Si bien hay referencias históricas de determinados cuerpos o contingentes, encargados del orden público en la ciudad de Guatemala desde los años previos a la independencia, en las esferas del Ministerio de Gobernación y la Policía Nacional, el 12 de septiembre de 1881 se considera el punto de partida de la historia institucional. De hecho, hasta ahora el documento más antiguo hallado en el Archivo Histórico de la Policía Nacional (AHPN) data de 1882.1
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GT PN 24 S001 22.10.1882, Libro No. 10499 Libro de servicio de los agentes [Referencia digital 2795458. Registro interno AHPN 27163].
Los primeros intentos de organización de una fuerza pública se dieron en la capital, a través del reclutamiento de vecinos para un cuerpo de vigilantes. A partir de la vida republicana de Guatemala y hasta la Reforma Liberal, hubo diversas modalidades de una instancia policial de seguridad, pero ninguna que adquiriera carácter institucional definitivo. En ciertos momentos se delegaba la función organizativa a funcionarios regionales y locales. En otros se hacía énfasis en que los ciudadanos se organizaran para efectuar rondas nocturnas, dirigidos por los regidores de sus respectivos municipios.
En apoyo a lo anterior, se emitió una serie de decretos legislativos que no perduraban mucho tiempo debido a la prolongada inestabilidad política en el país.
Durante el gobierno de Rafael Carrera (1844-1848 y 1851-1865) se instituyó con cierta permanencia la policía nocturna, los serenos y otra policía diurna.
Hasta entonces eran contingentes policiales encargados del orden y seguridad en el perímetro urbano, especialmente de la ciudad de Guatemala. Algunas ciudades de cierta importancia regional, establecieron sus propias formas de vigilancia mientras no la cubrían los alguaciles y sus ayudantes, dependientes de la municipalidad respectiva.
El impacto de la Reforma Liberal (a partir de 1871) alcanzó también la formación de cuerpos de seguridad institucionalizados. En primer lugar surgió la Guardia Civil, a instancias del presidente provisional Miguel García Granados, en 1872. Seguía siendo un órgano de seguridad y orden creado particularmente para operar en la capital, pero con una estructura de mayor complejidad, con más de 300 integrantes, desde el comandante hasta los soldados e incluso un cirujano y dos clarines.2 El servicio que brindaba cubría
las veinticuatro horas del día.
En 1881, Justo Rufino Barrios creó la Policía de Seguridad, Salubridad y Ornato en sustitución de la Guardia Civil, mediante Acuerdo Gubernativo del 12 de septiembre. Contó desde sus inicios con un reglamento formal, que también definía los requisitos de ingreso, y una estructura jerárquica encabezada por el director y el subdirector, además de cuatro secciones repartidas en distintos sectores de la ciudad. Inició su vida institucional adscrita al Ministerio de
Guerra y, tras múltiples reasignaciones, en 1886 quedó definitivamente subordinada al Ministerio de Gobernación y Justicia, con lo que se enfatizó su carácter civil.
Ese mismo año se instaló la policía en Quetzaltenango, iniciándose un lento proceso de expansión, pues fue hasta 1924 que la institución alcanzó a cubrir al menos las cabeceras departamentales y algunos otros lugares, como Coatepeque o Asunción Mita, que destacaban por su importancia en la región cafetalera y en áreas fronterizas, respectivamente.
Paulatinamente la Policía de Seguridad adoptó dos ramas, una urbana y otra rural. Esta última, desde 1900 incluyó una sección montada. Paralelamente empezó a funcionar en 1894, la Guardia de Hacienda, cuyas atribuciones no se limitaban a la persecución de delitos fiscales, sino abarcaban también todo tipo de transgresión a la ley.
Desde 1900 aparece la Policía Secreta como instancia de investigación dentro de la institución. Fue la primera versión de un cuerpo que sería denominado y reestructurado en múltiples ocasiones durante el siglo XX. Además, en distintas épocas, el Estado estableció dependencias de investigación criminal paralelas a la de la PN, como el Departamento Judicial en las décadas de los años 50 y 60,
subordinado a la Dirección General de Seguridad Nacional (DGSN).
En 1925, se adecuó la legislación a las condiciones que había ido adquiriendo la policía durante más de cuarenta años. Mediante el Decreto Presidencial número 901 “Ordenanza de la Policía Nacional”, se adoptó la denominación de POLICÍA NACIONAL, dado que ya tenía dependencias en todo el país. Además se le atribuyó
un “carácter puramente civil” y la función de servir como agente de justicia, para cooperar con la investigación y pesquisas promovidas por jueces y tribunales. Su despliegue formal en la República fue a través de comisarías.
Otra novedad fue la introducción del Servicio de Identificación, encargado de elaborar fichas antropométricas y dactiloscópicas de los detenidos, con lo que se inició la conformación de un banco de datos sobre individuos con historial delictivo. Esta dependencia llegó a ser conocida en lo sucesivo como
Gabinete de Identificación, sin que se le llamara así en texto legal alguno.3
También fue de importancia la creación de la Sección de Investigación, con
3 Curiosamente, en ninguna ley o normativa se utilizó la denominación Gabinete. En la Ordenanza de la PN de 1925, Decreto
901, se creó el Servicio de Identificación; en la Ley Orgánica de la PN, Decreto 332, la dependencia quedó integrada al Departamento de Investigación e Información como negociado de identificación; y en el Reglamento Interno de 1978 se
le denominó Departamento de Identificación. Véase, GT PN 35 S001 12-13.06.1978, libro de Órdenes Generales, Orden
General No. 071, número de Libro 10504 [Referencia digital 736310. Registro interno AHPN 26935]. Sin embargo, las fichas
en que se plasmaban datos personales e impresiones digitales invariablemente se encabezaban con el término “Gabinete de Identificación”. El jefe firmaba como jefe del Gabinete y los sellos también imprimían este nombre.
cierto carácter extraordinario, tanto que se dispuso que debía contar con un reglamento propio.
A la vez se consolidó la Policía Rural mediante decreto del 18 de abril de 1927, en virtud de mantener control sobre las carreteras y, en general, prevenir y perseguir hechos delictivos en regiones extra urbanas. Los integrantes de este cuerpo contaban con motocicletas para patrullar los caminos.
La Ordenanza sufrió una primera reforma en 1940, aunque los cambios no fueron sustanciales. Luego, durante la etapa revolucionaria de 1944 a 1954, nuevamente se modificó el nombre de Policía Nacional a Guardia Civil4, pero las estructuras y
funciones permanecieron iguales. Los cambios sustanciales se dieron especialmente en el recurso humano, cuando se negó la admisión a muchos elementos de la policía ubiquista. Una función adicional que se le asignó consistía en coadyuvar a la conservación de los logros revolucionarios, particularmente, durante los primeros meses. La Policía Secreta, por su lado, se convirtió en la Guardia Judicial.
La Policía Nacional, como se conoció durante el período bajo investigación, fue estructurada y organizada en 1955 por el presidente Carlos Castillo Armas, quien emitió la Ley Orgánica respectiva, que se mantuvo vigente hasta su disolución el 15 de julio de 1997. En el marco de esta ley se creó el Cuerpo de Detectives como instancia de investigación criminal. Éste sufrió diversos cambios y no adquirió relevancia hasta la década de 1970. En 1954, Castillo Armas había establecido la Policía Judicial con atribuciones similares, pero con un carácter más secreto.
Si bien durante estos 42 años hubo ordenanzas y reformas menores a dicha ley, puede afirmarse que, en general, la PN mantuvo una constancia notable en su
estructura y funcionamiento. Esto constituye el tema central de este capítulo y, no obstante se concentra la atención en los años de 1975 a 1985, muchos asuntos de este período tienen su fundamento legal en la ley emitida en 1955 y sus reformas.