continuándolo. En cuanto al autoanálisis de Freud, fue muy singular, ya que formó parte del origen del descubrimiento del psicoanálisis y no la aplicación de un saber.
Por lo que respecta a los analistas, es muy aconsejable la continua investigación de su propia dinámica inconsciente. Freud lo hizo notar a partir de 1910 a propósito de la contratransferencia*: «[...] ningún psicoanalista puede ir más allá de lo que le permiten sus propios complejos y resistencias interiores. Por ello exigimos que inicie su actividad por un autoanálisis (a) y siga profundizándolo mientras aprende, con la práctica, en sus pacientes. Quien no efectúe semejante autoanálisis hará bien en renunciar, sin vacilación, a tratar a los enfermos analíticamente» (6). La institución del análisis didáctico* no suprime la necesidad de un autoanálisis: éste prolonga «indefinidamente» el proceso iniciado por aquél (fi).
(«) Y no, como escribe Anne Berman en su traducción francesa: «sometiéndose a un análisis».
(/?) Para una exposición sistemática del tema, véase Anzieu (D.), L'auto-analyse,
Presses Universitaires de France, París, 1959.
AUTOEROTISMO
=AL: Autoerotismus. — Fr.: auto-érotisme. — Ing.: auto-erotism. — /(.: auto- erotismo. —Por.:auto-erotismo.
A) En sentido amplio, cualidad de un comportamiento sexual en el cual el sujeto obtiene satisfacción recurriendo únicamente a su propio cuerpo, sin objeto exterior: en este sentido se habla de la masturbación como de un comportamiento autoerótico.
B) Más específicamente, cualidad de un comportamiento sexual infantil precoz mediante el cual una pulsión parcial, ligada al funcionamiento de un órgano o a la excitación de una zona erógena, encuentra su satisfacción en el mismo lugar, es decir:
1.° sin recurrir a un objeto exterior;
2.° sin referencia a una imagen unificada del cuerpo, a un primer esbozo del yo, como el que caracteriza el narcisismo.
Havelock Ellis introdujo la palabra «autoerotismo» (a) en un sentido amplio, similar al definido en A: «Designo por autoerotismo los fenómenos de emoción sexual espontánea producidos en ausencia de todo estímulo externo, tanto directo como indirecto» (la).
Debe hacerse notar, sin embargo, que Havelock Ellis distinguía ya en el autoerotismo su «forma extrema», el narcisismo, «tendencia que en ocasiones presenta la emoción sexual [...] a absorberse más o menos completamente en la admiración de sí mismo» (1b).
En losTres ensayos sobre la teoría de la sexualidad (Drei Abhandzur Sexualtheorie,
1905), Freud recoge este término, principalmente para definir la sexualidad infantil. Considera la acepción dada por H. Ellis demasiado amplia (2a)y define el autoerotismo basándose en la relación de la pulsión con su objeto: «La pulsión no se dirige a otras perso-
41 AUTOEROTISMO ñas; se satisface en el propio cuerpo» (2b).Esta definición se comprende teniendo en cuenta la distinción que establece Freud entre los distintos elementos de la pulsión: empuje*, fuente*, fin*, objeto*. En el autoerotismo «[...] el objeto [de la pulsión] cede su lugar al órgano, que es la fuente de aquél, y coincide por lo general con éste» (3 a).
1.° La teoría del autoerotismo va ligada a la siguiente tesis, fundamental de los
Tres ensayos: la contingencia del objeto de la pulsión sexual. Mostrar que, al principio de la vida sexual, puede obtenerse la satisfacción sin recurrir a un objeto, equivale a mostrar que no existe ninguna vía preformada que encamine al sujeto hacia un determinado objeto.
Esta teoría no implica la afirmación de un estado primitivo «no ob-jetal». En efecto, el chupeteo que Freud considera como modelo del autoerotismo, sigue a una primera etapa en que la pulsión sexual se satisface en apoyo* sobre la pulsión de autoconservación (el hambre) y merced a un objeto: el pecho materno (2 c). AI separarse del hambre, la pulsión sexual oral pierde su objeto y se convierte al mismo tiempo en autoerótica.
Por consiguiente, si puede decirse que el autoerotismo carece de objeto, no es porque aparezca antes de toda relación con un objeto, ni tampoco porque, con su aparición, deja de estar presente todo objeto en la búsqueda de la satisfacción, sino únicamente porque el modo natural de aprehensión del objeto se encuentra escindido: la pulsión sexual se separa de las funciones no sexuales (por ejemplo, alimentación), en las que se apoyaba y que le indicaban su fin y su objeto.
El «origen» del autoerotismo se hallaría en el momento, siempre renovado más que localizable en una determinada época de la evolución, en que la sexualidad se desliga del objeto natural, se ve entregada a la fantasía y por esto mismo se crea como sexualidad.
2." Por otra parte, el concepto de autoerotismo implica, desde su primera utilización por Freud, otro marco de referencia distinto al de la relación con el objeto: la referencia a un estado del organismo en el que las pulsiones se satisfacen cada una por su cuenta, sin que exista una organización de conjunto. A partir de losTres ensayos,el autoerotismo se define siempre como la actividad de los distintos «componentes parciales»; debe concebirse como una excitación sexual que nace y se satisface en el mismo lugar, a nivel de cada zona erógena tomada aisladamente (placer de órgano*). Sin duda la actividad autoerótica ne- cesita casi siempre del contacto de la zona erógena con otra parte del cuerpo (succión del pulgar, masturbación, etc.), pero su modelo ideal es e! representado por los labios besándose a sí mismos (2d).
La introducción del concepto de narcisismo* viene con posterioridad a aclarar el de autoerotismo: en el narcisismo es el yo, como imagen unificada del cuerpo, el objeto de la libido narcisista, y el autoerotismo se define, en contraposición, como el estado anárquico que precede a esta convergencia de las pulsiones parciales sobre un objeto común: «Es preciso admitir que no existe en el individuo, desde un principio, una unidad comparable al yo; el yo debe experimentar un desarrollo.
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Pero las pulsiones autoeróticas existen desde el origen; por consiguiente, algo, una nueva acción psíquica, debe añadirse al autoerotismo para producir el narcisismo» (4).
En numerosos trabajos, Freud conserva claramente esta idea: en el paso del autoerotismo al narcisismo, «[...] las pulsiones sexuales, hasta entonces aisladas, se han juntado en una unidad, y al mismo tiempo han encontrado un objeto»; este objeto es el yo (5 a). Más tarde, esta distinción se irá borrando, de manera especial en algunos textos en los que Freud admite la existencia, desde el origen, incluso durante la vida intrauterina, de un estado de «narcisismo primario*». El autoerotismo sólo se define entonces como «[...] la actividad sexual de la fase narci-sista de la organización libidinal» (6-3b).
En conclusión, la noción que se intenta designar con el término «autoerotismo» puede definirse con cierta coherencia a partir del concepto de un estado originario de fragmentación de la pulsión sexual. Una tal fragmentación implica evidentemente, en cuanto a la relación con el objeto, la ausencia de un objeto total (yo o persona extraña), pero en modo alguno la ausencia de un objeto parcial fantasmático.
¿Es el autoerotismo un concepto genético? ¿Puede hablarse de una fase libidinal autoerótica?
La opinión de Freud varió a este respecto: en 1905 tendía a incluir el conjunto de la sexualidad infantil bajo el epígrafe del autoerotismo, para contraponerlo a la actividad adulta que implica una elección de objeto. Más tarde atenuó esta afirmación señalando: «[...] me he dado cuenta de un error en lo que expuse anteriormente, cuando describí la distinción conceptual de las dos fases de
autoerotismo y deamor objetal, por razones de claridad, como una separación temporal» (2e).
Ciertamente Freud no abandona la idea de una transición genética del autoerotismo al amor objetal, y cuando más tarde introducirá el narcisismo, lo intercalará en esta sucesión temporal (5b).Pero ésta no debe concebirse en forma demasiado rigurosa, y sobre todo se acompaña de una distinción estructural: el autoerotismo no constituye el patrimonio de una determinada actividad pulsional (oral, anal, etc.), sino que se encuentra en cada una de estas actividades, a la vez como fase precoz y, en la evolución ulterior, como componente: el placer de órgano.
La tendencia a hacer del autoerotismo una fase claramente delimitada en el tiempo ha sido extremadamente impulsada por Abraham, quien hizo coincidir la fase autoerótica con una de las fases de la organización libidinal: la fase oral* precoz de succión.
(«) La palabra autoerotismo fue utilizada por vez primera por H. Ellis en un artículo publicado en 1898: Auto-erotism: A psychological study,Alien, Neurol.,19, 260. Freud la utiliza por vez primera en la carta a Fliess del 9-XII-1899.
AUTOPLÁSTICO — ALOPLÁSTICO
= AL: Autoplastisch - alloplastisch. — Fr.: autoplastique - alloplastique. — Ing.: auto-plástic - allopiastic. — //..- autoplasíico- alloplastico. —Por.:autoplastico-alo-plástico.