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ENSEÑANZA DE LA DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA COMO BASE PARA LA RESPONSABILIDAD SOCIAL EMPRESARIAL EN AMÉRICA LATINA

3.3. Enseñanzas de la Iglesia para la empresa y la sociedad

3.3.2. Derechos Humanos y Doctrina Social de la Iglesia

La doctrina social de la Iglesia mantiene una gran congruencia con los derechos humanos, su aporte radica en la defensa de la persona íntegra, única e irrepetible; justamente, se puede afirmar que el inicio de una toma de conciencia de la dignidad humana se debe fijar en el mismo Evangelio del Señor Jesús. Los derechos humanos son un tema que ha ido madurando paulatinamente, de acuerdo a las particulares circunstancias históricas, hasta alcanzar concreciones jurídicas cada vez más precisas. (MCKENZIE, 2011)

El reconocimiento de los derechos del ser humano como universales, por parte de las Naciones Unidas en 1948, marcó un hito muy importante para la humanidad. Sin embargo, se debe tener en cuenta que la preocupación por la dignidad de la persona humana no nace desde entonces; por ejemplo, se puede mencionar: el caso de la Escuela de Salamanca. Esta Escuela fue la promotora de lo que llamamos "Derechos Humanos", su influencia se prolongó dando lugar a la creación de una serie de universidades, entre ellas: las de Santo Domingo, de Lima y de México, todas fueron fundadas según el modelo de Salamanca y allí se fueron edificando los fundamentos teóricos antropológicos sobre lo que es ser persona humana y se promovieron los derechos humanos de manera importante. (MCKENZIE, 2011)

El desafío que se plantea la doctrina social de la Iglesia, es el de formar conciencias con un criterio humano: el criterio del bien y del mal. Y esta es una responsabilidad que requiere la colaboración de todos los cristianos; volvemos a que es una tarea conjunta con los laicos, bien formados, para llevar el mensaje de la Iglesia a todas las dimensiones de la sociedad: la moral, la economía, la política, la educación, ya que todo este esfuerzo, ayudará a que se respeten verdaderamente la dignidad y los derechos del hombre. (MCKENZIE, 2011)

Los derechos humanos constituyen un patrimonio común de la humanidad, nos permiten desarrollar y emplear nuestras cualidades humanas, como la inteligencia, el talento e incluso satisfacer nuestras necesidades, entre ellas, las necesidades espirituales. El no respetar los derechos humanos va en

contra de la libertad, la justicia y la paz, tal como lo dice la “Declaración Universal de los Derechos Humanos”. Si no se cumplen estos derechos, se produce intranquilidad social y política, violencia y conflicto entre las sociedades ya que éstos nos procuran respeto y protección. (VARGAS, 1998: 138)

En el año de 1968, la Conferencia Internacional de las Naciones Unidas sobre los Derechos Humanos acordó que esta declaración constituía una obligación para los miembros de la comunidad internacional y se consideraba como una gran influencia para las constituciones y leyes nacionales, ya que enumera varios derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales que corresponden a todos los seres humanos por el hecho se ser seres humanos. (VARGAS, 1998: 139)

Los derechos civiles y políticos o “derechos de primera generación” -por haber alcanzado su reconocimiento de los Estados antes que cualquier otro derecho- se caratcerizan por proteger a cada ser humano individualmente de una potencial agresión por parte del poder público. El sujeto titular de estos

derechos es la “persona” en el caso de los derechos civiles (derecho a la vida, a la integridad física y moral, derecho a la justicia, a la nacionalidad, etc.); y, el

“ciudadano” en caso de derechos políticos (derecho a participar en elecciones

democráticas, a elegir funcionarios a través del voto, a ser electo y formar parte del gobierno, entre otros). (VARGAS, 1998: 141)

Los derechos económicos, sociales y culturales buscan la igualdad en esos aspectos en la sociedad, se los conoce también como derechos de segunda generación y su finalidad se basa en el progreso y el desarrollo. Están intimamente ligados a los sectores desprotegidos de la sociedad y a los derechos de los trabajadores, a diferencia de los de 1ra generación, sus titulares son los individuos pero tomados como colectivos sociales (la familia, niños, mujeres, trabajadores, etc.) (VARGAS, 1998: 142)

Los derechos de tercera generación son los derechos de solidaridad o

“derechos de los pueblos”, se denominan así porque pertenecen a los grupos

sociales, a las naciones, por ejemplo: el derecho a la paz, al desarrollo económico, a la autodeterminación de los pueblos, a un medioambiente sano, etc. Los derechos humanos no se violan únicamente por los asesinatos o la represión sino también por permitir que las personas vivan en condiciones de extrema pobreza y por la existencia de estructuras económicas y políticas injustas que generan desigualdades. (VARGAS, 1998: 144)

Los Derechos Humanos son: universales, inviolables, integrales, progresivos, irrenunciables y, por supuesto, generan correlativos deberes humanos. De esta manera, sólo pueden adquirir existencia real y vigencia, fundados en el esfuerzo solidario de toda la sociedad. El Papa Juan XXIII en su

encíclica “Pacem in Terris” (Paz en la Tierra), en 1963, oficialmente abre la

reflexión sobre los derechos humanos y reconoce su importancia para la libertad la igualdad y la dignidad de todo ser humano. (VARGAS, 1998: 140)

Del Primer Congreso Latinoamericano de Doctrina Social de la Iglesia, llevado a cabo en Santiago de Chile en 1991, acerca de la DSI y los DDHH se

llegó a la conclusión de que se debe impulsar una tarea educativa fundamental para que los derechos humanos lleguen a ser una parte integral y dinámica de la cultura latinoamericana, se debe tratar de lograr su presencia y transmitir sus valores en la educación formal así como también en las familias y grupos cristianos. Se vió la necesidad de ampliar la promoción a los derechos humanos y de formar una cultura de solidaridad. (CELAM, 1993: 297)

3.3.3. Formación en DSI como base para la Responsabilidad Social Empresarial