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DEL LINChAMIENTO A LA COMPLICIDAD DEL SILENCIO

Redacción

El pasado 20 de abril se iniciaba en la Audiencia de Córdoba la “Vista Oral” contra cuatro anar quistas acusados por el atraco al Banco de Santander y por la muerte de dos policías locales, ocurridos el 18 de diciembre de 1996, sentencia dos a un total de 146 años de cárcel.

El desarrollo de dicho juicio ha constituido la prueba de una farsa de la justicia, una más en un régimen llamado democrático, con lo que ha quedado claramente descalificado. El juicio ha concluido con la prácti ca aceptación de todos los criterios de la acusación fiscal, rayando con la prevaricación, pues se implica a otros procesados en hechos en los que no han participado, como es el caso de la muerte de las dos policías en la que no intervino más que uno de los acusados. Pero este dato no es más que la punta del iceberg de la farsa, en cu yo contexto se inscribe un fenómeno de linchamiento que, de forma des carada, se inició desde el primer día de los hechos, se desarrolló a lo lar go de los 15 meses de la instrucción y continuó en la Sala durante los 10 días de la Vista.

En efecto, además de una vergon zosa campaña de prensa, sostenida incluso a nivel nacional y el trata miento penitenciario durante los 15 meses de prisión preventiva, que violando el procedimiento judicial ha obstruido la actuación de la defensa, recluyendo a los acusados en prisio nes distintas, aplicándoles regíme nes de aislamiento, con auténtica tortura, entre la que cabe destacar la de los servicios sanitarios peniten ciarios incapaces hasta hoy de inter venir en la extracción de proyectiles existentes en los cuerpos de los acu sados. El montaje de esta farsa de justicia ha conocido también una se rie de actos públicos organizados por el Ayuntamiento (una de las par tes de la acusación) autorizados por el Juez Instructor (lo que de por sí ya es un significante de prevaricación, pues violenta la neutralidad del pro cedimiento que pretende la ley), en este caso concreto, a través de la ce lebración de manifestaciones enca bezadas por el ex alcalde de Córdo ba Julio Anguita, y la realización de un partido de fútbol entre famosos programado por Jesús

Gil, que defi ne dichos actos con un carácter innegable de linchamiento fascista.

Ante estos hechos institucionales de pura demagogia populista, que no tienen nada que ver con la justicia, cabe destacar la actitud de unas 30 personas a las que el primer día del juicio no se les permitió el acceso a la Sala, se manifestaron en la calle ante la Audiencia con pancartas: “No son asesinos, son anarquistas”, inscribiendo algunas siglas corrientes del Movimiento Libertarlo, entre ellas las de la CNT.

Este acto de simple solidaridad denunciando el linchamiento fas cista, debió merecer al aplauso de la CNT, si no por la adhesión a los detenidos, que era mucho pedir, sí por la denuncia de esa parodia de justicia…

Pues bien, no sólo el Sindicato de Oficios Varios de Córdoba, sino tam bién el C.R. de Andalucía de la CNT salieron a la palestra con sendas notas de prensa desmarcándose del ci- tado acto de solidaridad, amparán dose en el hecho de que ninguno de los 30 concentrados ante la Audien cia pertenecían a la CNT. En dicha nota de prensa no se hacia la más mínima referencia al linchamiento fascista de que hablan sido objeto -y continuaban siéndolo en la Vista- los procesados.

Ampararse en la no afiliación a la CNT de los participantes en la con centración-denuncia, exigiendo ex cluir dichas siglas, lo que en el me nor de los casos es una exigencia abusiva, pues en el seno de la CNT existen militantes que se han venido adhiriendo a esa denuncia, como se ha dejado constancia durante meses en estas mismas páginas de Sol¡, es una exigencia que no puede provo carnos más que risa, si no fuera por que el caso es francamente grave, sobre todo por los antecedentes protagonizados por el Sindicato de Ofi- cios Varios de Córdoba.

En efecto, hace exactamente 12 meses, en abril do 1997, dicho Sindi cato realizó en Córdoba unas jorna das de debate; unas semanas antes de su celebración cayó del programa uno de los Invitados.

La causa: se le retiraba su partici pación porque dicho Invitado forma ba parte del equipo de abogados de fensores de los encausados, que ya entonces estaban siendo víctimas del linchamiento fascista.

Este hecho demuestra de forma incontrovertible que la actitud de la CNT de Córdoba no necesitaba del pretexto de la “usurpación de siglas” para desmarcarse de la denuncia

del linchamiento, 12 meses antes ya se comprobaba su actitud vergon zante con la decisión de votar en unos actos culturales la participa ción de uno de los abogados de los detenidos.

Se puede no estar de acuerdo con el atraco Banco y con la muerte de las dos policías. Lo que de ninguna forma puede aceptarse es la compli cidad del silencio ante un lincha- miento y ante la felonía de justicia de la que han sido objeto cuatro anar quistas.

“LA ANARQUIA Y LA vIOLENCIA”