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1. El estudio de la agresividad humana

1.1. Delimitación conceptual de la agresividad

Una vez definido de forma general el concepto de agresividad, debemos diferenciar este término de otros relacionados como la violencia, la ira o la hostilidad, ya que en algunas ocasiones se han

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sido usados para referirse a la agresividad, causando confusiones entre estos términos

1.1.1 Agresión vs Agresividad

La agresión y la agresividad son definidas por separado, pero como conceptos relacionados, una es el acto y la otra es un rasgo de personalidad. Concretamente la agresión se considera un acto o una forma de conducta puntual, frente a situaciones concretas de manera más o menos adaptada. Por lo contrario, la agresividad consiste en una tendencia a comportarse agresivamente en distintas situaciones, donde pueden producirse conductas como; atacar, faltar el respeto, ofender o provocar a los demás intencionalmente, entre otras (Berkowitz, 1996). Además, aparece precozmente en el desarrollo del sujeto y se mantiene a lo largo de toda la vida de forma estable e independiente al contexto del sujeto (Pueyo & Redondo, 2007). Cabe destacar que en la presente tesis, estudiaremos la agresividad como

rasgo de personalidad.

1.1.2 Agresividad vs Hostilidad

Tradicionalmente, la hostilidad ha estado considerada como un constructo actitudinal. La definición estándar de la hostilidad, es la realizada por Buss (1961), quien la considera como una actitud negativa y de desagrado hacia los otros. De forma similar Berkowitz (1996), la define como un componente cognitivo y evaluativo que refleja un juicio desfavorable o negativo del otro, sobre el que se muestra desprecio o disgusto. Por otro lado, Spielberger y sus colegas (1983; 1985), consideran que la hostilidad implica un conjunto de actitudes negativas complejas, las cuales producen en último lugar

27 comportamientos agresivos como la destrucción o daño físico de objetos o personas.

A pesar de estas definiciones, otros autores entienden la hostilidad como una variable mucho más compleja formada a su vez por múltiples aspectos, en que las conductas negativas implican sentimientos y conductas expresivas poco favorables hacia otras personas (Barefoot, 1992; Barefoot & Lipkus, 1994; Huesmann & Miller, 1994). Un individuo hostil seria aquel que se comporta haciendo evaluaciones negativas hacía los demás, tales como el cinismo (la creencia de que los demás se rigen por motivaciones egoístas), desconfianza (pensar que los demás son potencialmente provocadores y dañinos) o denigración, caracterizada esta última por la percepción de que los demás son deshonestos, tacaños, etc. (Miller, Smith, Turner, Guijarro & Hallet, 1996). A diferencia de la hostilidad, la agresividad sí incluye el daño a otras personas a fin de conseguir una meta (Berkowitz, 1993; Geen, 2001). Por lo tanto, la hostilidad se mostraría a nivel cognitivo y la agresividad a nivel instrumental.

1.1.3 Agresividad vs Ira

La ira constituye un estado emocional, variable en intensidad y que oscila entre una ligera irritación o enfado hasta una furia y rabia intensas, las cuales surgen ante acontecimientos desagradables sin

estar dirigidos a una meta (Spielberger et al., 1983; 1985). Huesmann

y Miller (1994) definen la ira como una condición interna o estado que impulsa a actuar de forma agresiva. Sin embargo, otros autores consideraron estas definiciones como incompletas, ya que carecían de algunos componentes y características propios de la ira. Berkowitz

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(1996) añadió que la ira consiste en la conciencia de los cambios fisiológicos asociados a la agresividad y las reacciones expresivo- motoras a través del cuerpo, además de las ideas y recuerdos producidos por la aparición de dichos acontecimientos. Otros autores en concordancia con esta perspectiva, especificaron que los cambios fisiológicos se asocian con el arousal del sistema simpático general, la función de los neurotransmisores y las hormonas. Por lo que respecta al componente cognitivo de la ira, incluyeron creencias irracionales, pensamientos automáticos, conciencia subjetiva y el etiquetaje de los sentimientos de ira. Las variables conductuales las relacionaron con las expresiones faciales y estrategias de expresión de la ira a nivel conductual y verbal (Deffenbacher, 1994; Eckhardt & Deffenbacher, 1995).

La agresividad requiere una conducta voluntaria y previamente planeada que se dirige a la obtención de una meta, que para conseguirla se contempla el daño al otro. A diferencia de la agresividad, la ira no se dirige a ninguna meta, es un estado que se comunica con reacciones faciales, verbales o corporales, sin intención de agredir a otras personas.

1.1.4. Agresividad vs Violencia

Habitualmente estos dos términos se confunden y suelen utilizarse como sinónimos. Sin embargo, la diferencia entre los dos términos reside en la intensidad de la conducta, así que no los podemos considerar iguales. La violencia es una agresividad, que puede ejercerse en diferentes formas, normalmente con elevada intensidad y gravedad, cuyo objetivo es causar un daño extremo. Además también se caracteriza por su carencia de justificación, su

29 tendencia puramente ofensiva contra el derecho a la integridad (física o psicológica) del ser humano, la ilegitimidad que suele llevar a la ausencia de aprobación social, e incluso la ilegalidad, al ser a menudo sancionada por las leyes.

Existen diferentes opiniones alrededor de la definición de violencia, algunos autores solo consideran como actos violentos aquellos realizados con la intención de herir físicamente a otra persona (Straus, 1979), y otros como Anderson y Bushman (2001) o Berkowitz (1993) explican la violencia como la forma más extrema de la agresividad física. A diferencia de estos estudios, Buvinic, Morrison & Shifter (1999) señalan que puede existir violencia asociada al daño psicológico.

Aunque existen gran variedad de definiciones, debemos tener en cuenta que la violencia es un tipo extremo de agresividad. Por ejemplo en la violencia de género se presentan numerosos actos agresivos tanto directos como indirectos (e.g. puñetazos, amenazas, etc), en cambio muchos tipos de agresión no son violentos. Por ejemplo, en el contexto de juego o en la práctica de un deporte, un empujón es un que muestra cierta agresividad física pero no necesariamente es un acto violento