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El derecho ambiental y su importancia en la explotación sustentable del medio natural

In document Desarrollo rural y turismo (página 144-160)

JAVIER OROZCO ALVARADO

RAMÓN OJEDA MESTRE

XÓCHITL YIN HERNÁNDEZ

Diagnóstico internacional y global del medio ambiente

Muchos de los grandes desafíos ambientales del presente han adquirido escalas que comprometen la seguridad nacional y mundial. Uno de los ejemplos más significativos del cambio global es quizá el fenómeno del cambio climático. La quema intensiva de combustibles fósiles y la defo- restación están ocasionando desequilibrios en el sistema climático de graves consecuencias para la estabilidad de la vida en el planeta. Entre los impactos estimados de este fenómeno destacan el incremento de la tem- peratura con posibles ascensos en el nivel del mar (con la consecuente desaparición o disminución de algunos territorios insulares); cambios en las regiones de producción agrícola mundial; modificaciones en la distri- bución y composición de la biodiversidad y en la productividad ambien- tal de los ecosistemas, sobre todo en las regiones costeras. Las pérdidas económicas y sociales se concentrarán preponderantemente en los países en desarrollo, que carecen de la capacidad y la infraestructura para adap- tarse a estas transformaciones.

La destrucción de los bosques y las selvas, en particular las tropicales, se ha intensificado como resultado de la ampliación de la agricultura y la ganadería extensivas, la expansión de los asentamientos humanos y, en general, por los cambios en el uso del suelo. De esta manera, la defores- tación y la desertificación afectan en forma creciente a los países en desa- rrollo, con la correspondiente pérdida de hábitats y de especies, así como

de recursos necesarios para la satisfacción de las necesidades vitales de las comunidades locales.

Actualmente, 80% de los bosques que cubrían la Tierra han sido de- gradados. Las proyecciones señalan que, como consecuencia del cambio en el uso del suelo, de las presiones demográficas, de la destrucción de bosques y de la tala inmoderada de recursos maderables, el área forestal disponible por persona a nivel mundial podría reducirse de 0.56 hectáreas en el año 2000 a 0.38 hectáreas en el año 2050.

Por otra parte, como fenómeno asociado a los anteriores, la creciente pérdida de la biodiversidad constituye uno de los grandes retos para el presente siglo. La información científica muestra que especies importan- tes de flora y fauna están desapareciendo a tasas alarmantes. En compa- ración con la tasa de extinción de especies de flora y fauna registrada en el periodo de 1600 a 1810, la tasa de extinción global de especies se ha triplicado de 1810 a la fecha. Las evaluaciones estiman que existen entre 13 y 14 millones de especies de flora y fauna en la Tierra de las cuales entre 15 y 20% se encuentran en peligro de extinción y apenas a un 4% de ellas se le ha asignado un nombre científico.

Las zonas marinas y costeras también enfrentan problemas de dete- rioro causados por el desarrollo urbano e industrial, el turismo, la acui- cultura y el vertimiento de residuos y descargas. Como consecuencia de estas actividades, se destruyen ecosistemas como las marismas, los man- glares y los arrecifes de coral. Estos fenómenos, aunados a las prácticas pesqueras insustentables están afectando la reproducción de múltiples especies marinas de importancia cultural, científica y comercial.

No obstante, la biotecnología moderna ha generado beneficios para las actividades pesqueras, agrícolas, forestales e industriales, con mejoras considerables en la productividad de los ecosistemas. En la actualidad se han multiplicado las preocupaciones respecto a sus posibles riesgos para la salud humana, animal y vegetal, y para la diversidad biológica en general, así como sus implicaciones para la seguridad alimentaria de los países en desarrollo.

Por otro lado, cerca de la tercera parte de la población en el mundo habita en países con presiones por escasez de agua en niveles moderados y elevados (esto es, consumo superior a 10% del abastecimiento de agua dulce renovable). Si el incremento en la demanda de este recurso y las modalidades de extracción prevalecientes no se modifican, para el año 2025 dos de cada tres personas en el mundo vivirán en condiciones de estrés hídrico. Por otra parte, se estima que la contaminación del agua

afecta la salud de más de mil millones de personas; además, 20% de la po- blación mundial no tiene acceso a agua potable y 50% carece de sistemas de saneamiento adecuados.

En el mundo existen más de 200 ríos de aguas internacionales, los cuales han sido factor histórico de tensiones políticas y regionales. En el futuro las disputas internacionales sobre el acceso a las aguas transfronte- rizas podrían agravarse, particularmente en regiones de África del norte y Oriente medio, así como en las zonas limítrofes de países con problemas graves de escasez de agua dulce como India, China, Rusia, el sur de Esta- dos Unidos y el norte de México.

Aproximadamente tres mil millones de personas, casi la mitad de la población mundial, habitan en zonas urbanas. En la medida en que las ciudades concentran la demanda de bienes y servicios, inciden en la diná- mica productiva y ambiental de las zonas rurales, de otras zonas urbanas distantes e incluso de áreas localizadas en otros países. El proceso de urbanización genera además impactos culturales, entre los que figuran la transformación de los hábitos de consumo y la manera como los ciudada- nos se adaptan a su entorno natural.

Las ciudades que caracterizan al mundo moderno enfrentan serios problemas ambientales de contaminación atmosférica, de los mantos freáticos y por ruido, así como un incremento en la generación de dese- chos sólidos y peligrosos.

En las ciudades pobres y en las zonas marginadas de las grandes me- trópolis, los problemas ambientales más severos se localizan cerca de los lugares de vivienda. Los desechos acumulados en vecindades provocan daños a la salud de magnitudes mayores que los depositados en los ver- tederos. Las condiciones de insalubridad con frecuencia representan una mayor amenaza para la salud que la contaminación industrial.

Además, en los últimos años se ha multiplicado la frecuencia e inten- sidad de los desastres naturales, con graves consecuencias para los países en desarrollo. La proliferación de asentamientos humanos en lugares de alto riesgo, la intensificación de la actividad industrial, la acumulación de desechos y, en general, los posibles impactos asociados a los fenómenos de cambio climático, afectarán a grupos enteros de población de los paí- ses más vulnerables, ocasionando mayor pobreza, pérdidas económicas e impactos negativos a los ecosistemas y a la salud humana en estos países.

Enfrentar estos problemas y mitigar sus impactos requerirá de mayo- res niveles de coordinación y de cooperación que en el pasado, tanto en los ámbitos global y regional como en el nacional y local.

México

Nuestro país se caracteriza por su enorme riqueza y diversidad de recur- sos naturales que constituyen su capital natural. Con apenas 1.47% de la superficie de la Tierra, el país ocupa el cuarto lugar mundial en biodi- versidad, con cerca de 10% del total de las especies conocidas. Además, posee una gran cantidad de especies endémicas de flora y fauna. El 72% del territorio nacional, o 141’742,169 hectáreas, son consideradas como superficie forestal. Los 11,122 km de litoral definen el límite de los ambientes costero y marino bajo jurisdicción mexicana. Existen además 314 cuencas hidrológicas formadas por 2.9 millones de hectáreas de aguas interiores nacionales. En el territorio mexicano se han identificado alre- dedor de 2,500 especies de peces, de las cuales 350 se explotan de manera regular.1

Sin embargo, en la primera década del siglo XXI el país enfrenta retos significativos para revertir las tendencias crecientes de pérdida del capital natural y del deterioro acelerado del medio ambiente. De 1960 a la fecha el país ha perdido 30% de sus selvas y bosques. La deforestación, la de- gradación ecológica y el cambio del uso del suelo forestal por actividades agropecuarias, representan hoy día una amenaza para los ecosistemas, la biodiversidad y las especies endémicas, así como para el mantenimiento de los procesos ecológicos que dan origen a servicios ambientales, como la recarga de los mantos acuíferos, conservación del suelo y captura de carbono. En los últimos 400 años se han extinguido en el territorio nacio- nal 15 especies de plantas y 32 de vertebrados, lo que representa 5.2% de la extinción de especies a nivel global.

El deterioro excesivo del suelo provoca la desertificación, fenómeno asociado a la disminución de la capacidad productiva, la pérdida de ser- vicios ambientales, la pobreza y la marginación. Sin que a la fecha exis- ta un monitoreo real, se estima que el deterioro anual de los suelos en México impacta entre 150 mil y 200 mil hectáreas. Asimismo, la tasa de crecimiento de utilización de agua ha sido más de dos veces superior a la del crecimiento de la población, situación que ha llevado a considerar su calidad y abasto como uno de los retos globales más importantes de nues- tros tiempos. De los 650 acuíferos identificados en el país, 96 muestran

1. Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales, Programa Nacional de Medio Ambiente y Recursos Naturales 2001-2006.

problemas de sobreexplotación. Hoy día 12 millones de mexicanos care- cen de agua potable y 23 millones no cuentan con alcantarillado. En los últimos años han desaparecido extensas áreas de manglares y pantanos a consecuencia del desarrollo de infraestructura petrolera, del avance de la ganadería y de los polos de desarrollo turístico, con la consecuente con- taminación marina generada por el vertido de descargas sin tratamiento previo.

Por otro lado, los procesos industriales, así como las grandes concen- traciones de población, generan materiales y sustancias residuales cuya presencia en cantidades mayores a las que puedan ser asimiladas por los ecosistemas naturales ha tenido un efecto muy nocivo en el aire, agua, suelos y organismos, y ha deteriorado seriamente la calidad del medio ambiente tanto natural como urbano. Asimismo, el país es altamente vul- nerable a los desastres naturales por actividades sísmicas, volcánicas y climáticas.

Jalisco

Jalisco se localiza en la parte occidental de la República Mexicana y sus 80,137 km2 de extensión territorial representan 4.1% de la superficie del territorio nacional. Colinda al Norte con los estados de Nayarit, Zacatecas y Aguascalientes; al Este con Zacatecas, San Luis Potosí, Guanajuato y Michoacán; al Sur con Michoacán, Colima y el Océano Pacífico; al Oeste con el Océano Pacífico y Nayarit.

Esta entidad aporta 6.4% del producto interno bruto (PIB) nacional —según datos del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informá- tica (INEGI)—. Entre las actividades económicas que destacan se encuen- tran las empresas del ramo electrónico y las telecomunicaciones como maquiladores de esta rama; también destacan la producción de lácteos y de tequila, la industria farmacéutica, de artículos de hule, la fabricación de cemento, cal, yeso y otros materiales a base de minerales no metálicos, la producción de maíz de grano, caña de azúcar, papaya maradol, ganado bovino y calzado en general. Los recursos minerales del estado son varia- dos, destacando sobre todo el plomo y la plata.

Se caracteriza por una diversidad biológica que deriva de la variación climatológica que posee. En la mayor parte del estado, donde la altitud varía de 1,200 a 1,600 metros, el clima es templado, con invierno y prima- vera secos y con la estación de lluvias bien definida que abarca de junio a septiembre, con precipitación pluvial de 700 a 800 mm3 distribuidos en un

lapso de 80 a 90 días. Está dentro de la vertiente del Pacífico rodeado de las corrientes hidrográficas más importantes como los ríos Lerma-Santia- go, Verde, Zula, Coahuyana, Armería y Ameca.

Asimismo, la entidad se encuentra situada en una zona rica en recur- sos geohidrológicos formado por tres cuencas y siete subcuencas compar- tidas con otros estados, y dividido en 28 zonas geohidrológicas, con sus respectivos acuíferos. Cuenta con una disponibilidad de agua superficial de 9,893.9 millones de m3 y con 923.199 millones de m3 de agua subterrá- nea. A pesar de este potencial, resulta que la disponibilidad de agua está contaminada en un 98%; esta contaminación deriva por supuesto de la variedad de actividades humanas.

Con todo esto resulta inadmisible pero necesario resaltar que los ma- yores problemas prioritarios en Jalisco identificados en el ordenamiento ecológico territorial, son:

• Falta de diversificación en la producción agropecuaria.

• Falta de cultura y estrategia empresarial para alcanzar una calidad alta en el sistema productivo.

• Contaminación del agua.

• Incapacidad administrativa para planear la sustentabilidad. • Retraso tecnológico.

• Pérdida de la diversidad natural.

Cabe destacar que la agroindustria del tequila (tan en boga hoy día) redunda en un grave impacto ambiental a los ecosistemas por los residuos que genera esta industria, desde el cultivo del agave tequilero por el uso excesivo de agroquímicos en su cuidado hasta la consecuente degrada- ción del recurso suelo.

El conocimiento de los problemas antes señalados no los ha reverti- do en lo más mínimo, antes bien se han agudizado en la última década marcando una tendencia negativa en la calidad de vida de los jaliscienses. Aunque existen políticas y cambios legislativos que deberían modificar esta tendencia —“ley que no se aplica es letra muerta”—, la voluntad de los actores (productores, industriales, gobierno, legisladores, institucio- nes educativas, colegios, agrupaciones no gubernamentales y sociedad en general) debe pugnar por el incremento de actividades económicas, pero con criterios de sustentabilidad.

Evolución y estado actual de las técnicas para la gestión ambiental sustentable en México

En respuesta al deterioro ambiental y a la degradación de los recursos naturales en las últimas décadas, la política ambiental ha transitado de una orientación eminentemente sanitaria, como respuesta a la contami- nación del aire en las grandes ciudades; de los cuerpos de agua y de los suelos, hacia un enfoque de participación social y de protección del equi- librio ecológico. Lo anterior es resultado de una mayor conciencia social y la evolución de la agenda ambiental internacional.

En años recientes se han asignado mayores recursos al sector am- biental y se ha impulsado la integración de políticas y programas para articular la gestión pública en materia ambiental y de aprovechamien- to sustentable de los recursos naturales. Asimismo, se ha avanzado en el desarrollo del marco jurídico adecuado para precisar la distribución de competencias y atribuciones entre los distintos ámbitos de gobierno y para hacer posible la participación social en el diseño y evaluación de las políticas públicas ambientales. En este sentido, es creciente la conciencia y preocupación por los asuntos ambientales. En el ámbito federal, desde 1994 la rectoría de estas políticas se elevó a nivel de secretaría de Estado. En el sector privado, las principales agrupaciones industriales o de nego- cios del país han creado áreas y programas específicos para la atención de los asuntos ambientales. Además, la organización social y política en tor- no a los asuntos ambientales ha evolucionado. Hoy día existen múltiples actores comprometidos con la atención a los asuntos ambientales, inclu- yendo organizaciones no gubernamentales, un partido político y diversas asociaciones y colegios profesionales.

No obstante el desarrollo institucional observado en los últimos años, los temas y asuntos ambientales continúan ocupando un segundo plano con relación a las políticas económica y de otros sectores productivos.

En ausencia de voluntad política y escasez de recursos económicos, los programas y proyectos de desarrollo del país no han logrado cumplir con la normatividad ambiental y han mostrado dificultades para integrar aspectos de la sustentabilidad del desarrollo. Las políticas de gestión am- biental realizada en México por parte de los sectores público, privado y social no han sido lo suficientemente amplias y eficaces para proteger el medio ambiente. El marco legal, las instituciones gubernamentales, y el marco programático, no se encuentran a la altura para enfrentar los retos del sector. Las principales deficiencias y vacíos en el marco regulatorio e

institucional se resumen en el programa nacional de medio ambiente y recursos naturales 2001-2006:

La dispersión y sectorialidad de la política ambiental. La política am- biental ha sido atendida como tema complementario o subsidiario a otras políticas públicas. Existen problemas en los procesos de regulación y du- plicidad de funciones de carácter normativo y de inspección y vigilancia especialmente en el sector industrial y de servicios. Por otro lado, el sec- tor primario y el de crecimiento urbano y carretero se mantienen desre- gulados.

Rezago normativo. Es evidente el limitado alcance de los esfuerzos regulatorios de las autoridades gubernamentales en materia ambiental. Después de 30 años de gestión ambiental en México, sectores productivos completos continúan desregulados o no contemplados por la normativi- dad ambiental.

Marginación presupuestal. El presupuesto de las secretarías del ramo en los últimos diez años, con respecto al presupuesto programable del gobierno federal, se ha incrementado pero en una proporción inferior a la esperada si se toma en cuenta la jerarquía que recibió al ser elevado éste como un asunto de Estado, las creaciones y/o modificaciones de le- yes e instrumentos regulatorios, y los compromisos signados en el ámbito internacional.

Coordinación insuficiente con estados y municipios. El fortalecimiento de los municipios como ejes de la organización política del país y el otor- gamiento de mayores atribuciones en materia de gestión ambiental se han visto frenados en la práctica por la centralización administrativa.

Ausencia de integración de políticas. La ausencia de integración de las políticas ambientales y las económicas ha debilitado la gestión ambiental, manteniéndola al margen de las decisiones estratégicas en materia de de- sarrollo.

Información ambiental insuficiente. La información ambiental con que se cuenta actualmente es insuficiente para la toma efectiva y adecuada de decisiones.

Investigación ambiental limitada. La obtención de información cien- tífica sobre problemas ambientales específicos con frecuencia se lleva a cabo bajo restricciones de tiempo y presupuesto, lo que le da un carácter reactivo más que estratégico. En este sentido, es necesario proporcionar a los distintos actores involucrados en la gestión ambiental de investigación aplicada robusta y rigurosa, que represente una herramienta moderna de políticas sobre problemas ambientales.

Insuficiente educación, capacitación, cultura ambiental y comunicación. A pesar de que el tema ambiental se ha incorporado a los planes guberna- mentales de estudio, la educación ambiental no ha sido una prioridad de la agenda, no obstante el creciente interés público en la materia.

Deficiencias en los mecanismos de participación social y transparencia. No obstante el avance en este campo, aún se identifican problemas de desconfianza; dificultad de acceso a la información ambiental completa y oportuna; dificultad para instrumentar consultas; carencia de lineamien- tos para atender con prontitud y eficiencia las solicitudes, requerimientos y propuestas de organizaciones y grupos sociales; falta de mecanismos de rendición de cuentas de servicios públicos en el sector ambiental.

Insuficiencia en los mecanismos de inspección y vigilancia de los recur- sos naturales. En la actualidad apenas se han presentado las condiciones iniciales para que estos instrumentos se desarrollen en coordinación con las autoridades locales y la ciudadanía. Este problema está directamente vinculado con la ineficiencia en la ampliación de la normatividad ambien- tal a nivel nacional.

El derecho ambiental como eje rector de las políticas de desarrollo sustentable

La conducta del ser humano ha hecho imprescindible el dictado de un derecho ambiental, como microsistema del ordenamiento que norma la creación, modificación, transformación y extinción de las relaciones jurí- dicas que condicionan el disfrute, la preservación y el mejoramiento del ambiente. Esta novísima rama del derecho muestra sus propias caracte-

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