1. PRINICIPIO DE NO INTERNVENCIÓN DE LA JUDICATURA EN
1.3 DEBER DE ASISTENCIA Y COLABORACIÓN NO A LA INTROMISIÓN
En párrafos anteriores nos hemos dedicado a reflexionar sobre la idea de la no intervención, intromisión o interferencia del Poder Judicial en el arbitraje, sin embargo, es necesario resaltar que la regla tiene una contra partida, que debe desplazarse únicamente a la colaboración o debe de asistencia.
Por tal motivo, es necesario aclara que coincidimos con la mayoría de expertos en arbitraje internacional, al no considerar prima pacie la
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Sanciñena Asurmendi, C. (2004). Materias objeto de arbitraje. Comentarios prácticos a la Ley de Arbitraje. Valladolid: Editorial Lex Nova. p. 66.
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Soto Coaguila, C, Bullard Gonzales, A. (2011). Comentarios a la Ley peruana de arbitraje TOMO I. Lima: Instituto Peruano de Arbitraje.pp. 28 -29.
incorporación de un sistema jurídico que permita el control del arbitraje, y como señala Gonzales de Cossio si las partes acuden al arbitraje excluyen al poder judicial. Con ello en cuenta la asistencia es fundamental para no actuar en el vacío, por tal razón el autor sostiene:
“El arbitraje no puede funcionar en un vacío. En Algún momento, ya sea durante el procedimiento o al momento de la ejecución del laudo, será necesario obtener la asistencia de alguna judicatura para lograr ejecutar las resoluciones del árbitro. El motivo es claro. El árbitro carece de imperio. Por ende, no tiene la herramienta indispensable para hacer cumplir coercitivamente la decisión que ha emitido. Por ello, en ausencia de colaboración con la judicatura, la eficacia del arbitraje se vería mermada.”
Gonzales de Cossio Francisco. EL Arbitraje y la Judicatura. Guadalajara. Editorial. México 2007. Porrúa. Pág. 179.
1.4 ANULACIÓN DE LAUDOS ARBITRALES.
El laudo arbitral es definitivo, inapelable y de obligatorio cumplimiento. Empero, existe la posibilidad de cuestionar el laudo mediante el recurso extraordinario de anulación del laudo arbitral, el que permite que la jurisdicción ordinaria, es decir, los jueces, sean quienes examinen la validez de la decisión final de los árbitros haciendo uso de las causales de anulación del laudo indicadas en el Decreto Legislativo N° 1071.
“Artículo 63.- Causales de anulación.
El laudo sólo podrá ser anulado cuando la parte que solicita la anulación alegue y pruebe:
a. Que el convenio arbitral es inexistente, nulo, anulable, inválido o ineficaz.
b. Que una de las partes no ha sido debidamente notificada del nombramiento de un árbitro o de las actuaciones arbitrales, o no ha podido por cualquier otra razón, hacer valer sus derechos.
c. Que la composición del tribunal arbitral o las actuaciones arbitrales no se han ajustado al acuerdo entre las partes o al
reglamento arbitral aplicable, salvo que dicho acuerdo o disposición estuvieran en conflicto con una disposición de este Decreto Legislativo de la que las partes no pudieran apartarse, o en defecto de dicho acuerdo o reglamento, que no se han ajustado a lo establecido en este Decreto Legislativo.
d. Que el tribunal arbitral ha resuelto sobre materias no sometidas a su decisión.
e. Que el tribunal arbitral ha resuelto sobre materias que, de acuerdo a ley, son manifiestamente no susceptibles de arbitraje, tratándose de un arbitraje nacional.
f. Que, según las leyes de la República, el objeto de la controversia no es susceptible de arbitraje o el laudo es contrario al orden público internacional, tratándose de un arbitraje internacional.
g. Que la controversia ha sido decidida fuera del plazo pactado por las partes, previsto en el reglamento arbitral aplicable o establecido por el tribunal arbitral.
[…]”
Cabe señalar que la presente obra debe resaltar las prerrogativas con las que cuenta la decisión final del árbitro único, por lo que el carácter extraordinario del recurso judicial mediante el cual se pretende la impugnación del laudo arbitral, debe ser considerado como una excepción y no regla general. En la doctrina en palabras de Cremades indica que el mecanismo de anulación del laudo arbitral se debe entender, entonces, como una acción de carácter extraordinario, puesto que las causales de anulación del laudo se encuentran previstas en una lista cerrada por la legislación, evitando así que este recurso se convierta en una segunda instancia contra el laudo arbitral; “no pudiendo el órgano jurisdiccional que conozca de la acción de anulación, revisar el fondo de la decisión de los árbitros”52
.
52
Cremades B. (2006). El Arbitraje en la Doctrina Constitucional Española. Revista Lima Arbitration. 01: 185-220. p. 206. Disponible desde: http://www.limaarbitration.net/LAR1/bernardo_m_cremades.pdf
Sobre el particular, el criterio es uniformemente consistente en todas las latitudes, al considerar el carácter excepcional del recurso, que se definen por su vocación transnacional Carboell citando a Caivano y Cantuarias señala:
“La LA establece que contra un laudo sólo procede interponer el recurso de anulación (Artículo 62.1), por causales taxativas (artículo 63). Éstas tienen como referente directo la Ley Modelo de Arbitraje UNCITRAL que a su vez recoge las causales que autorizan el no reconocimiento a ejecución de laudos extranjeros, contenidos en la Convención de Nueva York. Solo se puede interponer recurso de anulación por causales taxativas y que el artículo 63 determina una lista taxativa de causales además así está regulado en la Ley Modelo”53
.
Finalmente, sobre el particular Baca sostiene:
El carácter voluntario del arbitraje parece excluir, por definición, la posibilidad de que éste sea impuesto obligatoriamente. Es decir, una ley no podría establecer como obligatorio el sometimiento a arbitraje de determinados conflictos, excluyendo así su control judicial (salvo los tasados supuestos del recurso de anulación contra los laudos), pues esto sería contrario al derecho a la tutela judicial efectiva54.