.4% de la población vive en hogares con al menos una Necesidad Básica Insatisfecha, llegando al 90% en distritos como Kimbiri en el Cusco. A la par, se sabe que el 73% de la población de los 10 distritos con más coca en el Perú están involucrados en la actividad agrícola, teniendo que el 42.3% de estos tiene como ocupación principal la agricultura. Así, se tiene que el cultivo de hoja de coca se expande rápidamente en nuevos distritos donde predominan las carencias y en donde la agricultura es el principal medio de subsistencia.

Si bien no se puede señalar con exactitud el impacto de la hoja de coca en la economía local y personal de los agricultores, se puede remarcar algunos datos que llevan a considerar que no genera beneficios económicos significativos. A nivel personal, la inversión que un agricultor que desea involucrarse en la coca supera los US$ 1mil, generando además un periodo de carencia de ingresos de varios meses. A nivel local, el valor potencial de la hoja de coca representa un margen muy importante del PBI agrícola, pero al mantenerse al margen de la legalidad significa muy poca posibilidad de reinversión en desarrollo local o infraestructura productiva, generando a su vez un efecto inflacionario y promoviendo una industria de consumo en bienes superfluos.

c. Las razones del agricultor.-

A pesar de que la hoja de coca parece no generar un impacto positivo en la economía local, existen importantes intereses tras suyo tales como generar mayor ingreso que otros productos, aun cuando ello no represente mayor rentabilidad. Asimismo, tiene mayor capacidad de absorción de mano de obra que otros productos, además de estar mejor remunerado que, por ejemplo, el jornal del café o cacao. De la misma manera, existe mayor facilidad para la comercialización de la hoja, pues la misma es adquirida directamente en el campo e incluso pagada con antelación al agricultor. Por otro lado, algo importante para la población migrante, el cultivo de hoja de coca representaba un mecanismo de integración social, de gran peso para la participación

comunitaria. A eso hay que sumar, aunque en menor medida, que la hoja permitía amortiguar los riesgos ante la fluctuación de los precios de otros productos, así como el pago a servidores para que provean de servicios básicos a la comunidad.

d. El cultivo como consecuencia de un problema mayor.-

En este orden de ideas, el cultivo de hoja de coca en el Perú no solo tiene larga data y ha sido protagonista de grandes movilizaciones de grupos humanos, principalmente en busca de nuevas oportunidades para cubrir sus necesidades económicas. Visto desde un enfoque de políticas públicas, los problemas tras el cultivo se dan en dos planos. El primero de término medio referido a las carencias de los pobladores que encuentran principalmente en la agricultura la salida para la cobertura de sus necesidades básicas insatisfechas. El segundo más inmediato, sobre las alternativas a las que recurren estos agricultores, quienes encuentran en el cultivo de hoja de coca, actividad agrícola que es la ocupación principal y dominante en la zona, un medio para cubrir estas necesidades insatisfechas muy en el corto plazo. Así, la hoja de coca les permite tener recursos más rápido que otros productos, vender con mayor facilidad su cosecha, generar más empleo y, no menos importante para la población migrantes, pertenecer a una comunidad. La coca hoja de coca es un cultivo que se adapta a la principal actividad de la población y que, aunque no genera riqueza, ha provisto históricamente de recursos, ocupación e identidad, en un escenario plagado de carencias.

No obstante ello, y como se irá viendo con el desarrollo de los siguientes capítulos, se hace necesario marcar una diferencia entre estos intereses para la satisfacción de necesidades básicas y los intereses del movimiento cocalero. Mientras los primeros se refieren a un asunto de fondo, los segundos aluden a un mecanismo para solucionar los mismos. Así, al agricultor, cocalero o no, le preocupa la cobertura de sus carencias. En ese escenario, se pliega al movimiento cocalero pues es esta hoja la que históricamente le ha permitido cubrir sus necesidades.

3. EL CONTROL DE CULTIVOS COMO POLÍTICA ANTIDROGAS: LA

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