• No se han encontrado resultados

LA DEMOCRACIA Y LA GUERRA DE RESISTENCIA

In document OBRAS ESCOGIDAS DE MAO TSE-TUNG (página 51-55)

EL VIII EJERCITO EN LA GUERRA DE RESISTENCIA

LA DEMOCRACIA Y LA GUERRA DE RESISTENCIA

Bertram: ¿Cuál es el significado de "democracia" en el Programa propuesto por el Partido Comunista? ¿No está en pugna con un "gobierno de tiempos de guerra"?

Mao: En modo alguno. Ya en agosto de 1936, el Partido Comunista lanzó la consigna de "República democrática". Desde el punto de vista político y organizativo, esta consigna significar) El Estado y el gobierno no deben pertenecer a una sola clase, sino que, excluyendo a los colaboracionistas y vendepatrias, han de basarse en la alianza de todas las clases que están por la resistencia, alianza que debe incluir a los obreros, campesinos y otros sectores de la pequeña burguesía. 2) Este gobierno será organizado según el centralismo democrático; siendo a la vez democrático y centralizado, unirá bajo una forma definida dos principios aparentemente contrarios: democracia y centralismo. 3) El gobierno garantizará al pueblo todas las libertades políticas necesarias, especialmente la libertad de organizarse, adiestrarse y armarse para la autodefensa. Considerada en estos tres aspectos, una república democrática de ninguna manera está en pugna con un "gobierno de tiempos de guerra", sino que es precisamente el régimen estatal y el sistema de gobierno favorables a la Guerra de Resistencia

Bertram: ¿"Centralismo democrático" no es en sí un término contradictorio?

Mao: No sólo debemos fijarnos en el término, sino también ver la realidad. No hay un abismo infranqueable entre democracia y centralismo; los dos son necesarios para China. Por un lado, el

52

gobierno que queremos debe representar verdaderamente la voluntad del pueblo, debe contar con la aprobación y el apoyo de las amplias masas de todo el país, y el pueblo debe gozar de una libertad que le permita apoyarlo y tener todas las oportunidades para influir en su política. Este es el significado de la democracia. Por otro lado, se necesita la centralización del poder administrativo ; una vez que las medidas políticas exigidas por el pueblo sean transmitidas, con la aprobación de su cuerpo representativo, al gobierno por él elegido, éste las llevará a cabo, y sin duda podrá hacerlo con toda facilidad siempre que no vaya contra la política adoptada de acuerdo con la voluntad del pueblo. Esto es lo que significa el centralismo. Sólo estableciendo el centralismo democrático puede un gobierno ser realmente fuerte; éste es el sistema que debe adoptar el gobierno de defensa nacional en la Guerra de Resistencia.

Bertram: Pero esto no corresponde al régimen de gabinete de guerra, ¿verdad?

Mao: No corresponde a cierto tipo de gabinete de guerra conocido por la historia.

Bertram: ¿Ha habido alguna vez gabinetes de guerra a los que corresponda?

Mao: Sí. Los sistemas de gobierno de tiempos de guerra pueden dividirse generalmente en dos tipos: uno es el centralismo democrático, el otro, el centralismo absoluto, según lo determine la naturaleza de la guerra. Todas las guerras en la historia pueden dividirse, de acuerdo con su naturaleza, en dos categorías: guerras justas y guerras injustas. Por ejemplo, la Guerra Europea que estalló hace más de veinte años fue una guerra injusta, imperialista. Los gobiernos de los países imperialistas de entonces forzaron a los pueblos a combatir por los intereses del imperialismo, yendo así contra los intereses del pueblo; estas circunstancias requerían gobiernos como el de Lloyd George en Inglaterra. Lloyd George reprimió al pueblo inglés, prohibiéndole hablar contra la guerra imperialista y proscribiendo toda organización o reunión que expresara la opinión popular contra la guerra; aunque subsistía el Parlamento, éste era simplemente órgano de un grupo de imperialistas y no servía sino para votar dócilmente el presupuesto de guerra. La ausencia de unidad entre gobierno y pueblo en la guerra da origen a un gobierno de centralismo absoluto, que necesita sólo centralismo y no democracia. Pero, en la historia, también ha habido guerras revolucionarias, como la de Francia, la de Rusia y, actualmente, la de España. En tales guerras, el gobierno no teme la desapro-

53 bación del pueblo, porque es éste el que más desea sostener esa clase de guarra; basándose en el apoyo voluntario del pueblo, el gobierno, lejos de temer a éste, se esfuerza por despertarlo y lo orienta a expresar sus puntos de vista, de modo que participe activamente en la guerra. La guerra liberación nacional de China goza de la plena aprobación del pueblo y no puede triunfar sin su participación; por eso, el centralismo democrático se ha convertido en una necesidad. En China, la victoria de la Expedición al Norte de 1926 a 1927 se logró igualmente gracias al centralismo democrático. Se ve así que, cuando los objetivos de una guerra reflejan directamente los intereses del pueblo, cuanto más democrático es el gobierno, más eficazmente puede llevar adelante la guerra. Tal gobierno no tiene razón alguna para temer que el pueblo se oponga a la guerra y, en cambio, lo que debe inquietarlo es que el pueblo vaya a permanecer inactivo o indiferente ante ella. La naturaleza de la guerra determina las relaciones entre el gobierno y el pueblo. Esta es una ley de la historia.

Bertram: Entonces, ¿qué pasos se preparan ustedes a dar para poner en práctica este nuevo sistema de gobierno?

Mao: La clave es la cooperación entre el Kuomintang y el Partido Comunista.

Bertram: ¿Por qué?

Mao: Desde hace quince años, la relación entre el Kuomintang y el Partido Comunista ha sido el factor determinante en la situación política de China. La cooperación de los dos partidos de 1924 a 1927 dio como resultado la victoria de la primera revolución. Su ruptura en 1927 engendró la funesta situación de la década pasada. Pero, la responsabilidad de la ruptura no fue nuestra; nosotros estábamos obligados a emprender la resistencia a la opresión del Kuomintang, y persistimos en enarbolar la gloriosa bandera de la liberación de China. Ahora ha llegado una tercera etapa, y con el objeto de resistir al Japón y salvar a la nación, los dos partidos deben cooperar plenamente sobre la base de un programa definido. Gracias a nuestros incesantes esfuerzos, se puede considerar establecido esta cooperación; mas, la cuestión radica en que ambas partes reconozcan un programa común y actúen de acuerdo con el. La institución de un nuevo sistema de gobierno es parte esencial de ese programa.

Bertram: ¿Cómo puede implantarse el nuevo sistema por medio de la cooperación de los dos partidos?

Mao: En estos momentos, proponemos la transformación del aparato gubernamental y del sistema que rige en el ejército. Propo-

54

nemos que se instaure una asamblea nacional provisional para hacer frente a la crítica situación presente. Los representantes a esta asamblea deberán ser designados, en debida proporción, por los partidos y grupos políticos, los ejércitos, las organizaciones populares y los sectores de la industria y el comercio que están por la resistencia, más o menos como lo planteó el Dr. Sun Yat-sen en 1924. Esta asamblea deberá funcionar como órgano supremo del Poder estatal, determinará la política de salvación nacional, adoptará un programa constitucional y elegirá el gobierno. Estimamos que la Guerra de Resistencia ha llegado a un crítico punto de viraje y que sólo la instauración inmediata de dicha asamblea nacional, investida de autoridad y representativa de la voluntad popular, puede dar una nueva fisonomía política a China y superar la presente crisis. Estamos intercambiando puntos de vista con el Kuomintang acerca de esta proposición, y esperamos obtener su conformidad.

Bertram: ¿No ha declarado el Gobierno Nacional que suspendería la instauración de la asamblea nacional?

Mao: Era correcto suspenderla. Lo que ha sido suspendido es la asamblea nacional que el Kuomintang se preparaba a instaurar; a juzgar por las estipulaciones del Kuomintang, esa asamblea no habría tenido el mínimo poder, y el procedimiento para su elección en nada concordaba con la voluntad popular. A1 igual que los demás sectores sociales, nosotros desaprobamos esa clase de asamblea nacional. La asamblea nacional provisional que ahora proponemos es radicalmente diferente de la que ha sido suspendida. La instauración de esta asamblea nacional provisional sin duda dará al país un aspecto nuevo y proporcionará el requisito indispensable para la transformación del aparato gubernamental y del ejército y para la movilización del pueblo. De todo esto depende que la Guerra de Resistencia dé o no un viraje favorable.

LA SITUACIÓN Y LAS TAREAS EN LA GUERRA

In document OBRAS ESCOGIDAS DE MAO TSE-TUNG (página 51-55)

Outline

Documento similar