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EL CUZCO ANTES DE LOS INCAS

El prim itivo pueblo de A cam am a -n o m b re con el cual se conocería el futuro em plazam iento del C u z c o - se situaba entre los ríos T ulum ayo y H uatanay y era el asentam iento original de num erosas etnias que corresponden al período Interm edio Tardío, com o los Hualla, Alcahuisa, Sahuasera, Antasayac, Lare y Poque. Pero talvez la m ás im portante haya sido el poderoso curacazgo de los A yam acas, go bernado por los curacas. Tocay C á pa c y Pinahua Cápac, q u ie n e s s o s tu v ie ro n p ro lo n g a d a s lu c h a s c o n tra lo s in c a s , y s ó lo c u a n d o s u rg ió el T ahuantinsuyo quedaron de fin itiva m e n te de sba ratad os y relegados al rango de sim ples curacas, je fe s de unos cua ntos aillus.

El Im perio de los incas tuvo com o capital a la ciudad del Cuzco (valle del río Urubam ba), ocupando la parte central y occidental de A m érica del Sur, abarcando parte de los países de: Perú, C olom bia, Ecuador, B olivia, Chile y Argentina.

Límites en su apogeo División territorial Representado por

La máxima extensión del Imperio incaico se dio durante el reinado de Huayna Cápac.

Hecha durante el reinado de Pachacútec.

Norte: río Ancasmayo (zona de Pas­ to, Colombia).

Norte: Chinchaysuyo. Tigrillo

Sur: río Maulé (Chile). Sur: Collasuyo. Llama

Este: ceja de selva. Este: Antisuyo. Jaguar

Oeste: Océano Pacífico.

Oeste: Contisuyo. Cóndor

Sureste: Tucumán (Argentina).

LOS SEÑORÍOS DEL CUZCO ANTES DE LA LLEGADA DE LA ETNIA INCAICA

A ntes de la llegada de la etnia inca al valle del río Urubam ba éste se encontraba poblado por una serie de señoríos siendo éstos, los huallas, alcahuisa, sahuacera, antasayac, lares, poques, pinaguas y ayam arcas.

LA FUN D A C IÓ N DEL C U ZC O Y EL INICIO DE LA D IN A S TÍA IN C A IC A

Los incas llegaron al C uzco a fines del siglo XII, o inicios del siglo XIII, y a lo largo de varias décadas lograron im ponerse a las poblaciones m ás cercanas al valle de A cam am a a través de diferentes m odalidades de dom inación que incluían una gran propaganda de su prestigio religioso y cultural apelando a sus vinculaciones con la región del C ollao -d o n d e se encon­ traba el lago Titicaca que se con sid erab a s a g ra d o - y llam ándose hijos o descendientes del dios Sol, adem ás de e sta ble cer alianzas con distintos curacas a través del lazo m atrim onial y, por últim o, apelando al uso de la fuerza contra los cacicazgos m ás renuentes.

Después de haberse asentado definitivam ente en el Cuzco, lugar considerado privilegiado por la extraordinaria fertilidad de su tierra, los incas consiguieron organizarse m ejor y reafir­ m ar su presencia en el lugar durante todo el siglo XIII. Luego de lo cual fueron expandiendo

Historia del Perri

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su control a las zonas m ás cercanas a la ciudad, bajo el m ando de los soberanos que gobernaron en esta fase prelm perlal, a saber: M anco Cápac, Sinchl Roca, Lloque Yupanqui, M ayta Cápac, Cápac Yupanqui, inca Roca, Y áh ua r Huaca y Huiracocha.

El origen de la etnia incaica com únm ente se explica a través de leyendas y m itos, pero las investigaciones de éstas y de docum entos burocráticos y crónicas españolas de los siglos XVI y XVII nos dem uestran que la etnia Incaica habría sido un grupo de hom bres y m ujeres que habrían salido de Taipicala (hoy T iahuanaco) de m anera repentina, por la invasión que sufrieron por Inm ensas oleadas hum anas procedentes del sur del Tucum án y C oquim bo.

LAS LU C H A S DE LOS INCA S C O N T R A LOS C H A N C A S Y EL S U R G IM IE N T O DEL IM P E ­ RIO DEL T A H U A N TIN S U Y O

La época anterior term ina con los enfrentam ientos entre incas y los chancas, habitantes de la región norte del Cuzco, m ás allá del río A purím ac. H erederos de la tradición cultural Wari, estos fueron m uy belicosos y - e n tiem pos del inca H u ira c o c h a - habrían llegado a invadir la ciudad del Cuzco, de no ser por la resistencia organizada por el príncipe Inca Yupanqui, un v a le ro s o ge ne ral que to m a el m an do de las tro p a s Incaicas tras la fu g a de su padre Huiracocha, y que no sólo evita la caída del C uzco sino que persigue y captura a los líderes chancas, m ostrando a los pueblos vecinos el poderío del ejército incaico, a la vez que liqui­ daba cualquier posibilidad de que los chancas reincidieran en sus afanes expansionlstas. Esta victoria, y la verg on zosa actitud del Inca H uiracocha en batalla, le valió al joven general el título de nuevo Inca gobernante, el m ism o que asum e con el nom bre con el cual es recordado hoy: P achacútec o “persona con quien com ienza una nueva era” .

LA FASE IM P E R IA L DEL TA H U A N TIN S U Y O : DE PAC HAC ÚTEC A HU AYNA CÁPAC

La derrota de los chancas, aproxim adam ente en 1438, y el ascenso de P achacútec m arca el inicio de la etapa de expansión territorial y de conquistas, que dan lugar al apogeo y época de esplendor del Tahuantinsuyo.

Durante el resto del siglo XV, los Incas logran im ponerse finalm ente sobre distintos curacazgos com o los chancas, los lupacas, los chim ús y los chinchas que van a c o n fig u ra r el gran estado im perial que nosotros conocem os con el nom bre de T ahuantinsuyo o “cuatro partes del m undo” , que abarcó un enorm e espacio territorial. A lca nzó por el norte hasta el río A ncasm ayo (P asto-C olom bia), por el sudeste hasta Cuyo (A rgentina), por el sur hasta el río M aulé (Chile), y po r el este la frontera oriental fue la selva am azónica.

La capital de este enorm e im perio fue la ciudad del Cuzco u “om bligo del m un do” , a partir de la cual se hizo una dem arcación cuatripartita que era a la ve z po lítica y religiosa, pues facilitó la adm inistración del nuevo Estado; pero, a su vez era reflejo de la cosm ovlsión del m undo andino que dividía a éste según el principio de la du alidad (hanan-hurín, arriba- abajo, izquierda-derecha, etc.) y su correspondiente: la cuatriparticlón.

Cada una de estas cuatro partes recibió el nom bre de suyo y estaban orien ta das según los cuatro puntos cardinales: al norte el C h inchaysuyo, al sur el C ollasuyo, al este el A ntisuyo y al oeste el C ontisuyo.

La población del Tahuantinsuyo fue grande. P or ese entonces esta ban bastante poblados, se calcula un prom edio de 9 m illones de personas. Esta po blación c om p ren día diferentes

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Com pendio

gru po s étnicos que se dife ren ciab an entre sí por su localización y po r sus costum bres, vestidos, lenguas, expresiones artísticas, vínculos de parentesco, dioses locales, rituales, autoridades, etc. No obstante, todos tenían algunos rasgos o patrones culturales com unes que, de acuerdo a la región, podían sufrir ciertas variaciones o ten er d e no m ina cio nes distin­ tas. Un ejem plo de esto son las divinidades que, con características y funciones sim ilares, recibieron nom bres diferentes por parte de los grupos étnicos.

E ntender la diversidad cultural y étnica que existió, incluso durante la etapa de esplendor del Tahuantinsuyo, es im portante porque es una herencia que hem os recibido de este pasa­ do incaico; pero tam bién porque nos ayuda a entender el porqué algunas etnias disconform es con la relativam ente reciente dom inación incaica, se aliaron con los españoles en contra de los cuzqueños en los prim eros años de la C onquista.

A sí pues entre 1438 y 1532 el otrora pequeño curacazgo de los incas, asentado en el valle de A cam am a, se convirtió en un poderoso im perio bajo el im pulso de los incas de scen die n­ tes de Pachacútec, el soberano que inicia la fase im perial del Tahuantinsuyo. En total fueron 5 incas: P achacútec inca Yupanqui (1438-1471) Túpac inca Yupanqui (1471-1493) Huayna C á pa c (1493-1525) Huáscar (1525-1532) y A tahualpa (1532).