2.2 BASES TEÓRICAS DEL APEGO
2.2.2 Definición del apego
Los etólogos han afirmado que uniones fuertemente emocionales hacia un individuo en particular es parte básica de la naturaleza humana que está presente de manera germinal en el recién nacido y continua a través de toda la vida del ser humano.
Esta conducta se define como instintiva, la cual se modifica por sistemas de conducta que al comienzo del desarrollo van cambiando según las distintas metas (Bowlby, 1983).
La meta de la conducta de apego es conservar la proximidad o la comunicación con la figura de apego. Para lo cual, se utilizan los modelos representacionales.
Modelos representacionales:
El modelo interno activo es una representación mental de sí mismo y de las relaciones con los otros, es un modelo del mundo que se construye a partir de las relaciones con las figuras de apego y a servir al sujeto para percibir e interpretar las acciones e intenciones de los demás y para dirigir su conducta; una parte importante de estos modelos que incluyen componentes afectivos y cognitivos, es la noción de quienes son las figuras de apego, incluyen además información sobre
uno mismo, si es una persona valorada y capaz de ser querida por las figuras de apego (Bowlby, 1980).
Aquellas conductas que favorecen ante todo la cercanía con una persona determinada; entre estos comportamientos figuran: señales (llanto, sonrisa, vocalizaciones), orientación (mirada), movimientos relacionados con otra persona (seguir, aproximarse) e intentos activos de contacto físico (subir, abrazar, aferrarse), es mutuo y reciproco (Ainsworth, 1983, citado en Gayó, 1999).
Una definición de apego que no solo abarca a las relaciones parento-filiales sino también a la identificación de una persona con otra que no necesariamente es la figura paterna (Cicirelli,1999, citado por Lemme, 2005).
Concepto de Apego según Ainsworth
La figura de apego: en la base de este concepto está la noción de función parental o maternal, y no se refiere solamente a la figura concreta de madre o padre, ya que, si éstos faltasen por alguna razón, la persona que desempeña ese rol sería la que cumple la función de figura de apego. Es la persona en la que se confía, la que provee de una base segura desde donde operar como dice Bowlby. Sería quién desempeña el rol, se habla también de cuidador/a.
Es importante la función de los padres cómo figuras de apego capaces de proporcionar esa base segura desde donde el niño puede aventurarse a explorar.
El concepto de base segura es central en la lógica y coherencia de la teoría del apego.
Bowlby introdujo el término apego para referirse específicamente a la formulación de base segura del vínculo niño-adulto y del vínculo adulto-adulto para distinguirlo de la perspectiva psicodinámica. No obstante, no implica un término genérico ni una perspectiva exhaustiva de las relaciones humanas.
Refiriéndose al vínculo niño-adulto, afirma que proveer de una base segura a los niños y adolescentes, es clave, para que puedan aventurarse al mundo exterior y sentirse confiados en ese proceso, ser más estables emocionalmente, etc. Con esta actitud de los padres se puede contribuir a fomentar la autonomía de los hijos, y es importante para que ellos perciban que cuando regresen serán bien recibidos, habrá accesibilidad en caso de necesitar apoyo (Bowlby, 1989, citado por Waters y Cummings, 2000).
La figura de apego es la persona, quién desempeña el rol y la base segura sería la función (por ejemplo, una institución puede ser una base segura, pero no una figura de apego). En general se da, que la base segura la provee o se gesta en el marco de las relaciones íntimas, tanto en niños como adultos. (Familia, amigos, pareja, grupos).
El mencionado autor en 1986 (pp128-131), sostiene que las personas a cualquier edad se van desarrollando mejor si tienen la convicción de que cuentan con alguien digno de su confianza, en donde apoyarse en un momento problemático o también decimos, con quien compartir en los momentos felices de sus vidas.
Este concepto se aplica tanto a niños como a adultos, en donde dicha figura sería el compañero o cónyuge, entendemos que puede ser también un amigo íntimo o familiar allegado incluso un hijo cuando se depende de él en la adultez.
Para el, la base segura implica un “proporcionar la continuidad de potencial apoyo” ya que las relaciones entre los sujetos duran años.
Tipos o Patrones de Apego
Estudios realizados por Ainsworth (1968), éste experimento consiste en observar la conducta de los participantes (niño, madre y un extraño) a través de una ventana unidireccional, grabada en video; en donde se estudian las diversas conductas organizadas alrededor del apego del niño durante su primer año y su madre.
El experimento arroja luz sobre la diversidad de patrones de conducta de apego que se dan en la relación madre-niño.
De lo que se desprenden diferentes categorizaciones:
Los niños con apego seguro exploran con facilidad, seguridad y curiosidad. Muestran su disgusto como reacción adecuada a la separación y al reunirse con la madre muestran una mayor capacidad de ser calmados, tranquilizarse y volver a jugar.
Los niños con apego inseguro-evitativo evitan tener cercanía con la madre, casi no expresan signos de disgusto o protesta al reencontrarse con ella. Se observó que estos niños parecían tener más interés en los objetos (juguetes, etc) que en las personas.
En el tipo de apego resistente- ambivalente o inseguro- ambivalente, el niño reacciona con intensidad. Al regreso de la madre, buscan el contacto, pero luego pueden mostrar pasividad o agresividad. No se calman fácilmente, pueden llorar intensamente y no vuelven a explorar.
Una cuarta categoría es el tipo de apego desorganizado-desorientado que Main y Solomon (1996) encontraron características de los tipos de apego inseguro– evitativo e inseguro-ambivalente. Se observó que los niños con este tipo de apego, reaccionan al reencuentro con su madre de forma confusa y desorientada. Se comprobó que la madre del niño desorganizado tiene conductas imprevisibles y atemorizantes con sus hijos y que la desorganización de éstos respondía a la incoherencia y al temor (Main y Hesse, 1990, citado en Marrone, 2001).
Diversos estudios recogen información al respecto; se observó que los padres de estos niños desorientados, atemorizaban a sus hijos mediante el abuso o cualquier otra forma de maltrato (Main y Hesse, 1990, citado en Marrone, 2001).