no obvia, por supuesto, la necesidad de disponer de re- cursos financieros que permitan superar brechas y en- frentar los retos del desarrollo. Aceptado este principio son necesarias varias condiciones para garantizar la exis- tencia de esta doble vía. Desde el
punto de vista del Norte al Sur es imprescindible evitar posiciones apriorísticas, recetas preestablecidas que se quieren aplicar en cualquier parte; se necesita también flexibili- dad y voluntad de escuchar; no con- cebir las acciones de cooperación como un fin en sí mismas, sino como una vía de apoyo al desarro- llo del país o la localidad en cues- tión. Del Sur al Norte se necesita la suficiente capacidad para incor- porar la cooperación de manera coherente y articulada; en ambos casos es necesaria la creación o de-
sarrollo de una cultura del cambio, de la integralidad, de la participación y de la sostenibilidad. Por esto la forma- ción de recursos humanos es seguramente la acción de mayor alcance por su contenido, durabilidad y por ser capaz de desencadenar un proceso de participación y de- sarrollo, en el cual se movilizan todos los recursos.
Al tratar los nuevos enfoques de la cooperación y ne- gar la vieja concepción, que solo preveía la transferencia o donación de recursos, es común que se corra el riesgo de, amplificando el justo valor de factores como los re-
Proyecto:
Apoyo a las capacidades locales de formación e intercambio técnico (PDHL)
to, se olvide que si bien para un eficiente y sostenible apro- vechamiento de los recursos de la cooperación es necesa- rio lo anterior; esto solo se manifiesta ante la oportunidad que significa la disponibilidad de recursos para la realiza- ción de iniciativas concretas. Por tanto el éxito de la coo- peración internacional se halla en saber responder adecuada y oportunamente, en la forma más integradora posible, a las necesidades de cooperación de cada país, región o co- munidad. Esto solo se logra actuando de manera conjunta: es por tanto una responsabilidad compartida.
Las experiencias de Cuba son un buen ejemplo de cómo es posible es- tablecer de manera efectiva esta doble vía. Las iniciativas de cooperación en Cuba utilizan como base para su elabo- ración los procesos corrientes de planificación y gestión del territorio, que se han generado y están establecidos en el país. Las prio- ridades y las decisiones se derivan de un proceso partici- pativo, que involucra a las comunidades organizadas. De esta manera, las acciones puntuales dejan de ser fragmen- tarias porque se inscriben en un programa que ya se ha delineado y articulado con los procesos propios del país y las localidades. Las siguientes palabras del Historiador de la Ciudad, Dr. Eusebio Leal Spengler, expresan de mane- ra precisa esta visión de la cooperación como intercam-
Proyecto:
Superación del personal de la red de farmacias (PDHL y Livorno)
Proyecto:
Sala Polivalente del barrio de San Isidro (PDHL y Viareggio)
Proyecto: Casa de Abuelos de Espada (PDHL y Fons Catalá-CasteldeFels)
Es evidente que la cooperación para el desarrollo no puede por sí sola realizar los cambios necesarios, pero no es menos cierto que puede constituir un instru- mento capaz de impulsar soluciones innovadoras. Con- sideramos dicha cooperación como un acto que honra la condición humana y como un espacio en el que se dan la mano comunidades provenientes de realidades diversas: unas poseen los recursos, y otras, los requie- ren; ambas cuentan con sus propias experiencias y ge- neran un aprendizaje mutuo que siembra semillas de respeto, enaltece y edifica.10
El escenario actual de la coope- ración se ha visto enriquecido con una nueva modalidad: la coope- ración Sur-Sur, la cual ha abierto nuevas posibilidades y ha contri- buido a mejorar las transferencias de tecnologías e innovaciones ante la poca sostenibilidad de la mayor parte de las transferencias industria- les y tecnológicas realizadas desde los países del Norte, y la garantía que representa intercambiar expe- riencias y modos de desarrollo que ya han demostrado aplicabilidad en las condiciones del Sur.
Un ejemplo de este tipo de coo- peración es la fórmula que recien-
temente ha sido propuesta por la iniciativa interagencial de las Naciones Unidas: IDEASS. Ella propone la formu-
Proyecto:
Ludoteca Pinocho en el barrio de Jesús María (PDHL, UNIFEM y Zona del Cuero)
Proyecto:
Rehabilitación del Palacio del Conde Cañongo (PDHL y Valonia)
exitosas de desarrollo local a partir de innovaciones y tecnologías que hayan sido desarrolladas desde los países del Sur. Estas innovaciones pueden ser efectivas en con- diciones similares en otros países de igual o menor de- sarrollo económico, y de cualquier forma requieren menos esfuerzos de adaptación a las con- diciones del entorno que aque- llas que se transfieren desde países desarrollados.
La propia experiencia de la Oficina del Historiador en el Centro Histórico de La Habana ha sido motivo de intercambios de cooperación Sur-Sur. Varias son las ciudades que han solici- tado asesorías y consultorías de la Oficina o pasantías de sus es- pecialistas en Cuba. Por solo ci- tar algunos ejemplos: en México, con las siete ciudades declaradas Patrimonio Cultural de la Hu- manidad, y especialmente la Ciudad de México; en Brasil, todas las ciudades inscri- tas en la lista del Patrimonio Mundial, Ciudad Panamá (Panamá), Tegucigalpa (Honduras), Ciudad Bolívar (Ve- nezuela), Cuenca (Ecuador) y Valparaíso (Chile), entre otras ciudades.
Acuarela de la fachada de la Ludoteca Pinocho, en el barrio de Jesús María