Todo es según el color del cristal con que se mira.
Ramón de Campoamor
No hay dos personas que lean el mismo libro.
Edmund Wilson
Hemos aprendido a volar como los pájaros y a nadar como los peces, pero no hemos aprendido el sencillo arte de vivir juntos como hermanos.
Martin L. King
El que no tiene opinión propia siempre contradice las de los demás.
Lingrée
Quien no comprende una mirada tampoco comprenderá una larga explicación.
Proverbio Arabe
No existen hechos, existen interpretaciones
Nietzsche
Cuanto más practico, más suerte tengo.
Gary Player, jugador de golf sudafricano
El que busca la verdad corre el riesgo de encontrarla.
Isabel Allende
La técnica es siempre un proyecto histórico-social y en él se proyecta lo que una sociedad y los intereses en ella dominantes tienen el propósito de hacer con los hombres y con las cosas.
J. Habermas
a predecir la altura de su sobrino cuando crezca, ba- sándose en la altura de su padre? Explicar.
¿Piensa Ud. que los siguientes pares de variables tienen una correlación positiva, negativa o no tienen relación?
Calorías ingeridas por día y peso.
Calorías ingeridas por día y coeficiente intelectual. Cantidad de alcohol consumido y precisión en un examen de destreza manual.
Número de sacerdotes y número de tiendas de licor en ciudades de la provincia de Buenos Aires.
Altura de marido y altura de esposa .
En 1998 un artículo de un diario norteamericano comentaba “los estadounidenses son demasiado gor- dos, según los investigadores, un 54% del total de adul- tos es más pesado de lo saludable. Si la tendencia continúa, los expertos dicen que en unas pocas gene- raciones, virtualmente, cada adulto estadounidense tendrá sobrepeso”. Esta predicción está basada en una “extrapolación”, que asume que la tasa de incremento continuará indefinidamente. ¿Es ésta una suposición razonable? ¿Está Ud. de acuerdo con esta predicción? Explicar.
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Pero en ese proceso, las primeras etapas están en manos de los productores de información. Datos, in- formación y generalización, son competencia de los productores.
La confianza en el conocimiento y la prudente valora- ción de conjunto, son el espacio de los usuarios. Lo que debe reconocerse y aceptarse, es que productores y usua- rios tienen distintas visiones. Es lo que se llama efecto lentes. Eso produce las distintas visiones de la realidad que tienen los usuarios, que influye en su evaluación de la evidencia y de las inferencias resultantes de ella.
Los productores, cuando determinan qué datos re- copilar, lo hacen a partir de lo que creen que son las necesidades de los usuarios, lo cual puede diferir de las necesidades como las perciben estos últimos.
Esas diferentes visiones, según el lado desde el que se observe, resultan como si entre uno y otro sector (productores, usuarios) hubiera un cristal que modifi- ca la imagen percibida. Por eso se habla de un “efecto lentes”. Que es bidireccional, de modo que son dife- rentes las visiones de las necesidades y tampoco el usuario coincide plenamente en la apreciación de la información y el conocimiento que el productor le ofre- ce. Reconocer estas diferencias, es de importancia crucial, en la evaluación de la evidencia y de las inferencias resultantes de ella.
Hasta aquí hemos revisado distintos aspectos sobre los que se debe desplegar la vigilancia estadística. Así pudimos ver que la información que se encuentra tie- ne un propósito, es decir que fue seleccionada y orga- nizada por alguien con la intención de influir sobre nuestra forma de pensar.
Por lo tanto, tenemos todo el derecho a decidir si queremos o no ser instrumentos para la realización La lógica se ocupa de lo teórico y universalmente
válido, la retórica se ocupa de lo práctico, de lo cotidia- no y de lo probable. Con lo cual todo tipo de razona- mientos acerca del obrar o el hacer, ya se trate de asuntos domésticos, de política, de planificación y ur- banismo, de tratamiento de problemas y situaciones concretas o de decisiones de diferentes clases, es ob- jeto de actividad retórica, discursiva.
Hemos revisado los distintos aspectos sobre los que se debe desplegar la vigilancia estadística. Así pudi- mos ver que la información que se encuentra tiene un propósito, es decir que fue seleccionada y organizada por alguien con la intención de influir sobre nuestra forma de pensar.
Por lo tanto, tenemos todo el derecho a decidir si queremos o no ser instrumentos para la realización de ese propósito.
La información llega a manos de quienes van a utilizar- la. O, en forma genérica, se publica, y queda disponible para todos los que pueden acceder a esa publicación. Antes de considerar la actitud de los usuarios, es necesario ha- cer un comentario sobre un tema que tiene gran influen- cia en el éxito o el fracaso de un programa de producción estadística. Para ello, revisemos las grandes transforma- ciones que se producen durante el proceso estadístico.
La enorme multiplicidad de datos, se organiza y con- densa en información al colocarlos en un marco de significado. El razonamiento estadístico, aplicado a la información influye en el alcance y la generalidad de las estimaciones. Cuando se reduce la incertidumbre y aumenta la credibilidad, se conforma la fase del co- nocimiento. Finalmente la integración de conocimien- tos parciales, da lugar al estado que puede llamarse de sensatez o de prudencia.
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Si admitimos que en todo argumento se puede omitir información, ¿qué se supone que debemos hacer?
El beneficio que trae preguntarse por la informa- ción omitida es que nos hace más cautelosos: quien ha sufrido desengaños no se convence tan rápidamente de algo (votar por alguien, comprar tal cosa, leer tal libro, o enamorarse, ¿no?).
La erística es el arte de tener razón. Tener razón no es buscar la verdad, sino tratar de ganar la discusión, de cualquier manera. Schopenhauer enumera 38 for- mas de “argumentar para ganar”.
Superadas las comprobaciones anteriores estaremos en condiciones de prestar nuestra conformidad a la masa estadística, es decir el conjunto de datos obteni- dos según el proceso de observación realizado.
Llegados a este punto, hemos obtenido la capaci- dad de ver el conjunto, “ver el bosque” y en conse- cuencia nuestro razonamiento se apoyará sobre una base mucho más amplia que el mero recurso de lo anecdótico a que nos reducían los límites sensoriales de nuestra capacidad de observación, ilustrada por aquello de: “los árboles no dejan ver el bosque”.
En ese punto, las explicaciones, las predicciones, la capacidad para influir en la marcha de las cosas, cul- minan en la comprensión, en ese estado de integra- ción y entendimiento de los problemas, que los pone en perspectiva y los armoniza con el estado del mun- do y de nuestro conocimiento.
Y en ese punto, vueltos a la riqueza y a los matices del lenguaje natural, podemos retomar la amable y cortés conversación, brevemente interrumpida por nuestra incursión en laboratorios y gabinetes de don- de regresamos con algunas de las preciadas esencias que nos facilita la ciencia, permitiendo que nuestro de ese propósito. Desde nuestros padres, tanto
publicistas como maestros, políticos, autores y confe- renciantes, organizan la información de que disponen con el fin de moldear nuestras decisiones. Es natural y predecible que quienes tratan de persuadirnos de algo, buscarán presentar su argumento de la manera más sólida posible, ocultando si es necesario, la informa- ción o los datos que podrían perjudicar su posición.
“Muchos científicos sociales han renunciado a un ideal de explicación basado en leyes y ejemplos para asumir otro basado en casos e interpretaciones, bus- cando menos la clase de cosas que conecta planetas y péndulos y más esa clase que conecta crisantemos y espadas.” (Geertz, 1980, p. 32.)
En el caso de las ciencias sociales, en función de su objeto y modo de acceso al conocimiento, ajeno al modo de proceder científico-natural, el método propio sería hermenéutico o interpretativo, con el objetivo de “com- pre nder” las a ccion es hu manas . Como dice el antropólogo Geertz (1988, p. 20) no se trata de “una
ciencia experimental que busca leyes, sino una cien- cia interpretativa en busca de significaciones”.
El giro hermenéutico vendría simbolizado por ha- ber pasado de querer conectar planetas y péndulos, recordando el intento de Galileo, a crisantemos y es- padas, por recordar el célebre ensayo de R. Benedict sobre la cultura japonesa.
Fundamentalmente, convencernos de que por muy atractivo que sea un argumento, es necesario revisarlo una y otra vez, para ver si se omite información (como cuando queremos comprar algo: lo revisamos una y otra vez, comparándolo con otros productos similares).
Información relevante omitida, es información que afectará nuestra decisión final sobre cualquier asunto.
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