4. PATOLOGIAS EN CAUTIVERIO
4.2 DERMATITIS SUPERFICIAL
Es una enfermedad reportada por muchos centros de levante alrededor del mundo, generalmente la asocian con el debilitamiento del sistema inmunológico de los individuos debido a factores como la manipulación por el hombre, estrés por las condiciones de cautiverio o falta de algún elemento nutricional en la dieta (Pritchard, 1983). Esta alteración permite el establecimiento y colonización de ciertos patógenos que en condiciones normales no alteran su salud, siendo parte de su microbiota natural, tal como ocurre con la mayoría de microorganismos, que en su naturaleza oportunista, al encontrar condiciones propicias proliferan (Madigan et al.,2000).
En el principio de la investigación, la manipulación requerida durante la alimentación en poncheras generaba un constante contacto con el investigador y un frecuente cambio de condiciones, y en poco tiempo se evidenciaron pequeñas erupciones de color blanco amarillento en el cuello y aletas de algunos individuos (Figura 36 y 37), los cuales fueron aislados para evitar la propagación de la afección. Hasta ese momento no se conocía el patógeno y fueron tratados con la misma solución de verde de malaquita, azul de metileno y formaldehído al 37 % nombrada anteriormente, pues es muy utilizada en peces ornamentales para evitar la propagación de infecciones bacterianas o micóticas, el tratamiento lograba detener la expansión de la lesión así como la profundización de la misma, lo que era más grave, pero no cicatrizaba.
Mientras esto se implementaba en los individuos aislados, en los tanques de mantenimiento la lesión se empezó a presentar de manera casi generalizada, así que se implementó para todas el tratamiento. Al no obtener resultados en la cicatrización, se probó con permanganato de potasio, un reactivo usado en acuacultura para la cicatrización de lesiones dérmicas, ya sea con aplicación directa o disuelto en el agua. Para este estudio, debido a que las tortugas, a pesar de sus escamas son altamente sensibles a las quemaduras por químicos, se escogió esta última alternativa, disolviendo 400 mg del reactivo en 100 l de agua (siendo la recomendación usar concentraciones entre 4 – 8 ppm), para realizar baños de una hora con aireación fuerte después de alimentarlas.
Figura 36 y 37. Lesiones dérmicas en cuello y aletas.
Con un raspado de la lesión analizado al microscopio, se supo que el patógeno era de origen micótico, lo cual coincidía con la naturaleza algodonada de las lesiones, las cuales después del primer baño se mostraban opacas y con los siguientes, el tejido moría y era posible quitarlo con pinzas para acelerar la recuperación. Sin embargo, es importante tener en cuenta para posteriores estudios, que si el tejido no se levanta con facilidad no se debe quitar con fuerza, pues las lesiones tienden a profundizarse y se puede causar daño a los individuos si se retiran antes de tiempo. La cicatrización lograda es total, al retirar el tejido muerto, el nuevo crece rápidamente y en lo único que se diferencia del natural es en que no presenta escamas.
Los dos tratamientos se deben usar por separado, pues juntos pueden ser una carga química muy fuerte que lograría debilitar a las tortugas, así que, una vez la infección es controlada con la combinación de reactivos, los individuos se deben dejar libres de químicos por al menos 24 horas, después de las cuales se pueden iniciar los baños de permanganato por los días que sean necesarios,
Después de once meses de investigación y habiendo utilizado los reactivos varias veces, se recomienda el uso de el verde de malaquita con azul de metileno y formaldehído al 37 % como una herramienta para evitar la propagación de infecciones en sistemas de mantenimiento de tortugas marinas, y el permanganato de potasio disuelto en agua y en baños controlados como un excelente cicatrizante a nivel externo, pero se debe tener en cuenta que todos estos compuestos son altamente tóxicos para el ser humano, por lo que su uso requiere sumo cuidado, y la utilización de guantes de látex y tapabocas para evitar su aspiración o contacto dérmico; en las tortugas, el uso de estos reactivos genera un color oscuro el cual desaparece con el tiempo.
4.3 INANICIÓN
Cuando se utilizan sistemas acuáticos para el cautiverio de animales, es muy común encontrar en los tanques de mantenimiento materiales que se emplean como pegante, aislante o protección como son la silicona y el angeo, pero con tortugas marinas es importante tener precaución en su uso ya que pueden ser consumidos con facilidad y la probabilidad de que puedan excretarlos es poca, provocando una sensación de llenura que progresivamente disminuye su apetito hasta que dejan de comer (inanición), causando la muerte por desnutrición.
La manifestación de este estado, sucede de forma progresiva, los individuos comienzan a disminuir su vitalidad, tienden a estar mucho más tiempo quietos
y dejan de alimentarse, poco a poco dejan de realizar inmersiones y tienden a permanecer en superficie dejando caer sus aletas.
Al cogerlos su debilidad es evidente, no ejercen ninguna resistencia o movimiento para evitarlo y al avanzar el tiempo sus ojos se hunden, su plastrón toma una apariencia cóncava y su cuello pierde masa muscular. Antes de la muerte, la tonicidad muscular se pierde y la tortuga no responde a estímulos externos como ruidos o movimientos del agua.
Este fue el cuadro patológico presentado por la primera tortuga en morir por esta causa (VB), y a la cual por desconocer el origen de su enfermedad se le suministraron dos tipos de medicina, un antibiótico en jarabe, Furoxona, asumiendo que era de origen bacteriano y un evacuante natural suponiendo estreñimiento intestinal, pero ninguna de las dos dio resultado.
Al morir se le practicó la necropsia, encontrando sus órganos en buen estado, el hígado y el corazón con superficies lisas, de consistencia firme y ambos de color rojo oscuro, los pulmones rosados y esponjosos, el estomago y el esófago con mucosas lisas y sin ningún contenido alimenticio, mientras el intestino se palpaba duro pero se veía sano y al abrirlo se hallaron pedazos de angeo y silicona los cuales fueron la causa de su muerte (Figura 38 y 39).
Figura 38 y 39. Obstrucción intestinal y trozos de angeo y silicona presentes en el intestino de la tortuga.
En el transcurso de la investigación se presentó otra tortuga con esta misma sintomatología (B), se encontraba decaída, con el plastrón cóncavo y los ojos hundidos, después de aislarla se observaron hojas secas en su excremento y un pedazo de angeo por lo que se le suministró un evacuante natural con el fin de ayudarla a eliminar todo el material que estuviera en su interior, después la tortuga empezó a consumir pescado en muy bajas cantidades pero a pesar de esta mejoría murió días después, ya que no era suficiente para suplir sus necesidades.