Mis investigaciones fueron llevadas a cabo con ayuda de la tecnología en biorretroalimentación del MindCenter Corporation. Este sistema mul-tiusuario está compuesto de cuatro módulos, cada uno de los cuales está diseñado para bloquear los estímulos externos y la luz. Los participantes permanecieron tumbados, que es la postura tradicionalmente utilizada en el viaje. Cada módulo contiene un sistema de sonido. Desde estos módulos, se hace un seguimiento de las ondas cerebrales theta, alfa y beta en cuatro lugares diferentes del córtex. Los canales bipolares (izquierda y derecha) fueron registrados por medio de electrodos situados en los cuatro emplazamientos corticales: lóbulos parietotemporales izquierdo y derecho, y lóbulos parietocentrales izquierdo y derecho
Se dividió a los doce participantes en tres grupos y se hizo un seguimiento de sus respuestas en el EEG a tres cintas de tambores diferentes, que yo y mis compañeros habíamos grabado en un estudio de sonido comercial. Estas cintas contenían: sonido de tambores chámameos, con un ritmo de aproximadamente entre 4 y 4,5 golpes por segundo; sonido de tambores expresando el I Ching, al ritmo aproximado de entre 3 y 4 golpes por segundo; y sonido de tambores libres, sin ritmo fijo. A cada participante se le efectuó un seguimiento de los cuatro emplazamientos corticales, las áreas bilaterales parietotemporales y parietocentrales, durante tres sesiones. No se propuso ninguna preparación para los «viajes»; se pidió a los participantes que se relajaran, que escucharan las cintas de tambores y que trataran de estar quietos, ya que cualquier movimiento corporal probablemente crearía distorsiones.
Al final de las sesiones, cada participante preparó un breve resumen escrito de su experiencia subjetiva y seguidamente se le realizó una entrevista que fue grabada en una cinta. A continuación, estas experiencias subjetivas fueron clasificadas en función de los temas recurrentes y de los asuntos de consenso
R esultados
Esta investigación confirma las teorías que sugieren que el uso de tambores en rituales y ceremonias por parte de las culturas indígenas tiene efectos neurofisiológicos específicos y es capaz de suscitar cambios temporales en la actividad eléctrica cerebral y, por
tanto, facilita la aparición de imágenes y una posible entrada en un estado de conciencia alterada (ECA), especialmente en un estado chamánico de conciencia (ECC).
El ritmo de entre 4 y 4,5 golpes por segundo es el que mejor induce las ondas tetha. Siete de
los doce participantes mostraron patrones de ondas tetha en diversos grados durante la exposición al sonido de los tambores chamánicos.
El sonido de tambores en general y el sonido de tambores rítmicos en particular, a menudo induce imágenes de contenido ceremonial y ritualista y es una herramienta eficaz
para entrar en un estado de conciencia alterada (ECA), incluso cuando se desvincula del marco del ritual cultural y de la intención ceremonial. Es interesante señalar que los doce
participantes percibieron algún tipo de imágenes visuales y/o somáticas. Para ocho de estas personas las imágenes fueron vividas. Este hecho demuestra claramente la fuerza del sonido de tambores en general, y de los ritmos chamánicos e í Ching en particular, a la hora de inducir y potenciar la capacidad de percibir imágenes. Proponemos la hipótesis de que el aumento en la capacidad de percibir imágenes es un resultado directo de la mayor presencia de la frecuencia theta.
El ritmo de los tambores, expresado en golpes por segundo, puede correlacionarse con los cambios temporales ocurridos en la frecuencia de las ondas cerebrales (expresada en ciclos por segundo) y/o en la experiencia subjetiva, siempre que el ritmo de
los tambores se mantenga al menos entre trece y quince minutos. En muchos casos, el ritmo
de aumento o disminución de la frecuencia se acelera en el minuto nueve, siendo este efecto más perceptible en los casos de las ondas tetha y alfa. Según las observaciones de campo y los informes subjetivos, el período de tiempo que la mayoría de los sujetos necesitan para ser afectados/inducidos por el sonido de tambores parece estar entre los trece y los quince minutos. Generalmente, se percibe un rápido aumento o disminución de las ondas theta y/o alfa hasta el minuto quince, y se mantiene a continuación un aumento o disminución gradual hasta el minuto veinte. Estos datos confirman lo descubierto por las investigaciones realizadas en el campo de la meditación en cuanto al tiempo requerido para la respuesta fisiológica óptima y, según Angeles Arrien, también se corresponden con las enseñanzas orales de algunas culturas indígenas en lo que respecta a la estimulación auditiva.
El sonido de tambores suscita experiencias subjetivas e imágenes que tienen temas comunes.
Las primeras doce categorías son los temas comunes, tal como han sido sintetizados a partir de los informes orales y escritos realizados por los participantes después de sus experiencias en una o más sesiones con el sonido de los tambores. Éstos incluyen:
Pérdida del continuum temporal (PCT)
Siete de los doce participantes fueron conscientes e informaron de que habían perdido su continuum temporal, por lo que no tenían una sensación clara de la duración de la sesión.
Sensaciones de movimiento
Esta categoría incluye las experiencias en el campo de las sensaciones corporales: - el cuerpo o partes del cuerpo vibran y se expanden
- se siente presión sobre el cuerpo o sobre ciertas partes del cuerpo, especialmente en la cabeza, la garganta y el pecho
- movimientos de energía en forma de olas a lo largo del cuerpo - sensaciones de volar, de girar en espiral, de bailar, de correr, etc
Diez de los doce participantes experimentaron «sensaciones de movimiento» de uno o varios tipos
Energización
Nueve de los doce participantes mencionaron específicamente que se habían sentido energizados durante y/o inmediatamente después de la sesión de tambores.
Fluctuaciones de temperatura (frío/calor)
Seis de los doce participantes experimentaron cambios repentinos de temperatura (escalofríos, sentirse inundados por una sensación de calidez, sudor).
Relajación, agudeza/claridad
Cinco de los doce participantes notaron que se sentían particular mente relajados, agudos y claros. Esta sensación correspondía a una falta de emotividad.
Incomodidad
Cinco de los doce participantes mencionaron específicamente que experimentaban distintos grados de incomodidad emocional o física.
Experiencias de salida del cuerpo (ESC)/Visitaciones
Tres de los doce participantes declararon haber tenido la experiencia de salir del módulo o de ser visitados por una presencia o persona durante la sesión. Esta categoría se diferencia del «viaje» porque las imágenes chamánicas tradicionales no estaban presentes.
Imágenes
Imágenes vividas: Los doce participantes percibieron imágenes. Ocho de ellos
comentaron haber experimentado imágenes vividas, visuales o sensoriales (somáticas).
Aborígenes: Nueve de los doce participantes vieron o sintieron aborígenes africanos,
tahitianos, esquimales o americanos. Generalmente, estos aborígenes estaban participando en rituales y/o ceremonias que incluían el baile, los cantos o recitaciones, la caza o tocar tambores
Animales/Paisajes: Siete de los doce participantes informaron de una gran variedad de
Personas: Nueve de los doce participantes vieron imágenes de sus amigos infantiles o
de personas importantes de su pasado, maestros «sin rostro», no-aborígenes tocando el tambor, rostros no identificados, etc.
Viaje: Cinco de los doce participantes incluyeron en sus descripciones imágenes
típicas de los viajes chámamicos, tales como atravesar un agujero o cueva, salir disparado a través de un tubo o de un túnel que dibujaba una espiral hacia arriba o hacia abajo, ser iniciado, escalar un árbol invertido, la aparición de animales de poder y de aliados ayudantes.