CAPÍTULO VII. AGUA PARA USO PRODUCTIVO EN LA MICROCUENCA
7.2 Derechos de propiedad del solar
De acuerdo con la tipología planteada para los grupos domésticos en el uso del solar no se encontraron grandes diferencias, las más significativas tienen que ver con el título de propiedad y el número de animales domésticos con los que cuenta cada uno. Los derechos de propiedad del solar se pusieron en regla a partir de que entro en vigor el Programa de Certificación de Derechos Ejidales y Titulación de Solares
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(Procede), su propósito fundamental es otorgar certeza y seguridad jurídica y propiciar condiciones favorables para el desarrollo rural. En teoría con el Procede se protegen los derechos individuales de las mujeres, se generan mejores condiciones para su participación al interior de los núcleos agrarios y en asociaciones de productores, disponen libremente de sus tierras y se reconoce el derecho de posesionarias y avecindadas que usufructúan tierras de cultivo o habitan en la zona de asentamiento humano.
De acuerdo con los resultados del cuestionario en lo que se refiere al título de propiedad del solar en el G I se encontró que en la mayoría el título está a nombre del suegro, esta situación es porque cuando se casan los hijos los padres les dan un pedazo de terreno para que puedan construir su casa por eso en este grupo el título de propiedad está a nombre del suegro o del esposo, pues cuando entro PROCEDE las mujeres encuestadas eran solteras y vivían en casa de los papás.
Lo contrario sucede en el G II pues las mujeres aparecen como las principales dueñas. En el G III la situación es diferente en su mayoría (doce) el titulo del solar está a nombre del esposo, en el caso de las viudas los derechos de la parcela y el solar quedaron a su nombre, en esta situación encontramos seis casos y en el caso de los hombres viudos no hubo ningún cambio pues el título de propiedad ya estaba a su nombre.
Si retomamos el objetivo de PROCEDE sobre proteger los derechos individuales de las mujeres y generar mejores condiciones para su participación al interior de los núcleos agrarios y en asociaciones de productores, nos damos cuenta que en la práctica esto no es totalmente cierto pues de acuerdo con datos de la Secretaría de la Reforma Agraria (SRA), del total de personas cuyas tierras se habían certificado hasta 1998, 309,000 eran mujeres, quienes representan 21% de la población beneficiada por el programa. Tienen calidad de ejidatarias 54.5%, de posesionarias
8.5% y de avecindadas 37%”. Estas últimas se definen personas que habitan en los
ejidos, propietarias de solares, pero sin ser ejidatarias ni tener acceso a las tierras ejidales. Esto significa que buena parte de las mujeres que han recibido títulos de
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propiedad (37%) son propietarias de un solar pero no de una parcela (Vázquez, 2005).
Los datos demuestran que a pesar de que las mujeres son dueñas de su solar es un hecho que su participación en la toma de decisiones en el comité ejidal es prácticamente nula, lo que demuestra que el objetivo de PROCEDE no se cumple ni en las comunidades de la microcuenca ni en otras comunidades del país.
Respecto a la edad de las mujeres que son propietarias del solar encontramos que la mayoría se encuentra arriba de los 40 años, las mujeres de esta edad pertenecen al G II. Los datos indican que en la microcuenca existe una considerable población joven que podría ser la receptora de un programa de sucesión de derechos.
7.2.1 Actividades que se realizan en el solar
Las actividades que se realizan en el solar generalmente se confunden con actividades relacionadas al trabajo doméstico, sin embargo no es así en el solar se llevan a cabo actividades relacionadas al trabajo productivo. En este espacio está presente la ganadería de animales domésticos como cerdos, gallinas, pollos, guajolotes, conejos, etc., es innegable que en este lugar se generan productos que sirven tanto para autoconsumo como para venta.
El traspatio representa el lugar donde se generan ingresos adicionales para sobrevivir funciona como un pequeño sistema productivo, la distribución del espacio está en función estratégica para incentivar la seguridad alimentaria.
De los animales que ahí se crían (gallinas, pollos, y cerdos) sus productos y carne se destinan al autoconsumo y en algunos casos se llegan a vender huevo. Los cerdos son considerados una fuente de ingresos ocasional, comentaron que los llegan a vender cuando hay alguna urgencia de dinero, en este caso a diferencia de la venta de cabras o borregos quien hace la negociación es la mujer, ya que estos animales están a su cuidado directamente, esa es una de las diferencias de género sobre el uso y toma de decisiones de los recursos del grupo doméstico.
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En el traspatio hay árboles frutales, como son duraznos, naranja agria, manzanas, guayabas y granadas entre otras. Algunas familias han probado sembrar hortalizas como tomate, jitomate, calabaza, cilantro y chile con buenos resultados y al menos en sus patios tienen sembrado nopal (cardón, redondo) toda esta producción sirve para el autoconsumo.
Los resultados de lo que se produce en el solar son variados según el grupo doméstico (Cuadro 12). Al respecto se encontró que son las mujeres del G I las que más producen en su solar, tienen plantas de ornato, árboles frutales, hierbas medicinales, nopales y son las más interesadas en sembrar hortalizas y de animales solamente tienen gallinas y pollos. Por el contrario las mujeres del G II no producen hortalizas y sí tienen ganado doméstico (cabras, borregos y cerdos), además de las gallinas y pollos que son comunes en todos los grupos. En el G III encontramos un traspatio menos productivo, las mujeres sólo tienen hierbas medicinales (yerbabuena, toronjil, manzanilla y ajenjo principalmente), algunos árboles frutales (durazno, granjeno, limón y naranja agria) y lo que no puede faltar son las plantas de ornato que adornan los solares, al igual que las mujeres del G I no tienen cabras ni borregos, pero sí gallinas y pollos.
Cuadro 12. Producción en el traspatio por grupo doméstico Lo que producen
Grupo I
Árboles frutales: manzana, naranja, granada, limón, granjeno, lima, capulín, durazno y uvas
Hortalizas: nopal, jitomate, tomate, calabazas, chiles, cilantro y acelgas
Animales domésticos: gallinas y pollos
Hierbas medicinales: yerbabuena, toronjil y ajenjo
Plantas de ornato
Grupo II
Árboles frutales: durazno, naranja, limón, granjeno, y durazno
Hortalizas: nopales
Hierbas medicinales: yerbabuena, toronjil, ajenjo, manzanilla y ruda
Animales domésticos: borregos, cabras, cerdos, pollos y gallinas
Plantas de ornato Grupo III
Árboles frutales: limón, durazno, granjeno, naranja agria
Hortalizas: nopales
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de sanjuana y orégano
Animales domésticos: gallinas y pollos
Plantas de ornato
Fuente: CUGA, 2010.
Como se puede observar la producción es muy diversa, en los últimos años se ha registrado un creciente reconocimiento de la decisiva importancia de la participación de las mujeres en la producción de alimentos. Las mujeres rurales desarrollan actividades de producción agrícola en pequeña escala en los solares que garantiza la subsistencia familiar, la responsabilidad directa de la provisión de alimentos recae en gran medida en las mujeres (Martínez, 2002). En el caso de la microcuenca encontramos que el solar es uno de los espacios que genera mayores ingresos en épocas de crisis económicas como por ejemplo cuando el marido no tiene trabajo, con la venta o producción de alimentos del solar van pasando el día a día como dicen las mujeres. La edad es un factor que determina la producción en el solar, se constató que las mujeres jóvenes tienen un solar más productivo a diferencia de las mujeres del G III.
El tema que nos atañe es el uso del agua en las actividades productivas y al respecto no encontramos diferencias significativas entre grupos domésticos. En el caso del G I el agua que utilizan para estas actividades es de reúso y en ocasiones la de la cisterna, las mujeres en el G II utilizan el agua con la que lavan y la de lluvia que captan en las cisternas, en el G III utilizan el agua de lluvia que captan en recipientes como tambos o cubetas. En general utilizan agua de reúso y de lluvia.